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Bitácora de las Indias

  1. Al Qaeda, Megauploads y el síndrome de Sarah Connor

    23 ene 2012

    Lejos de derrotada, Al Qaeda crece y tiene más poder y militantes que nunca. La élite mexicana reconoce su fracaso y se apresta a una «conferencia de paz» con el narco. ¿Qué tiene esto que ver con la «operación Megaupload», la ley Sinde o SOPA? Todo.

    2011 será recordado, entre otras cosas, como el año en que murió Bin Laden. Mayo fue el mes de la gran fiesta de la inteligencia estadounidense. Los medios se llenaron de mensajes triunfalistas con origen en Langley destinados a preparar a la opinión pública norteamericana ante el nuevo mensaje de la administración Obama: la muerte del jeque saudí permitía dar por cumplida la misión en Iraq y Afganistán. Con Bin Laden Al Qaeda habría muerto y la «guerra al terrorismo» podría darse por acabada con éxito abriendo el camino a un segundo mandato de Obama «centrado en casa».

    Tal argumento exigía retomar, siquiera por unos meses, el discurso «neocon» de una Al Qaeda altamente jerarquizada y dependiente de su líder. No importaba que desde 2004 la evidencia apuntara abrumadoramente a la idea de que Bin Laden representaba a una netocracia, no a un consejo de administración. El relato que convenía a los intereses electorales de Obama se hizo doctrina oficial argumentándose que quedaría probada por la documentación, nunca publicada, supuestamente encontrada junto al líder árabe en el momento de su muerte. Y la máquina de creación de campo de la inteligencia norteamericana se puso en marcha, animando en cada país a los «analistas amigos» a repetir los viejos argumentos de una década antes… aún a sabiendas de que la retirada de Iraq abriría el paso a una nueva oleada de atentados con fuerte repercusión política que les obligaría a «matizar» desde posiciones cada vez más forzadas.

    Porque de hecho, a finales de 2011, un día normal en la prensa global contiene titulares de movimientos y acciones de AlQaeda no sólo en Pakistán, sino también en Nigeria, Irak, Libia, Mali, el Sahel, Indonesia e incluso China, por no hablar de Yemen y Somalia, donde Al Shebah -el socio local de la red ahora representada por Al Zawahiri- domina la mayor parte del país a pesar de la larguísima intervención coordinada de los ejércitos de los países vecinos en tierra y de la escuadra «antipiratería» occidental en el mar.

    Es más, como adelantamos en 2009, la retirada de Iraq sólo fue posible sobre una estrategia de reconocimiento de los grupos locales armados que, como se ha visto, reanimó a los grupos de la Al Qaeda local. Una estrategia que se está repitiendo en Afganistán, porque tanto el ejército norteamericano como sus aliados está convencidos de que sólo los talibanes, resilientes y empoderados por una industria del opio que ha crecido hasta el paroxismo bajo la ocupación, pueden cubrir su retirada.

    La verdad es que el jihadismo es hoy más fuerte y la red Al Qaeda tiene más operativos en más lugares que nunca y si está encontrando un freno -temporal- es el de las revoluciones árabes y su consecuencia, el acceso al gobierno del estado del islamismo clásido y «nacionalista» al modo de los Hermanos Musulmanes. Eso es lo que estamos viendo en Marruecos, Túnez, Libia, proximamente en Egipto, probablemente en la ANP y tal vez, en Siria.

    Antagonistas a medida

    Pero no nos engañemos. Lo que la triste historia de la «Guerra contra el Terror» nos ha demostrado en primer lugar es que la intervención coordinada de los grandes estados contra las manifestaciones de la descomposición en otros lugares del mundo sólo produce más descomposición. Una lección que también vale para las potencias regionales, como hemos visto en Somalia. Pero la gran moraleja es que enfrentarse a una organización reticular y netocrática como Al Qaeda con herramientas de la lógica del viejo mundo, como la ocupación de países enteros, puede producir éxitos temporales muy localizados, pero a medio plazo sólo ayuda a expandir la epidemia.

    La cuestión es que el atentado de las Torres Gemelas definió muy bien el campo… a favor de Al Qaeda. Elegir antagonista fue la gran genialidad estratégica de Bin Laden. Porque la elección tuvo trampa: no sólo les realzaba por polarización -una red de pequeños grupos radicales sustituía el papel de «potencia del mal» que ocupaba la vieja URSS en el discurso épico de las democracias occidentales- sino que proponía a su vez a los grandes estados y sus lógicas militares como protagonistas de un nuevo tipo de conflicto para el que no estaban preparados.

    En otras palabras: Al Qaeda supo ser reconocido como el principal antagonista del viejo paradigma descentralizado de organización social. Era, en términos de teoría de juegos, un equilibrio predecible: a diferencia del comunismo en la postguerra, el jihadismo y su discurso anarquizante -que no libertario- y ultrareligioso no tenían ninguna posibilidad de contagio fuera de las minorías religiosas producto de las migraciones globales. El miedo global a Al Qaeda sirvió para reforzar el control del estado, aprobar leyes represivas, controlar las «peligrosas» comunicaciones distribuidas (como, por sus propios motivos reclamaban los lobbies de la propiedad intelectual) y dar un nuevo empujón al nacionalismo estatal y su principio de nacionalidad, poniendo en cuestión -como no había sido puesto en cuestión desde los años 30- el nunca desarrollado principio de ciudadanía.

    La consecuencia es que -salvo destellos durante la revolución árabe- Al Qaeda ha podido hasta ahora librarse de aquello que realmente le pondría en cuestión: un antagonista nacido bajo su mismo paradigma distribuido, reticular y transnacional… y paralelamente, los estados nacionales han conseguido reforzarse reduciendo el antagonismo entre su lógica clientelar y los cambios sociales abiertos por Internet y la globalización a la lucha contra los «ladrones de la propiedad intelectual» y el «terrorismo internacional».

    Consecuencias

    La dialéctica entre los grandes estados occidentales y Al Qaeda es una faceta más de esa encrucijada histórica que resumimos en «Los futuros que vienen». Como apuntábamos entonces:

    Cada sujeto, discurso o comunidad que surge en un periodo de cambio de las estructuras de comunicación, representando nuevas formas de poder, tiene un doble antagonismo latente: con su pasado (o mejor dicho, con los sujetos del viejo mundo que les dieron origen) y con su futuro (los antagonistas que están definidos en un «lenguaje de poder» similar).

    Lo que hemos vivido -y seguiremos viendo- ha sido un enfrentamiento entre paradigmas -el descentralizado de los estados frente el distribuido del mundo emergente- donde el protagonismo de lo nuevo ha sido capturado por la fuerza más reaccionaria del porvenir (Al Qaeda, la familia Michoacana, etc.), una raza de «terminators» que parecen llegados del futuro para reforzar a los viejos poderes y evitar que las cosas cambien en nuestro presente. Pero no olvidemos que en un antagonismo así, como vemos cada día en la prensa global, es el representante de lo nuevo quien lleva las de ganar. El estado lo sabe, por eso pacta EEUU con los talibanes y la élite mexicana se apresta a ir a una «conferencia de paz» con el narco, adelantándonos un mundo en el que el reforzamiento clientelar y represivo del estado no será contradictorio con la entrega de zonas crecientes de poder y espacio a los representantes más descompuestos, violentos y reaccionarios del mundo distribuido.

    Faltan en la escena nuevos sujetos. Aquellos que han de representar verdaderamente todo lo que el paradigma distribuido puede ofrecer a las libertades y el bienestar de las personas. Y no cabe pedir que nadie los construya por nosotros. Sarah Connor ha de hacer su parte de la historia. Ya.

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  2. 2012: Tres alarmas urgentes en los movimientos sociales P2P

    02 ene 2012

    La crisis de las licencias libres, la «elitización» de una blogsfera que vuelve a recuperar peso globalmente frente a los libros de caras y los debates en los movimientos «indignados» forman un cuadro amplio que apuntan a problemas globales comunes.

    Alarma #1: La caída de las licencias libres

    Evolución de las licencias de software

    Mientras el stablishment mediático y artístico se felicitan, la práctica del copyleft está en crisis. El resultado se ve cotidianamente: en el espacio de las creaciones artísticas y literarias las licencias restrictivas «non-commercial» superan el 70% del total licenciado bajo CC. En el mundo del software, la situación se torna dramática: según un estudio de 451, de seguir así las licencias libres de software representarían menos de un 50% del «software de fuente abierta» en septiembre de 2012.

    Desde 2005 criticamos que Creative Commons y las «licencias permisivas» de software diluirían el Copyleft hasta vaciarlo de significado para finalmente propiciar su crisis. Pero aunque ahí estén las bases de lo que está pasando, otros elementos nos deben hacer pensar que se trata tan sólo de una parte de un cuadro más amplio.

    Alarma #2: La «elitización» de la conversación

    Estudio de Nielsen

    Según el estudio de ComScore publicado la semana pasada, el 20% del tráfico web mundial está concentrado en las mal llamadas «redes sociales» y el 75% de este en Facebook. Los autores recordaban además, para dar sentido a ese tráfico, que un 75% de las fotos publicadas en fb «involucraba el consumo de alcohol», osea, fiestas y celebraciones. Si seguimos los datos de Nielsen sobre social media, resulta evidente que se está produciendo una decantación en la mayoría de los países con fuerte penetración de Internet: Blogger en EEUU, Overblog en Francia, f2c en Japón, es decir, el servidor de blogs más importante de cada lugar es el segundo sitio más visitado tras facebook.

    En todos estos estudios hay una evidente invisibilización de la blogsfera, que sólo aparece a través de los grandes servicios de blogs, pero nunca por si misma. Esto se debe tanto a las dificultades de medición como a la orientación -hacia los inversores- de las estadísticas de audiencias. Sin embargo, el emergente parece claro: la blogsfera está aumentando su audiencia de nuevo más rápido que los libros de caras como vendría a señalizar el rapidísimo desarrollo de tumblr que creció un 183%. Los datos estadísticos de WordPress son también relevantes, según los responsables de Auttomatic, la empresa tras wordpress.com, más de la mitad de instalaciones de este software corresponde a servidores personales o comunitarios: la blogsfera sigue teniendo un (sano) corazón distribuido. Sin embargo, el perfil del bloguero ha cambiado profundamente. Una pista nos la daría el estudio anual de usuarios de Technorati que apuntó que casi el 40% de los blogueros encuestados estaban ligados a sus blogs como emprendedores, como parte de su trabajo para una empresa o por los ingresos complementarios que les reportaba a su actividad profesional.

    El resultado global de todos estos estudios y estadísticas nos dice que se está produciendo un fenómeno dual: aumenta la audiencia e influencia de los blogs pero los blogueros se concentran crecientemente en el sector social tradicional de los «creadores de opinión», por contra los libros de caras se muestran cada vez más como una estructura de comunicación banal y masiva facilmente controlable desde el poder y cómoda para los medios.

    Resumiendo: los libros de caras y con ellos la cultura de la adhesión se hacen fuerte en lo masivo y la blogsfera y la cultura de las redes distribuidas y la interacción se «elitizan», concentrando el poder del gran medio distribuido en un sector social específico.

    Alarma #3: Las encrucijadas de «quincemistas» o «indignados»

    68 acampantes restantes de Occupy Wall Street  desalojados por la policía /Le Monde
    Desde su origen hemos criticado dos elementos en el quincemismo: la falta de una ética hacker en el tono de las voces que se alzaban desde el movimiento (que le decían al estado «dame» en vez de «déjame hacer») y su incapacidad durante meses para elaborar una plataforma reivindicativa fruto de sus dificultades para articular una la deliberación y generar desde ella compromisos entre sus propios miembros.

    La encrucijada entre orientación a lo local y extensión social en la que en estos últimos meses se haya el debate del movimiento, con independencia de la mayor o menor simpatía que nos generen sus tendencias, deja intuir en buena parte las claves de los debates que se están produciendo entre sus pares griegos, alemanes y norteamericanos.

    Los «indignados» han descubierto que a pesar de la abrumadora representación mediática que alcanzaron sus movilizaciones y de la simpatía mayoritaria que levantaron, no sólo no pueden representar de forma práctica al «99%», sino que cuando han «vuelto a lo local», en EEUU, Grecia o España, el paso de la adhesión a la participación y la interacción de los mismos que les aplaudían e incluso iban a las manifestaciones ha sido en extremo reducido. Si pensaron que la deliberación y el método del consenso permitiría ampliar la base movilizada de forma permanente se equivocaron: la deliberación no es un método para evitar la decisión y cuando esta se toma bajo una perspectiva universalista implica compromiso (para la minoría en desacuerdo que se queda) y definición de comunidad e identidad (muchos se irán y no se podrá aspirar ya a ser el 99%).

    En pocas palabras, los «movimientos indignados» han descubierto los límites del universalismo pero también la imposibilidad de avanzar transformaciones en el entorno sin encontrar compromiso en una parte de este y definirse como comunidad con él.

    La «crisis del compromiso» y sus consecuencias

    Las tres «alarmas» de los puntos anteriores reflejan una verdadera crisis del compromiso y sus consecuencias, todas bajo patrones similares:

    • Al principio pareció a muchos que Creative Commons era un buen acuerdo en el que se ampliaba la base del copyleft a costa de un pequeño «pago» en difuminación de objetivos, pero el pago en realidad ha costado la crisis del copyleft y la marginalización de las licencias libres.
    • Twitter y facebook parecieron a muchos blogueros y tecnólogos servicios que a pesar de sus tendencias centralizadoras, favorecían una extensión masiva del uso social de Internet y se unieron al «hype». No sólo llegaron a poner en peligro la naturaleza misma de la red y su capacidad de transformación social, sino que a las finales, cuando la blogsfera vuelve a levantar cabeza, su legado consiste en polarizar la web entre unas élites «netócratas» y un «consumariado» preso en la cultura de la adhesión, haciendo buena la triste profecía de Alexander Bard y Jan Soderqvist de hace casi una década.
    • Los «indignados» pensaron que no tener una plataforma en mucho tiempo, sólo aprobar los textos reivindicativos o de análisis por unanimidad, era un precio aceptable con tal de representar al 99%. No imponer el compromiso entre mayorías y minorías parecía el modo acertado de superar la falta de «participación» acusada por las viejas organizaciones. Perdieron una oportunidad única, eso permitió que los grandes medios «amigos» les dieran forma pública y que partidos y élites de poder «recuperaran», descafeinando lo poco que de verdad generaba originalmente consenso y movilización como el rechazo a la ley Sinde en España o el reparto como bonus entre los directivos de las ayudas a la banca en EEUU. Perspectiva: la implosión como movimiento masivo y tristes imágenes de unas pocas decenas de personas desalojadas.

    ¿Qué aprendemos de todo esto?

    1. No hay atajos. Cambiar ideas claras a contracorriente, como el devolucionismo, por versiones «light» -como Creative Commons- a cambio de «llegar a más gente», osea «ser más aceptables para ser más aceptados», sólo conduce a la difuminación del mensaje y a la pérdida de relevancia social. Eso sí, pasando por una alagadora fase de idilio mediático.
    2. El universalismo conduce al verdadero y más negativo elitismo. No se puede aspirar a ser el 99% si no es desde una adhesión insustancial, «sentimental», expresiva de un malestar más o menos difuso sobre algo, sea la propiedad inteletual, el poder mediático o el sistema socioeconómico. El resultado final del universalismo programático es el elitismo práctico: élites de militantes iluminados por una verdad universal acaban «representando» lo que opinan es el interés del 99%. Y puede que lo sea, pero nunca se alcanzará desde la dicotomía élites-adherentes. El camino alternativo, el compromiso personal real, será acusado por contra muchas veces de «elitismo», en la medida en que implica un «hacer», pero es una acusación tramposa: hacer, comprometerse con su comunidad, es una opción de la libertad de las personas e implica un coste libremente asumido, el elitismo de las «militancias» implica la relevancia de las condiciones de partida ajenas a la voluntad de cada uno y ligadas a su origen o posición.
    3. La comunidad es el camino. La deliberación no puede parar en el consenso básico (la maldad del sistema de propiedad intelectual o mediático, la insatisfacción ante el poder socioeconómico, etc.). La deliberación ha de consolidar comunidades reales capaces de construir realidades autónomas que evolucionen en sus planteamientos, sean capaces de generar conocimiento y visiones amplias de la realidad y ofrezcan la posibilidad de trabajar y vivir conforme a reglas diferentes aquí y ahora, no en un futuro utópico donde los deseos se hagan realidad.

    PS. Nuestro compromiso frente a la crisis del compromiso

    Los indianos pensamos que el camino para salir de este atasco histórico marcado por la descomposición social y del que la crisis de compromiso es una expresión típica pasa por el empoderamiento de las personas en comunidades, Tras una larga experiencia comunitaria que ha dado forma a nuestros valores y práctica, creemos que podemos aportar a todos aquellos que quieren impulsar sus entornos y empoderar a su comunidad.

    Nuestra oferta es sencilla: un «webinario», un seminario online a través de la web que ofreceríamos al precio simbólico de 15€ en el mes de febrero. Si de entrada la idea te resulta interesante, rellena sin compromiso el formulario de preinscripción.

    Nos pondremos en contacto contigo tan pronto sepamos si existe un número de personas suficiente como para que el esfuerzo técnico y el gasto que comporta sea abordable.

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  3. Las navidades del grifo mercante

    25 dic 2011

    2011 fue un año en que nos dejamos la piel en el proyecto y el trabajo, que nos enseñó que éramos no sólo resilientes sino resistentes y que elevó el listón de los retos y los riesgos a superar por nuestra comunidad y nuestro entorno en un mundo con fuertes señales de descomposición.

    Grifo mercanteDos mil once acaba con la economía mundial aguantada con pinzas, dejando bien claro a cualquier observador que globalización significa interdependencia. Pero también que la captura de los estados por ciertos sectores industriales y de poder no cede un ápice ni siquiera a la vista del desastre posible. El año que se cierra practicamente ha sido un crónica confirmatoria del pronóstico de nuestro editorial de las navidades pasadas y por tanto del marco general que relatamos en «Los futuros que vienen».

    Nuestra construcción en este año ha sido fructífera. Los dos ejes que hace un año avanzábamos se han desarrollado más que prometedoramente:

    Mientras tanto, la comunicación de nuestro mensaje se ha estilizado y hecho más asequible tanto en lo comercial como en los valores. Nuestro sistema de integración de socios a la cooperativa matriz desde el Grupo Cooperativo se ha modernizado y hecho más dinámico y la evolución de los aprendices que no acabaron su periodo de formación hacia el emprendimiento no sólo nos llena de orgullo sino que creemos que muestra una nueva potencialidad de nuestra forma de organización.

    Y entonces… ¿todo ha sido estupendo y nos espera un futuro brillante?

    Los costes asumidos y las espadas de Damocles

    La verdad es que en este año, nadando más que nunca a contracorriente del pesimismo ambiente, manteniendo con un equipo muy pequeño tres sedes abiertas trabajando sincronicamente en el proyecto Garum, nos hemos «dejado el pellejo» en el trabajo. Y si podemos estar orgullosos de haber dado lo mejor de nosotros y aún haber tendido los primeros esbozos de una red de relaciones en cinco estados de dos continentes, tampoco podemos olvidar que hemos invertido mucho para abrir actividades permanentes en Bilbao y Montevideo, y esa inversión -intensiva en tiempo y esfuerzos- implicaba también opciones y sacrificios. Una parte de esa inversión ha sido monetaria y otra de «coste de oportunidad». Y la más visible seguramente haya sido pasar a un menor ritmo de publicaciones en la web.

    Sin embargo no hemos olvidado que esas reflexiones son la medida de nuestro sentido como comunidad y -a las finales- el determinante de nuestro valor de mercado. Si el online se ha reducido, nuestras ediciones en papel han tenido más protagonismo que nunca: 2011 pasará a la historia de la Biblioteca de las Indias como el año de nuestras dos primeras ediciones en Montevideo y Santiago de Chile. Es más, la presentación de nuestro primer libro en crowd sourcing y la puesta en marcha del proyecto Tesauro Latoc avanza un nuevo protagonismo de la Biblioteca como herramienta fundamental para el desarrollo de nuestros proyectos sin ánimo de lucro.

    Llegamos a fines de 2011 pues, reagrupándonos, recuperándonos de un esfuerzo fructífero pero agotador; en un entorno social y económico marcado por el miedo a que la recesión -vía crisis del euro- vaya más allá de los dolores cíclicos habituales de la economía global. Palabras como «corralito», expresiones como «ruptura del euro» o «segunda gran depresión», parecen haber salido ya de los blogs de análisis alternativo para instalarse en el lenguaje de los economistas y los medios más «responsables». Para todos esos escenarios globales, incluidos los más catastróficos, hemos realizados planes de corto y medio plazo. La continuidad del Grupo Cooperativo de las Indias y su crecimiento en el próximo año está asegurada y probablemente, dado el estado de la economía global, ésa sea nuestra mayor conquista. No sólo somos ya resilientes, sino resistentes.

    El año del grifo mercante

    En cualquier caso, resulta abrumador el trabajo que nos queda por hacer y la diferencia entre los titánicos retos de la época que vivimos y la modestia de los medios con los que contamos para afrontarlos. La diferencia no puede ni desanimarnos ni hacernos perder la cabeza. Al revés, nunca tuvimos más claro ni expresamos mejor el corazón de nuestra apuesta económica -ese espacio donde se unen ética hacker y cooperativismo-, nunca tuvimos tan claros los pasos a seguir para fundamentar alternativas.

    Por eso si eligiéramos un símbolo para los próximos meses elegiríamos el grifo mercante. No sólo porque sea el logo del paso a desarrollo de negocio de uno de nuestros proyectos más queridos y mejor fundamentados. Sino por su mismo mensaje: el grifo mercante con cuerpo de león, cabeza y garras delanteras de águila, con el fardo de mercadería preso entre sus extremidades, con la zarpa derecha por delante, simboliza la actitud con la que miramos al futuro y al mundo: somos mercaderes orgullosos de tener los «pies polvorientos» por el viaje, serenos pero rápidos, mirando desde arriba, alados, un territorio sin límites que sólo puede parecer árido a los apresurados o los pusilánimes.

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  4. 7 básicos para el análisis de redes y la inteligencia de fuente abierta

    22 dic 2011

    La inteligencia de fuente pública, que incluye el [[análisis de redes sociales]] en sus fundamentos, es la base un nuevo tipo de saber orientado no sólo a entender el mundo de las redes distribuidas y la descomposición, sino a preparar comunidades, emprendimientos y habilidades personales capaces de transformarlo.

    La inteligencia de fuente pública, que incluye el análisis de redes sociales en sus fundamentos, es la base un nuevo tipo de saber orientado no sólo a entender el mundo de las redes distribuidas y la descomposición, sino a preparar comunidades, emprendimientos y habilidades personales capaces de transformarlo.

    Introducción: una autocrítica

    A lo largo de la historia de las Indias no sólo hemos generado este tipo de conocimientos, también hemos intentado transmitirlo. Si en el primer caso podemos estar bien orgullosos de los resultados, en el segundo en cambio hemos de ser profundamente autocríticos: el método «artesano» implícito en sistema de integración no ha sido capaz de formar completamente a ningún analista más allá de las tres personas que hemos hecho hasta ahora todo el proceso, desde los básicos -«Resiliencia!»- hasta los análisis de coyuntura y los informes para clientes. El formato que creamos para que nuestros aprendices practicaran en un terreno intermedio -los miniposts de Latoc.info- se ha demostrado insuficiente para dar el salto en un periodo relativamente corto: dado que ningún aprendiz de los que hemos tenido ha conseguido todavía pasar de fase y poder convertirse en socio colaborador, ninguno ha tenido experiencia tampoco en fundamentar y sacar adelante un proyecto de inteligencia. De hecho, sólo Manuel está cerca de terminar el segundo año de los tres que conforman el periodo formativo básico de un indiano y nadie ha llegado hasta ahora tan lejos como él. Por eso cuando hemos necesitado refuerzos sólo hemos podido contar en este mercado nuevo con dos «seniors»: Carlos Schwartz y Jesús Pérez Triana, este último especializado en un ámbito colindante pero metodológicamente similar, el de los nuevos conflictos armados. Nuestro proyecto más querido de cooperativa asociada, Fondaki, va retrasando una y otra vez su momento de arranque.

    Todo esto no quiere decir que el paso por distintos niveles de la formación y preparación indiana no haya aportado a los que pasaron por ella. Al revés, nos sentimos orgullosos del conocimiento que se llevaron unos y otros, pero dado que el análisis no es el único ámbito en el que se forman nuestros aprendices, el nivel específico en este tema es todavía básico y cuando las necesidades que enfrentamos en los proyectos que nos llegan y nos planteamos son mucho más sofisticados. De ahí nuestra necesidad de crear, más allá del propio mecanismo interno de formación de nuestra gente, un espacio nuevo dedicado a preparar analistas. Pero ¿desde dónde arrancar?

    Los 7 básicos

    1. Marco teórico básico. Hace ahora siete años, en 2004, publicamos nuestra primera entrega de un curso de análisis de redes que se convertiría luego en el primer material formativo disponible en la red sobre análisis dinámico de redes sociales. Daba las bases teóricas para superar los enfoques estructuralistas, centrados en los conceptos estáticos de la teoría de grafos y los modelos de «percolación». En ese momento arrancábamos con nuestro primer cliente de inteligencia y necesitábamos dotarnos de un fundamento teórico minimamente sólido.
    2. Metodología para mapeos sencillos. El siguiente paso -útil tan sólo en proyectos muy básicos de marketing en red- es el mapeo de redes de influencias en la web, los servicios de redes sociales y sobre todo la blogsfera.
    3. Selección y clasificación de fuentes públicas. Desarrollar listados de fuentes no es sólo encontrar feeds y medios de referencia -que sirven apenas para trazar grandes líneas- sino otras más pequeñas y valiosas, pero también y sobre todo saber situarlas en un contexto relacional (social, político, comercial, etc.) que permita mantener una distancia crítica y enmarcar los enunciados que obtengamos de ellas. Por ejemplo, hoy día es imposible obtener información válida de un diario tan relevante como «Clarín» sin conocer cuáles son sus conflictos con el actual ejecutivo argentino y sus alianzas y disputas con otros medios. Entender las editoriales de «El País» sin remontarnos a las relaciones de PRISA con el gobierno de Felipe González, sus conflictos en torno a la televisión satelital, el cable y el fútbol con el gobierno de Aznar y sus desencuentros con el de Zapatero. ¿Alguien puede pensar que es diferente en los medios griegos, rusos, brasileños o kazajos? ¿Que lo es menos en medios marginales o muy especializados en cualquier lugar del mundo?
    4. Redes de antenas y contrastes. En la serie televisiva «Rubicon», un viejo analista obsesivo lo definía muy bien:

      Nuestro trabajo consiste en encontrar los puntos, luego conectar los puntos, después entender los puntos. (…) Los puntos están ahí fuera, en el mundo. En pequeños trozos de información, en miles de señales y signos que podemos exprimir del embrollo de datos. Un hombre esperando el autobús en Caracas, una mujer comprando verduras en un mercado argelino, unos adolescentes fornicando en un sótano de Liverpool. ¿Cuál es la conexión? ¿Cúal es el relato?

      Si las fuentes nos dan puntos aparentemente inconexos, lo primero es limpiar, descubrir cuáles son esas piezas de información que aportan algo. Lo que parece más loco de nuestro trabajo a ojos externos, incluso cuando mantenemos en mínimos el análisis, son los primeros contrastes. Eso requiere trabajar una red desde el primer día y en medio mundo de gente a la que tengamos confianza para preguntar y cuyo contexto y posicionamiento a su vez sepamos encuadrar. Es imposible ser un buen analista sin una experiencia vital nómada o al menos sin que una parte complementaria del equipo patee el mundo creando redes propias para el contraste (algo que en las grandes organizaciones puede suplirse con los «expatriados», pero en nuestro sistema formativo exige viajar y ganar la experiencia de crear redes de confianza a miles de kilómetros por uno mismo, no sólo virtuales sino también -y es fundamental en un momento- presenciales.

    5. Conectar los puntos requiere formación económica y marcos teóricos. Una empresa manufacturera local quiere descubrir nuevos mercados. Una distante región planea desarrollar su infraestructura y podría requerir de esas manufacturas. Una potencia regional cercana tiene capacidad para ganar grandes contratos en el origen de la demanda potencial planeada pero carece de la tecnología para hacer ofertas competitivas. ¿Es posible plantear un proyecto integral con su industria auxiliar? ¿Sobre qué base? Un analista requiere para hacer hipótesis de un conocimiento específico que va más allá del tratamiento de la información misma. Debe saber pensar como un gestor, hacer grandes estimaciones de volúmenes de inversión, márgenes, capacidades productivas, entender al menos cómo son y a qué responden las infraestructuras energéticas, la estructura institucional y económica. No hace falta estudiar una carrera de Económicas para eso, hace falta estudiar más: estudiar la economía industrial, los grupos de poder y las redes comerciales de cada una de las grandes regiones del mundo. Y hemos de ser capaces de enseñar eso, bloque a bloque o cuando menos que venga de casa por una trayectoria profesional previa. Los miniposts de Latoc.info son un ejemplo de ejercicio de preparación para esta fase del trabajo, su función principal es detectar las carencias técnicas de sus autores y poder empoderarlos con nuevos conocimientos específicos.
    6. Generar sentido requiere referencias y práctica. De nada sirve tener los puntos y conectarlos, si no se generan relatos más amplios. No basta con leer los grandes clásicos, hay que fundamentar alternativas, críticas a los modelos geopolíticos y comerciales clásicos. Eso es «un mucho de estudio» y aún más «de trabajo de mesa», es decir de discusión colectiva, de conversación y escucha.
    7. Un tipo humano, un trabajo de equipo. El analista se hace pero también nace. Es un tipo humano apasionado, casi obsesivo, que roba minutos al día para leer un poco más, que caza nuevas fuentes y propone nuevos relatos como si fueran tesoros que lleva a la mesa para su digestión en común. El buen analista es un hacker de la información pública alentado por una ética hacker de verdad, aquella donde el reconocimiento es necesariamente interno. Porque tampoco lo olvidemos: la inteligencia es un trabajo de equipo por eso los R! llevan firma colectiva aunque muchos días los haga una sola persona. La cotidianidad de este trabajo es excitante… pero ha de ser también necesariamente discreta: no se cuenta más que una parte en público, no se buscan «medallas» ni hay nada más contraproducente que esperar del cliente algo así como «reconocimiento intelectual». El cliente quiere resultados útiles. Nosotros somos sus proveedores de inteligencia comercial, no aspirantes a sustituir a sus columnistas de cabecera.

    Algunas pistas extra

    Tras el post anterior, hemos comenzado en este a delinear los básicos para poder ofrecer una formación de nuevo tipo. No es el único tipo de habilidades que los nuevos tiempos requieren. Hacen falta gestores también, claro. Pero si lo pensamos esos gestores no son los de toda la vida, no son MBAs expertos en teoría del caso. Necesitan por supuesto manejar bien un cuadro de mandos empresarial para poder moverse en el mercado, pero también habilidades nuevas como la formación en análisis e inteligencia que apuntábamos. Aunque también otras, como trabajar en entornos de democracia económica o dirigir emprendimientos basados en una ética hacker del trabajo para los que nadie ofrece todavía un curriculum.

    Seguiremos en ello. :-)

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  5. La ética hacker y la necesaria «no-universidad»

    17 dic 2011

    O cómo los filósofos ilustrados anglosajones nos enseñan cómo cambiar hoy el mundo generando relatos nuevos.

    En «La invención del aire», Steven Johnson recupera la figura de John Priestley como modelo de una «edad dorada» de la Modernidad que se condensaría en la conversación de los cafés ingleses, angloamericanos y en menor medida continentales, de finales del siglo XVIII. De esta conversación nacerían la Ciencia y los ideales de la revolución Americana, y en ella Priestley, amigo y corresponsal de Franklin y Jefferson destacaría como descubridor del ciclo del oxígeno, padre de la Química científica, teólogo unitarista -un intento de construir una lectura racionalista del Cristianismo- y demócrata radical, siendo una de las mayores influencias de nuestro amado Jefferson y origen de la famosa discusión epistolar entre éste y Adams al final de la vida de ambos, un momento que resume elegantemente el pulso entre libertarismo y proto-nacionalismo en el proyecto americano revolucionario.

    Johnson remarca una y otra vez desde las primeras páginas que lo esencial del impulso de los «padres fundadores» en general y de Priestley en particular residió en su pluriespecialismo, en el metarelato transversal que se construye a partir de metodologías históricas y científicas racionalistas cruzando desde el relato del progreso científico (la historia de las investigaciones sobre la electricidad) hasta la crítica unitarista del cristianismo trinitario (que es su inverso y que se materializará en la famosa Biblia espurgada de Jefferson). Así, Johnson descubre con sorpresa que el «experimento» revolucionario americano es, en la cabeza de los «founding fathers», literalmente éso: «un experimento igual a los que Priestley conducía en su laboratorio», el contraste de unas hipótesis políticas y morales con una práctica social «fabricada» empiricamente mediante la revolución.

    Johnson descubre así un hilo conductor -la metodología racionalista movida por la curiosidad experimental- que genera a partir de Priestley un nuevo relato -el del progreso del conocimiento con los «filósofos», que son «naturales» y «políticos» al tiempo- y que por tanto transmuta fácilmente en un nuevo mito, el del carácter acumulativo, colaborativo y universal de cualquier clase de conocimiento. Y por tanto en la idea de que la apertura de una época, el nacimiento de la Ciencia, alienta y fundamenta una nueva era en la que la Teología y el modelo social han de ser revisadas y reconstruidos sobre los mismos principios. En una significativa anécdota de la correpondencia entre Adams y Jefferson, cuando Adams descubre, al publicarse postumamente la correspondencia de Priestley que Jefferson ataca las tendencias autoritarias y monárquicas desarrolladas bajo la presidencia del primero y que además denuncia su rechazo al desarrollo de la investigación científica, lo que más ofende al sucesor de Washington es la segunda acusación, que pasa a rebatir inmediatamente. El amor por el conocimiento se entendía como base de la libertad.

    De la universidad ilustrada a la no-universidad hacker

    Johnson añora esta «unidad original» del conocimiento ilustrado, añora la curiosidad como motor-con su resultado de pluriespecialismo y no profesionalización- y no olvida destacar los argumentos contra patentes y propiedad intelectual de los padres fundadores y en especial de Priestley y Jefferson en su asunción de que no hay libertad sin conocimiento libre. Y destaca el papel del desarrollo de las comunicaciones -con la racionalización de las postas- en el nacimiento de esa conversación universal. Pero no ve que ante nuestros ojos la lógica interna de los orígenes revolucionarios de la ciencia y la democracia han tenido un nuevo desarrollo a un nuevo nivel con la emergencia de las redes distribuidas: aquello que resumimos como la ética hacker.

    Pero ¿Dónde se concentraría, en qué metodología se reproduciría la capacidad de relato de esta nueva ilustración postmoderna? Si la clave de la universidad postilustrada americana -producto directo de los esfuerzos de aquellos libertarios «filósofos naturales»- es la organización y transmisión del conocimiento sobre el relato prestleiniano del progreso científico, ¿dónde está «la nuestra»? ¿Qué metodología generadora sustentaría una no-universidad, una post-universidad organizada de nuevo sobre el conocimiento libre y la curiosidad pluriespecialista? Si la Filosofía Natural y su método empirista tuvieron la capacidad de crear un paradigma -el racionalismo- y un ethos -la Modernidad- desde el relato de la acumulación colectiva del saber científico, ¿dónde está el núcleo generador de una cultura hacker?

    Seguramente en el análisis de información, en la capacidad para «unir los puntos» de los datos, de las noticias, de las teorías, de los fenómenos aparentemente desconexos de un mundo en red, para cartografiar sus conexiones. La cartografía de la información y su necesario pluriespecialismo es el atractor de orden en un mundo que sólo se puede reconocer en diversidad. .

    La primera piedra de una no-universidad para pluriespecialistas

    La verdad es que hasta hoy, el mundo hacker no ha ido más allá del estado equivalente al de los cafés dieciochescos que Johnson descata con un capítulo en su libro: comunidades conversacionales generadoras de conocimiento. En algún minuto y dimensión también economías comunitarias basadas en el conocimiento. La Academia por su parte se ha desarrollado en un marco que por un lado reconoce la necesidad de la «transdiciplinariedad» sin encontrar ni un motor equivalente al de la idea de progreso ni una forma institucional compatible con las bases napoleónicas de la universidad realmente existente.

    El sueño de Priestley o Franklin era disponer de una casa con un espacio anexo de laboratorio y biblioteca -y a ser posible una posta cercana que alimentara los lazos entre pares entre los encuentros presenciales y las tertulias científicas de café. Jefferson, que escoró hacia la Botánica, incluía jardín. La proyección en escala de estas casas pensadas para generar conocimiento dió forma al esqueleto de la vida universitaria contemporánea sobre la base de las viejas universidades del Antiguo Régimen, herederas de la Escolástica y pensadas para otra funcionalidad: campus -que unían las «casas» de cada saber con sus respectivos laboratorios- y correspondencia organizada sobre revistas académicas que mantenían la posibilidad de construcción común entre congresos científicos presenciales.

    Hoy tendríamos una casa hiperconectada, creada bajo el objetivo de enseñar a buscar fuentes, separar elementos y unir los puntos resultantes en relatos. Tendríamos una escuela de analistas de información que buscaría la presencialidad de expertos y académicos «residentes» en un nuevo «café» naturalmente mestizo y hacker, base conversacional para construir después intercontextualidad.

    Sería sólo una primera pieza. Un experimento. Pero si algo nos enseñaron aquellos filósofos naturales empeñados en crear una nueva arquitectura social, fue que hay experimentos capaces de generar saberes que cambian -verdaderamente- el mundo.

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  6. Blogs, marca personal y resiliencia

    14 dic 2011

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    Muy interesante la serie que John Robb está publicando sobre marca personal global y resiliencia ante la crisis con un mensaje muy claro: «no es un perfil en facebook o linkedin». El primer consejo práctico lo dice todo: «comienza un blog». (6 Comentarios)
  7. Una estrategia indiana para tiempos revueltos

    11 dic 2011

    Al final de año y tras la cumbre europea, los indianos nos dotamos de una estrategia de acción para el próximo semestre.

    Tras la cumbre europea, los indianos nos debíamos una pausa y una reflexión para elaborar una nueva perspectiva estratégica. Lo que pronosticamos en 2007, con el primer estallido de la crisis global, ha ido efectivamente desarrollándose. Mientras, hemos consolidado una estructura realmente transnacional en cuatro ciudades de tres estados en dos continentes. Ahora tenemos ante nuestros ojos un nuevo panorama, un nuevo mapa al que hay que responder con nuevos énfasis, ritmos y prioridades. Se abre un tiempo en el que nuestro centro, más que nunca, ha de estar en las comunidades que forman, en cada lugar, nuestro entorno.

    En Europa:

    1. Es del todo probable una nueva recesión, especialmente dura en la Europa latoc.
    2. La agenda pública, en lo fundamental recuperada por los medios gracias al impacto del dospuntocerismo, no va a facilitar una alteridad basada en el desarrollo de autonomías y una nueva ética hacker del trabajo, sino, por el contrario, va a centrar el debate, como es característico del quincemismo, en la reivindicación del papel del estado, posiblemente acompañado de un desarrollo de nuevas redes clientelares en una relación de conflicto/dependencia con el estado.

    En la América latoc:

    1. En el Cono Sur habrá posiblemente un «aterrizaje» mucho más suave, sólo puesto en cuestión por algún «susto» de la economía brasileña, en una línea general en la que en Argentina y Chile veremos un no necesariamente dramático pero si bastante sólido desarrollo del mercado interno y del emprendedurismo local con un marcado protagonismo de las pequeñas empresas.
    2. Un elemento clave serán las transferencias de conocimiento, tanto organizadas como espontáneas, ligadas a la nueva inmigración europea.

    ¿Y los indianos que hacemos en todo esto?

    1. En Europa es muy probable que tanto nuestra comunidad como el mercado de nuestras empresas, tengan dificultades para seguir creciendo sobre bases estrictamente locales. Sin embargo, es el momento de estar más presentes que nunca, teniendo claro que ahora, nuestra transnacionalidad es nuestro principal valor en el mercado. Estamos en el mejor lugar posible para ayudar a tender puentes y aportar el conocimiento y las redes que son necesarias para hacer exitosa una inversión en el mundo latoc en estos días.
    2. En la América latoc nuestro foco de desarrollo interno, como Grupo Cooperativo de las Indias, estará en el apoyo a iniciativas cooperativas y pequeñas empresas con impacto social real, orientadas al mercado y centradas en la generación de valor-conocimiento, aportando experiencia y mirada transnacional. Pero en nuestro posicionamiento comercial cada vez será más importante el papel como consultores para la consecución de socios y el acceso a los mercados europeos.

    En conjunto, con una situación económica saneada y la comunidad indiana profundamente transnacionalizada y bien cohesionada estamos decididos:

    1. En nuestro desarrollo interno como grupo: perseverar en la formación de nuestra gente, invertir en nuevos proyectos con mimo y sin prisas, encarar proyectos culturales útiles para el fomento del mercado y la transferencia de conocimiento y apostar por desarrollar cultura y herramientas distribuidas.
    2. En nuestro posicionamiento de mercado: focalizar nuestra oferta en la construcción de puentes entre las distintas áreas del mundo latoc, ayudando a las empresas más dinámicas a acceder a nuevos modelos de negocio, mercados, conocimiento y formas de asociación empresarial.

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  8. La Economía académica contra las patentes

    10 dic 2011

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    Que la mal llamada propiedad intelectual en general y las patentes en particular son hoy contraproducentes a los fines generales (innovación) que como privilegio dicen pretender conseguir, tiene ya una larga trayectoria en Teoría económica: desde Levine y Boldrin en 2000 a Heidi Williams y su famoso estudio sobre el efecto de las patentes del genoma humano en 2009. Que economistas como Alex Tabarrok, uno de los más conocidos hoy en la modelización de la Economía de Salud, titule hoy que las patentes médicas deben morir recogiendo los posicionamientos públicos y trabajos de media docena de economistas académicos, significa que estamos ya ante un sólido consenso profesional que trasciende escuelas y perspectivas teóricas. El devolucionismo es ya un valor establecido en la Academia, no hay coartada teórica para la captura del estado por las industrias de la propiedad intelectual. (3 Comentarios)
  9. El estado y la descomposición

    06 dic 2011

    Cada día las noticias del periódico confirman el marco general que nos dimos hace unos años sobre la descomposición: incremento del peso de lo disciplinario en la política estatal, ascenso de nuevos autoritarismos, destrucción del mercado y la cohesión social, batalla descarnada por las rentas estatales, pesimismo social… y sin embargo, caben matices importantes.

    Cada día de titulares parece una confirmación del marco general sobre la descomposición del que nos venimos dotando desde hace unos años. La forma misma de la crisis europea como crisis de deuda pone en primera línea cómo la preocupación, hasta el último día, de los administradores políticos de los países más afectados ha estado en la gestión de las políticas de aseguramiento de rentas estatales o paraestatales a sectores privilegiados como los ligados a la mal llamada propiedad intelectual o las distintas redes clientelares empresariales dependientes en sus balances del contrato o la subvención pública.

    Todo en ello en un marco en el cual se han ido deslizando, y se deslizarán aún más mecanismos de control social directamente disciplinarios o represivos. No es casualidad que Sarkozy en Francia, Rubalcaba y Rajoy en España o Venizelos en Grecia hayan sido previamente ministros de Interior o Defensa. Pero esto tampoco debe confundirnos: la represión no se prepara contra un eventual estallido social, sino por la necesidad de disciplinar y mantener la cohesión en la maquinaria del estado ante la inevitable necesidad de «soltar lastre», de autoamputación, que el aparato del estado sufre. Y es que el sujeto de la descomposición es el estado mismo, como hemos visto desde los noventa en Somalia -cuando la incapacidad para pagar a las unidades militares llevó a la aparición de los «señores de la guerra» y el fin del estado-, en México durante el sexenio Calderón o como los críticos comienzan a apreciar hoy mismo en EEUU.

    El siguiente paso

    ¿Qué viene ahora? Vendremos sin duda una verdadera eclosión de corrupciones, es decir, de batallas dentro del estado entre distintos grupos económicos para mantenerse a salvo de las tormentas presupuestarias por mecanismos «informales». Veremos al estado hacer campañas públicas de estigmatización de los sectores «perdedores». Y sin duda veremos tensiones dentro del propio aparato administrativo. Tensiones que se manifestarán indirectamente como problemas sociales y políticos como el incremento de la «inseguridad ciudadana» -cuando el centro esté en las fuerzas de seguridad pública como ocurre hoy en Uruguay- o incluso la aparición de redes criminales de nuevo tipo en los países centrales.

    El próximo acto estará marcado sin embargo por el protagonismo de aquellos sectores, hasta ahora privilegiados, que sufrirán primero el «soltar lastre» del estado. Teman de las «organizaciones sociales» muy burocratizadas, separadas desde hace años de la base social a la que institucionalmente «representan» cuando acabe el maná público. Las Cámaras de Comercio en España -a las que se liberalizó sólo después de atacar el sistema de pensiones y sólo tras asegurar «partidas compensatorias», demostrando las verdaderas prioridades del estado- son un ejemplo. Vendrán otras con más sustancia -y capacidad desestabilizadora- ahora.

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  10. Suiza acaba con la mal llamada «piratería»

    05 dic 2011

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    Gracias a un mail de Pigmedios descubrimos que el estado suizo ha sido el primero en acabar de una vez con la mal llamada «piratería» de la que se queja la industria de la también mal llamada propiedad intelectual del único modo hoy por hoy viable sin poner en cuestión las bases del sistema democrático: legalizar la libre descarga de archivos a través de Internet, estén protegidos o no mediante propiedad intelectual. (0 comentarios)
Natalia Fernández, gobernadora del Grupo Cooperativo de las Indias
Bienvenido a la «Bitácora de las Indias», el blog corporativo más antiguo del mundo, creado por la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, una consultora de innovación, inteligencia y redes con sede en Montevideo y oficinas en Bilbao, Buenos Aires y Madrid. Si buscas conocer más sobre nuestros enfoques, socios y clientes, visita la página del Grupo Cooperativo de las Indias. Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales. Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias, que ahora estás leyendo. Hoy, con más de nueve años de historia detrás, nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y Europa respondiendo a una amplia gama de demandas.

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