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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

Bitácora de las Indias

  1. Holmes mantiene foros, Watson blog… ¿Lestrade todavía tiene Facebook?

    29 jul 2010

    La serie de moda no recurre a Facebook ni tiene cuenta en twitter. Anunciantes y agencias desconfían cada vez más de los servicios centralizados que hasta hace poco miraban con tanta esperanza. La creación de nuevos perfiles toca techo y los nuevos internautas más jóvenes declaran en las encuestas aburrirse con lo que les ofrecen. ¿Se acaba el tiempo de los libros de caras?

    Olviden True Blood, Sherlock es seguramente la mejor serie de entretenimiento de la temporada. No, nada de ambientación victoriana. SMS integrado en el relato, superpuesto en una capa de realidad aumentada al modo de Layar. Sí, Sherlock Holmes, a día de hoy, es un ciborg. Es más, organiza su comunidad desde un foro en su web temática. Obvio, él es el famoso, el genio. Moriarty, cómo no, un fan. Pueden encontrarlo bajo nombre falso en los comentarios. ¿Y Watson? Hombre cabal y sensato ya no escribe en The Strand Magazine, tiene blog. Un blog austero por cierto, nada de botoncitos de twitter ni de facebook. Anotaciones practicamente diarias. Lo abrió por recomendación de su terapeuta. Síndrome post-traumático. Afganistán. Luego conoció a Holmes.

    ¿Sitios temáticos? ¿Foros?… ¿Blogs? ¿En la nueva serie de moda? ¿Pero eso no era taaaan 2004? Según el famoso artículo de Paul Boutin sí, pero seguramente eso ya sea demasiado 2008. En cuatro años el balance de la agobiante fiebre mediática alrededor de twitter y facebook no da para tanto. Tras un hype que parecía interminable tocaron techo… mientras los blogs seguían creciendo.

    Y no sólo eso: los anunciantes y especialmente las agencias empiezan a darse cuenta de hasta que punto para ellas es peligroso el crecimiento de un Facebook empeñado en subsumir todo lo demás que haya en la red. Censura o pago extra. A veces censura y pago extra. Facebook no es Internet, sino un corralito con dueño.

    Hace menos de una semana un directivo de una agencia interactiva madrileña nos comentaba que:

    es hora de empezar a crear valor de nuevo para el anunciante en su sitio, centrarse en Facebook al final genera fragilidad y relaciones con poco valor

    Y el conocido consultor sobre medios digitales Gonzalo Martín comentaba ayer mismo sobre Facebook Media:

    Dice que ayudará a los medios a sacar partido de Facebook: visto por encima, una clara estrategia para que el tráfico pase o arranque desde Facebook. [Utilizarlo] es como lo de “tonto el que lo lea”: engordar el tráfico y el negocio de otro sin crear estructuras propias para retener y crear relaciones propias con los usuarios realmente buscados.

    Y desde el otro lado, el de los usuarios, resulta que empiezan a aburrirse de Facebook. O eso dicen los datos en EEUU y donde se les pregunte. ¿Les extraña?

    Por su lado, Twitter lleva todo el camino de convertirse en en un nuevo Second Life y en su reacción, como señalaba Versvs.net hace poco, parece que evoluciona a convertirse en un blog convencional con pocas prestaciones. Osea, la oferta diferenciadora es: escribe en un blog ajeno, cuyos sistemas no son ejemplo de estabilidad, en vez de integrar los servicios que quieras y escribir sin restricciones en el tuyo.

    No hace falta ser Sherlock para darse cuenta de que está comenzando el ocaso de los libros de caras. La era de los hypes dospuntoceristas, de las conferencias sobre redes que resultaban ser un tutorial de publicidad en Facebook o un promocional de twitter llega a su fin. Alégrense, por fin dejarán de llamar red social a los libros de cromos. Vuelven los blogs. Sin haberse ido nunca.

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  2. Las Indias desde los modelos indianos

    26 jul 2010

    El verano en el Hemisferio Norte es una buena ocasión para hacer balance de lo que llevamos construido y contrastar la estructura desarrollada con los modelos que le sirven de guía

    Durante el último año hemos construido dos modelos de trabajo que hemos utilizado con nuestros clientes: el modelo tejido-célula para la arquitectura de procesos y organizaciones y el modelo de la pirámide del compromiso para la institucionalización de su comunicación.

    Pero los modelos sólo son realmente aprovechados cuando se interiorizan por el mismo que los promueve. ¿Ha sido nuestro caso? ¿Responde el desarrollo de nuestro grupo cooperativo a los modelos que promovemos?

    1. Modelo tejido-célula: Podríamos definir el tejido indiano como la suma de unos ciertos valores culturales y prácticas características:

      Tejido indiano = pensar en red + democracia económica + lógica de la abundancia + transnacionalidad

      De este tejido emergen tres capas en función del nivel de coincidencia en lenguaje y valores requerido para desarrollar cada una.

      Tenemos un primer nivel de células (consultoría de innovación + inteligencia de fuente abierta + creación de redes + …) que corresponden con las diferentes cooperativas de primer grado del Grupo Cooperativo de las Indias y sus representaciones territoriales.

      En un segundo nivel -cooperativas de segundo grado y alianzas empresariales- aparecen una serie de actividades derivadas que van desde la edición de libros bajo Dominio Público a los servicios para la internacionalización de empresas, configurando el nivel de mayor compromiso dentro de la Red Honos.

      Y finalmente un tercer nivel está formado por empresas participadas con menos del 10% del capital que se desarrollan sobre conceptos y lenguajes necesariamente compatibles pero específicos y diferenciados, en actividades cuyo origen está en otros tejidos (software libre + contenidos multimedia y transmedia + seguridad transnacional + …)

    2. Pirámide del compromiso. El modelo de la pirámide del compromiso sirve para el diseño de estructuras de comunicación que maximicen el valor de las relaciones en las redes que rodean al sujeto o la institución.

    Conclusiones

    Es difícil contar las Indias desde los modelos tradicionales de empresa centrados en producto. Sin embargo, su estructura y el porqué de cada una de sus aparentemente dispares células aparecen como algo evidente desde los modelos que desarrollan nuestros valores, nuestro tejido. La dificultad radica no en la comunicación o cómo se hace, sino en la imposibilidad de explicar algo de manera completamente satisfactoria desde unos valores diferentes a los que lo animan. Y son diferentes por mucho que desde las escuelas de negocio, los medios y las instituciones se asuman los suyos como únicos.

    Explicar las Indias o su forma de comunicarse con el mundo a un completo neófito que nunca se planteó nada exige explicar qué es una red distribuida, por qué se mueve bajo una lógica de la abundancia y cómo traducir eso a las organizaciones y la comunicación mediante nuestros modelos.

    Las empresas que viven en el juego de valores de toda la vida (maximización del beneficio rendido al accionista, producto, especialización profesional, etc.) ya no sólo se explican bajo sus productos, sino aderezando estos bajo banalizaciones que, como contaba Julen, toman la forma de dudosas advocaciones (innovación, apertura, responsabilidad social, sostenibilidad etc.).

    Pero lo que en ellas es frivolidad más o menos hipócrita que no oculta la lógica interna de siempre, en las Indias es fundamento, es original y ha costado desarrollarlo en discusión colectiva permanente durante mucho tiempo (y sigue). Seguramente la clave esté en que al querer las viejas empresas caer bien sobre discursos de buen tono en las escuelas de negocio, han producido una reacción en los interlocutores de banalidad simétrica: “cuentame lo que les dices a todos que ya hablaremos luego sobre lo que me interesa“, osea, del producto. Y eso no vale con nosotros, que nos tomamos en serio tanto lo que somos, como lo que hacemos.

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  3. ¿Qué necesitan los emprendedores y las PYMEs para crear empleo?

    12 jul 2010

    ¿Cómo empoderar a las PYMEs y los nuevos emprendedores para romper el círculo vicioso de la crisis? ¿Crear nuevas herramientas o empoderar las existentes? ¿Encerrarse en lo local o abrirse al mundo?

    Emprendedores y PYMEs están sufriendo como nadie la crisis en Europa. También son los que generan la mayor parte del empleo y la innovación. En un momento en que 4 de cada 5 españoles piensa que la economía va mal o muy mal y el 79% de los portugueses declara que Portugal está en una situación insostenible, son cada vez más los que vuelven la cabeza hacia los emprendedores buscando soluciones.

    El Ecosistema de apoyo a los Emprendedores

    Con todos los matices parece claro que el eje central del discurso sobre el emprendimiento actualmente instalado ha formado un consenso social, un mantra: para crear riqueza hay que crear empresas, empresas además que generen valor añadido, sostenibles e innovadoras. El problema, como el de todos los mantras, es que cuanto más se repite menos signifcado real toma, más se degrada el mensaje original y menos creible resulta.

    En la práctica tenemos todo un ecosistema filantrópico compuesto por un número creciente de fundaciones, semilleros, incubadoras e iniciativas públicas. Ya entre las fundaciones se pueden contar decenas sólo en España: desde la Príncep de Girona a la pequeña Fundación Item pasando por históricas como Rafael del Pino o gigantes como la Fundación Everis. Un fenómeno que se está reproduciendo en América donde fundaciones como la reputada Fundación Chile, la Corona (Colombia) o Avanzar (Ecuador) llevaban ya más de años si no décadas abriendo camino. Si nos ponemos a contar las incubadoras de negocios de base tecnológica y los parques tecnológicos y científicos las cifras crecen aún más. Sólo en España la Asociación de Parques Tecnológicos agrupa a 81 tecnópolis.

    En otras palabras parece claro que existe un amplio tejido de apoyo al emprendedor que aunque con mayor incidencia en países como España, Chile o Brasil, se extiende por todo el mundo latoc. Es decir, la primera conclusión es que seguramente en muchos lugares sea más rentable en términos de empleo apoyar al tejido con herramientas y bases para que se coordine que crear nuevas estructuras que aumenten la competencia por unos necesariamente escasos emprendedores cuya conclusión no puede ser otra que aumentar aún más la inevitable selección adversa y el aumento de bluffs y emprendimientos insostenibles adictos a las rondas de financiación y las subvenciones.

    La urgencia de acceder a nuevos mercados

    Sería legítimo preguntarse también si este tejido saca partido de su propia extensión y si es capaz de incidir en toda la cadena de valor de apoyo al emprendimiento. Porque aunque es cierto que un emprendedor agradece espacio de oficinas por un precio asequible, conocimiento y, en un momento dado, financiación, lo que hace a las empresas viables son los clientes.

    Acceder a mercados, mejorar las herramientas para hacerlo, no resulta ni mucho menos evidente a la mayoría de las pequeñas empresas y los nuevos emprendedores. Cabe aquí por tanto, un verdadero programa de acción sobre dos ejes:

    1. Creación de redes de empresas con lógica de mercado
    2. Plantearse la internacionalización en red en el horizonte de la transnacionalización, lo cual a su vez habría de desarrollarse en tres ejes:
      1. Abrir fondachis, parques de producción y comercio para pymes latoc en los nuevos competidores emergentes como China.
      2. Ahorrar costes comprando inputs en estos mismos países
      3. Buscar oportunidades comerciales y unirse en la presentación de los grandes proyectos integrales que comienzan a demandarse desde Africa, Asia y la América latoc. En otras palabras, desarrollar una inteligencia comercial para esas redes de emprendedores y PYMEs.

    Acceder a nuevos mercados, buscar más eficiencia comprando más barato y produciendo en nuevos lugares no es “llevarse los puestos de trabajo. Por el contrario, los estudios demuestran que cuanto más se internacionaliza una empresa, cuanto más produce, compra y vende fuera de su base original, más empleos y de mejor calidad genera localmente.

    El reto merece la pena. No sólo en la península ibérica. También en México, Centroamérica o América del Sur, donde las pequeñas empresas -y en algunos lugares como Costa Rica, Uruguay o Paraguay las cooperativas- viven momentos de encrucijada mientras soportan buena parte de la responsabilidad de la creación de empleo privado. ¿Nos ponemos a trabajar?

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  4. La ilustrativa historia de la vuvuzela china y el futuro de las PYMEs

    05 jul 2010

    La transformación de China está llegando a un momento de cambio cualitativo. El cambio social y económico transforma ya las reglas de juego global… y las estrategias de pequeñas y grandes empresas de todo el mundo.

    La huelga masiva en dos factorías de Honda el pasado junio era en si misma un hecho significativo. Que la noticia fuera transmitida por los medios oficiales en términos de normalidad y que la huelga acabara con un acuerdo modelo significaba un cambio de reglas.

    Pronto vendrían nuevas huelgas: desde Mitsumi a Kentucky Fried Chicken (KFC), donde los propios sindicatos oficiales firmaron una subida de salario mínimo de 700 a 900 yuanes mensuales.

    Los medios chinos nos relatarían las condiciones de trabajo en el gigante manufacturero Foxconn no con la habitual fanfarria triunfalista, sino como explicación de una ola de suicidios que cullminó en reforma y subidas salariales. Mientras, en el liberal Hong Kong las autoridades no sólo autorizarán una manifestación por los derechos laborales sino que anunciarán escuchar las demandas humildemente.

    Por si no quedaba claro el mensaje, el Partido Comunista será el primero en reclamar una mejora de las condiciones de los millones de migrantes sin hogar que forman las capas más bajas del proletariado manufacturero, iniciando nuevas políticas de vivienda para ellos. Incluso las protestas medioambientales serán aireadas por la prensa en una especie de glasnost inesperada.

    El mundo entero quedó en shock ante la novedad. ¿Qué está pasando? ¿Qué hay debajo? La ilustrativa historia de la vuvuzela china servida por los medios oficiales, puede ser un buen comienzo para repensar China.

    Microeconomía de la vuvuzela

    El fabricante de plásticos chino Wu Yijun supo por primera vez lo que era una vuvuzela en el año 2001, luego de toparse con una caricatura en Internet que mostraba a un grupo de africanos tocando trompetas de bambú para espantar a los babuinos.

    Tres años más tarde, Wu, gerente general de la Corporación de Productos Plásticos Jiying, ubicada en el distrito de Ninghai, un complejo industrial de la provincia oriental de Zhejiang, vio llegar lo que creyó era su gran oportunidad cuando Sudáfrica fue escogida por la FIFA como sede del Mundial 2010.

    En agosto del año pasado, el empresario vendío 1.000 trompetas de plástico a un precio de 3 yuanes (44 centavos de dólar) cada una a un comerciante africano a través de la página web Alibaba.com, la mayor plataforma de comercio electrónico de China.

    “Ésa fue la primera venta de vuvuzelas de plástico para la Copa Mundial”, afirma Wu. Pero a renglón seguido aclara: “y también fue el único pedido con el que logré ganancias relativamente altas”.

    Wu descubría con dolor el significado de lo que Juan Urrutia ha llamado disipación de rentas

    Los precios de exportación de las coloridas bocinas han caído a tan sólo 30 centavos de dólar por unidad, según Wu, quien asegura que “la ganancia por cada trompeta es de apenas 0,1 yuanes”.

    El empresario pone la situación en perspectiva: “Después de medio año de trabajar horas extras, los beneficios fueron de sólo 100.000 yuanes (14.720 dólares), y los reembolsos fiscales para los exportadores tampoco se tradujeron en ganancias”.

    Generalmente, los fabricantes chinos tienen un margen de ganancias de apenas un 5 por ciento, incluyendo el 11 por ciento del reembolso fiscal para la exportación de plásticos, en este caso.

    “Al hacer pedidos, los comerciantes extranjeros tienen en cuenta el reembolso”, señala.

    Las vuvuzelas se venden a 60 rands sudafricanos (unos 7,8 dólares) la unidad, 26 veces el precio de exportación, con lo que los negociantes y vendedores minoristas son los que realmente logran grandes beneficios, señala.

    Pero la clave está en que las industrias de bajo aporte tecnológico y bajos salarios ya no consiguen atraer masas de mano de obra barata precaria:

    Cuando terminó la producción de los pedidos iniciales, en abril, los 80 obreros con los que contaba se fueron a engrosar las filas del desempleo o a trabajar en otras factorías. No obstante, el inesperado éxito de las vuvzelas en el Mundial desató una oleada de pedidos, la que nuevamente tiene a Wu corriendo contrarreloj, pero esta vez con la mitad de la mano de obra. Ahora, Wu tiene unos 40 trabajadores y está tratando de reclutar más para cubrir la creciente demanda. “Les he subido el pago de 0,08 a 0,1 yuanes por cada vuvuzela”, revela

    Debido a la carencia de mano de obra, Wu no ha tenido más alternativa que transferir algunos clientes potenciales a fabricantes de juguetes de la localidad meridional de Shantou, en la provincia de Guangdong, lo que ha exacerbado la competencia.

    En un momento en que cada vez más trabajadores chinos reclaman aumentos salariales, Wu se está viendo en dificultades para contratar a nuevos empleados para un puesto de trabajo que muchos ven como demaisado duro y mal pagado. Cada uno de los obreros tiene que trabajar turnos de 12 horas en un taller donde la temperatura es tal alta que casi cuesta respirar. Dos ventiladores apenas logran dispersar el abrasador calor producido por las máquinas de inyección de plástico para hacer las cornetas, las cuales llegan con frecuencia a los 100 grados centígrados.

    He Zongjun, un obrero migrante de la provincia suroccidental de Yunnan, produce alrededor de 1.000 vuvuzelas en cada turno de noche; sin embargo, no ha tenido la oportunidad de ver sus “obras de arte” en acción. “Yo no puedo ver los partidos del Mundial. Después de trabajar toda una noche, lo único que quiero hacer es dormir”, explica.

    Es decir, mientras la mayoría de la mano de obra estuvo empleada en empresas como las del sr. Wu que son las que habitualmente relacionamos con China, se realizó una notable acumulación de capital y recursos, pero no existía una masa de consumidores capaz de hacer viable la industria masiva de consumo que el estado dibujaba, a través de los medios, al final de la gran epopeya de la industrialización china. Pero las cosas están cambiando, un sector cada vez más importante de las empresas han comprado, copiado y desarrollado nuevas tecnologías menos intensivas en trabajo. Al ser más productivas pueden subir salarios sin reducir demasiado las ganancias, por lo que están atrayendo ya a los mejores trabajadores, los de las generaciones mejor formadas:

    Chen Shida, director de la Academia de Seguridad Laboral de Zhejiang, dice: “Las industrias de labor intensiva cada vez son menos atractivas para los trabajadores nacidos en las décadas de 1980 y 1990, pues consideran que sus ganancias no se corresponden con el trabajo que ejecutan”.

    La era de las industrias exportadoras competitivas exclusivamente sobre los bajos salarios se está cerrando:

    La escasez de mano de obra y el aumento de los costos laborales constituyen dos nuevos desafíos para los fabricantes en China. La revaluación de la moneda nacional, el yuan RMB, unida a la eliminación de la devolución de impuestos a las exportaciones, reduce cada vez más sus márgenes de beneficios.

    Macroeconomía de la vuvuzela

    Efectivamente, aunque la posición oficial es no ceder a las presiones de EEUU y Europa y someter el ritmo de ajuste a las necesidades chinas, el yuan está alcanzando nuevos máximos frente al dolar, lo que daña el potencial exportador de manufactureros de productos de poco valor añadido, como el sr. Wu.

    Hasta ahora China ha exportado al mundo cada vez más pero ha importado muy poco. Lo que los occidentales quieren es que su crecimiento demográfico se convierta cuanto antes en el motor de la economía global a base de convertir al mercado interno en el gran importador mundial.

    Pero para eso, antes tiene que basar su crecimiento en lo endógeno. China ha de pasar a producir fundamentalmente para China. Eso quiere decir consolidar la clase media, reducir el superavit comercial y aceptar la subida de precios liderada por los salarios. Todo ello esquivando el riesgo de estanflación, lo que no resultará fácil.

    En otras palabras: se trata de pasar del un país dos sistemas a un desarrollo integral del mercado y el capitalismo privado en la mayor parte posible del territorio.

    No hay mucho futuro para empresarios como el sr. Wu en los próximos años. Una política de este tipo necesita de la reestructuración y consolidación empresarial. Y por mucho que la recien estrenada política antimonopolio haga su labor, lo que producirá no serán pequeñísimos exportadores basados en bajos salarios y mala tecnología, sino campeones nacionales orientados al mercado nacional y la exportación de valor añadido.

    De la vuvuzela a los productos de calidad

    China, que ha tenido un largo momento basado en la exportación de productos propios de bajo coste y escasa calidad, comienza a ser importadora ella misma de ese tipo de productos (lo que le será útil, entre otras cosas para controlar la inflación).

    Según las expectativas de los planificadores chinos, los próximos cinco años serán de verdadera revolución: China nacerá como mercado nacional desarrollado. Con una nueva clase media reforzada por una nueva generación supercompetitiva y formada y empoderada por talento traído de todo el mundo.

    El fin de la era de la vuvuzela

    Hasta ahora China era ese lugar desde donde llegaban imitaciones de mala calidad de las industrias manufactureras de baja capitalización como el textil, la zapatería o el plástico y que importaba materias primas -sobre todo energía- y máquina herramienta.

    Discretamente sus propias máquinas herramienta han ido mejorando calidad -y con ellas, todo el sistema productivo eficiencia. En menos de cinco años serán ya equiparables a las de producción europea. Las primeras señales externas de esta recomposición del capital chino son la normalización de los conflictos salariales y el alza del nivel de vida. El horizonte es la capacidad china para competir donde hasta ahora era sólo cliente.

    ¿Qué deben hacer las PYMEs del mundo latoc?

    A pesar de lo que dice el discurso del nacionalismo económico, los estudios demuestran que la apertura de factorías productivas de PYMEs europeas en China orientadas a mercados no chinos han generado empleo y mejora de la calidad de vida tanto en los lugares de origen como en China misma. A partir de ahora esas factorías -las que ya están y las que se abran proximamente- recibirán además la creciente y cada vez más exigente demanda del mercado interno del gigante asiático.

    No hay alternativa: o se asume una competencia imbatible a cinco años o se forma parte de ella. Si se quiere mantener el empleo y el desarrollo en el mundo latoc, desde Mondragón a Chile, hay que hacer el petate y abrir líneas de producción en el gran mercado que viene, aproximándose a él no ya como el lugar de los bajos salarios que sólo sirve para bajar costes de producción, sino como el comienzo de un passagium permanente que habrá de ser el modo de vida de las PYMEs del siglo que vivimos.

    Ya lo saben, si les preocupa su entorno actual, si quieren seguir impulsando nuevos empleos y cohesión social a su alrededor, si quieren crecer, vayan abriendo fondachi en China.

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  5. El discurso sobre el emprendimiento la blogsfera hispanófona

    02 jul 2010

    ¿Quién hace el discurso emprendedor en español? ¿Qué espacios ocupa? Realizamos un primer mapeo con los cabos desde los que tirar y hacerte tu propia idea si estás interesado.

    1. Cuando hablamos del discurso sobre el emprendimiento no hablamos necesariamente del discurso que hacen los emprendedores. Muchos como nuestro amigo Jesús Encinar, no elaboran un discurso específico sobre emprendimiento o emprendizaje. Por el contrario, una parte esencial de la conversación sobre estos temas es mantenida por instituciones, consultores o inversores especializados. Entre las instituciones llaman la atención en una primera ronda la coincidencia en referencias a BCN Activa en España, Chile Emprende, Australincuba, Para emprender y la Fundación Mercator en Chile, Emprentec en Argentina, México Emprendedor, Emprendedores Perú, Emprendedores Uruguay y la red femenina Winnernet en el Uruguay. Entre los consultores cabe destacar el trabajo desarrollado por Emprende Perú y Endeavour en México que se proyecta hasta uno de los grandes macroeventos del mundo del emprendizaje: la Semana del Emprendedor de Montevideo (nacida de una iniciativa global de la Fundación Kauffman)
    2. Una parte sustancial de esta conversación se ubica de forma natural en la blogsfera con tres grandes centros de reflexión e irradiación: Madrid, Santiago de Chile y Buenos Aires y un foco emergente en la comunidad hispana de EEUU. Focalizando, de momento en América, autores como Ricardo Román y Fernando Flores en Chile y Sergio Postigo y Santiago Bilinkis en Argentina han sido fundamentales para generar e instalar socialmente un discurso asequible sobre el emprendedurismo en la última década. Mientras blogs como Webprendedor o Atina Chile en Chile o Emprendedor 2.0 y Juan Carlos Lucas en Argentina, Somos emprendedores en Perú, Telemprendedores en Uruguay o Emprendedor Emergente en Bolivia han contribuido a difundir el fenómeno emprendedor desde la cotidianidad y la accesibilidad
    3. No existe un discurso homogéneo sino un continuo de discursos. De hecho, más allá de las diferencias sectoriales apreciables entre los blogs de emprendedores parece que si existe un eje de diferenciación ideológica sería el producido por los distintos modelos de relación con el capital, en buena parte impuestos por el producto.
    4. El emprendizaje configura una conversación específica que se mueve en ámbitos colindantes con la innovación y la educación (al estilo del blog de nuestro querido Mikel Agirregabiria o del de Josu Garro). Tiene un mapa propio también, con centros de irradiación en Euskadi (nacido de las inquietudes del sector productivo y las instituciones vascas) y en Chile, ligado a blogs como el de Pablo Reyes, quien participa de la Plataforma Aurea, una notable generadora de discurso sobre el emprendimiento integral.

    Conclusiones

    Este post no pretende juzgar ni evaluar el impacto de los distintos discursos sobre emprendimiento y emprendizaje que se van configurando en la blogsfera hispanófona, tan sólo hacer un primer mapeo. Sin embargo se constata una notable diversidad de enfoques y preocupaciones que prometen una renovación del discurso emprendedor en cada uno de los ámbitos sectoriales y sensibilidades ideológicas en los que se desarrolla.

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  6. 4 ideas medievales que pasan por modernas y que pueden hundirte en la crisis

    21 jun 2010

    “El mercado es malo”, “el problema es el consumismo”, “el comercio justo” o las “monedas locales” son ideas que resurgen durante la crisis. Su origen es en realidad mucho más antiguo y su significado queda más claro si recapacitamos y seguimos su trayectoria durante los últimos siglos.

    1. El mercado es malo. El rechazo moral del mercado tiene una larga historia que se hunde en los orígenes de la cultura europea cristiana. En la sociedad medieval, estamental, donde la productividad agraria no aumenta perceptiblemente, el artesano mercader es subversivo para el orden social. Mejora su bienestar sin mejorar su sangre, cultiva saberes profanos ajenos al verdadero saber de las élites clericales, viaja y no acepta en su entorno el derecho de vientres, hace trabajar al dinero tomando el tiempo -que es unicamente divino- para si y su provecho… Predeciblemente la Iglesia lo rechaza: como dice el decreto de Graciano: “Homo mercator nunquam aut vix potem Deo placere” (“el mercader nunca, o casi nunca, puede agradar a Dios“), o dicho con las palabras del mismísimo Papa San León el Grande “es difícil no pecar cuando se hace profesión de comprar y vender“. Cuando Santo Tomás de Aquino incluye el comercio entre las actividades vergonzosas nadie se extraña.Hay en este rechazo católico del mercado también un oscuro temor a la sociedad pagana y al pujante (y rico) infiel musulmán, que desde la opulenta y rica Córdoba pone con su cotidianidad en cuestión que la sociedad cristiana sea la favorita de Dios. En el bazar, como antes en el foro se mantiene el culto religioso sí, pero a su alrededor los hombres buenos hacen arbitrios, los filósofos se encuentran con sus discípulos, vuelan las noticias, se hace política y, claro está, también se regatea, se vende y se compra. La síntesis es clara: la cohesión social de los andalusíes, su riqueza cultural e institucional y su propio culto se sustentan en el continuo y promiscuo intercambio que el mercado supone y que trasciende la mera compraventa.

      El cristianismo nunca superó esto. El mismísimo calvinismo sólo asumió al comerciante tras confinarlo a su relación individual con Dios: la riqueza obtenida sería un símbolo de gracia y por tanto el mercado un mero espacio de compraventa donde el lenguaje de los precios expresaría la información necesaria para agradar a Dios, una idea subyacente luego en la famosa Mano Invisible de otro teólogo protestante, Adam Smith. Pero si los precios expresan la voluntad del Supremo (como información y/o incentivos), todo lo demás es ruido. La Economía heredaría una visión reduccionista del mercado que no vería tras las complejas interacciones culturales del bazar más que una mera serie de transacciones monetarias.

      Mezcladas con mayor o menor fortuna todos estos trasfondos, todos estos valores antimercado, resurgen hoy incluso entre los propios emprendedores artesanos. Por ejemplo, cuando nuestro amigo Julen encuentra en la palabra ecosistema una alternativa a mercado. El mercado aparece en los relatos que resurgen con la crisis como un lugar agreste donde se compite, donde opera una mano invisible, una lógica interna que separa e impone al poderoso sobre el común, al capital sobre el trabajo.

      Pero lo cierto es que incluso el mercado competitivo más unidimensionalmente considerado es un generador de cooperación que empuja hacia la eficiencia en el uso de los recursos. Y si nos ponemos ya en el modelo del capitalismo que viene la disipación de rentas empuja además hacia una innovación permanente. Es decir, cuanto más competitivo sea un mercado más cohesión social generará y más intrincada será la cooperación que produzca. Competitivo a las finales quiere decir que ningún agente tiene poder de decisión por si mismo, que nadie puede torcer las reglas del juego a su favor o apropiarse de rentas (cualquier cosa que exceda el valor social de lo que hace). Un mercado es competitivo cuando funciona como una pluriarquía: nadie puede imponer a nadie nada, las acciones de cada uno no afectan por si mismas a los demás.

      Los pequeños, las iniciativas individuales, los emprendimientos, los innovadores, aquellos con menos recursos de partida, tienen tantas más oportunidades cuanto más amplio y competitivo sea el mercado. Si es necesario intervenir en los mercados -más allá de corregir precios mal estimados por la definición de propiedad como el de la polución o ciertos recursos no renovables- es para acabar con los monopolistas y la imposición de barreras artificiales como la mal llamada propiedad intelectual.

      Lo que los emprendedores -en Madrid, en DF o en El Alto- necesitan es precisamente que se les deje jugar en igualdad de condiciones, que las grandes empresas, las redes de origen social o los grupos de poder -muchas veces en colusión con el estado- no impongan reglas que les exoneren de competir, les otorguen poder para imponer nada y les genere rentas indebidas. Menos mercado es más pobreza y más desigualdad, pero sobre todo menos libertad y menos oportunidades.

    2. El problema está en el consumismo. La revolución comercial de los siglos X al XIII no sólo encontró a la Iglesia condenando al artesano mercader y al comercio mismo. Los movimientos sociales, formados por campesinos desheredados sin demasiado en común más que la carencia de lo básico, se articularon, como no podía ser menos como teologías de la pobreza. La Iglesia respondió al ansia de propiciar una Segunda Venida de valdenses, joaquinistas, fraticellis, begardos, flagelantes, etc. acomodando a los pobres como nuevo sujeto teológico o como carne de cruzada. En la interna, habiendo descubierto pronto que se le iban de las manos con demasiada facilidad respondió pronto con la conversión en orden de los franciscanos (dando un espacio organizativo interno a la pobreza), la promoción de los dominicos y la creación de la Inquisición (para reprimir los excesos). Un retrato interesante de ese marco que no acaba hasta la Reforma protestante y el aplastamiento de las revueltas campesinas alemanas en el siglo XVII, aparece como relato de fondo en El nombre de la rosa de Umberto Eco, en una finísima metáfora de la explosión de la extrema izquierda italiana de finales de los 70.En conjunto, la unión del rechazo al mercado y la exaltación de la pobreza por la Teología cristiana dejarán un sustrato cultural donde la riqueza (abundancia) se asociará a la culpa y la pobreza (el subconsumo) a la virtud, manteniendo el runrún del estatismo medieval y su inteligencia de la Economía como un juego de suma cero: si alguien gana es porque alguien pierde

      Con la revolución francesa primero y con el desarrollo industrial después, el discurso sobre los pobres dejará el lugar a los relatos de clases y lucha de clases. La pobreza se ve como una enfermedad social, no como una virtud y ya no quedan pobres sino ciudadanos o proletarios hambrientos. En la tradición crítica frente al capitalismo, desde el cooperativismo al marxismo pasando por la doctrina social de la Iglesia católica, centraba su crítica al sistema económico en la producción. La plusvalía, el reparto de excedente o las relaciones entre propietarios y empleados, eran considerados el origen del gran problema social: la incapacidad del sistema económico para eliminar la pobreza y el embrutecimiento alienado de los otrora campesinos o artesanos en las sociedades que habían adoptado el capitalismo industrial.

      Al ver que inevitable e imparablemente estas economías se expandían por el mundo, primero imponiendo el libre comercio, después conquistando Africa y buena parte de Asia para su sistema colonial, buena parte de críticos (aunque no todos, los socialistas, siguiendo a Marx, lo entendían una fase necesaria para el desarrollo de las fuerzas productivas) interpretaron que la expansión de los mercados y el fin de las comunidades agrarias tradicionales en las economías feudales (como Vietnam, Indonesia, Etiopía o Egipto) e incluso neolíticas (como las imperantes en Africa meridional y Melanesia) lejos de producir progreso a los colonizados, les sometería al régimen de los obreros europeos, condenándoles a su vez al subconsumo y la miseria. La globalización de las relaciones capitalistas no significaría otra cosa que extender la pobreza.

      Desde la Revolución Industrial hasta los años 50 a nadie se le ocurrió pensar que hubiera nada de malo en el consumo. En los cincuenta el mundo salía de la guerra mundial. EEUU era la nueva potencia dominante en el Atlántico y realmente lo estaba haciendo bastante bien. La herida de la Gran Depresión parecía definitivamente cerrada, los niveles de vida crecían y el plan Marshall -equivalente a un esfuerzo continuado del 10% del PIB norteamericano- parecía estar generando en la Europa derrotada que había quedado bajo su hegemonía, las bases de una sociedad con bienestar. El modelo se proyectaba a través de la ideología democrática de los nuevos campeones de la libertad, se acababa de crear la ONU, se habían celebrado los primeros juicios por crímenes contra la Humanidad y Truman presionaba sobre todo a sus socios británicos y franceses a descolonizar Africa y Asia cuanto antes impulsando la constitución de nuevas naciones con instituciones modernas.

      Pero la ideología democrática y optimista tenía una desagradable tarea pendiente: explicar por qué los alemanes no se habían enfrentado al nazismo. Cómo la nación del romanticismo, la cuna del nacionalismo, de la idea del estado como materialización de la Razón y del espíritu del pueblo, había podido protagonizar el mayor crimen de la Historia de la Humanidad: la Shoah, el asesinato industrial y premeditado de seis millones de judíos, millón y medio de gitanos y casi otros tres de perseguidos políticos, masones, esperantistas y minorías ideológicas o étnicas.

      Dado el hecho innegable de que el nazismo había ascendido al poder electoralmennte, sólo cabía una explicación: de alguna manera los alemanes habían sido obnubilados, cegados en su razón por las habilidades cuasimágicas del carismático líder nacionalista y su magistral uso de la propaganda y los nuevos medios de comunicación (cine y radio). Las tesis sobre el control mental y el caracter alienante de la propaganda empezaron a hacerse populares. Pronto se despertó un interés creciente por el psicoanálisis y la Psicología de masas que acabaría llegando hasta el cine de serie B y las novelas pulp, pero que previamente es observable en las obras de Hitchkock y en la colaboración de este con Dalí.

      Paradojicamente el mismo desarrollo económico y del bienestar convertirá la propaganda en publicidad. Es la era dorada de las agencias de la calle Madison que relata la serie Madmen. Estamos llegando a principios de los 60. Hanna Arendt ha publicado su famoso estudio sobre Adolf Eichmann, donde descubre al asesino de masas nazi como un burócrata obediente y seguidista y no, como el público esperaba, como un ser lleno de odio. Habla entonces de la banalidad del mal. El nuevo concepto anima a Stanley Millgram (el mismo de los seis grados de separación) a realizar una serie de experimentos con ciudadanos normales a los que se invita, siguiendo un protocolo de instrucciones, a mover un gradiente sin decirles las consecuencias. Sin embargo, por el contexto (gritos, parafernalia) pueden entender que están electrocutando a una persona desconocida. Más de la mitad de la muestra llega mansamente a la zona marcada en rojo y con advertencias en el gradiente.

      La cultura popular norteamericana sumará las piezas: el conformismo ligado al bienestar y el desarrollo y las técnicas subliminales de la publicidad nos convierten en cómplices de un mundo que se gestiona globalmente, mucho más allá de donde el americano medio puede llegar con su razón adormilada por el consumo y los anuncios. Empieza la era dorada de las teorías de la conspiración (muchas de ellas con el fantasma de la ONU-gobierno mundial, el Amero -la divisa globalista- o el internacionalismo de Washington) pero también de la contracultura, la idea de que la liberación social es ante todo cultural y comienza por salir de la rueda del consumo, un leif motiv que conectaba con las tradiciones milenaristas de muchas iglesias protestantes. En la ideología de la revuelta ya no hay malvados burgueses (lógico en un país protestante) sino un malvado sistema que se mantiene por el sobreconsumo irresponsable. En la mejor tradición protestante el consumo (que no el origen de la riqueza) será motivo de culpa.

      El modelo tardó no obstante en extenderse a Europa, aunque lo haría desde otras bases. En los años sesenta una parte de la juventud europea descubrió la izquierda radical. Tras fracasar una y otra vez a la hora de convencer a los obreros de que necesitaban un partido revolucionario y que jústamente el bueno, la verdadera vangüardia, era el de ellos y no el de los de al lado, la pregunta que se impuso era la que años antes, en la revista Socialismo o Barbarie, se habían formulado Bordieu y Castoriadis: ¿Por qué el proletariado no es ya revolucionario?

      La respuesta de Castoriadis y sobre todo de Bordieu, seguida luego por su discípulo situacionista Guy Debord, será intelectualmente muy elaborada: el capitalismo habría entrado en una nueva fase donde lo determinante del orden social, incluido el control y la generación de identidades, se realizaría no en la relación directa entre capital y trabajo, en la producción, sino en el sistema mismo de reproducción de la fuerza de trabajo, el consumo, donde se concentrarían las nuevas contradicciones del sistema. Más que capitalismo, tendríamos que llamar pues al nuevo modo de producción/reproducción social, consumismo.

      No pocos grupos cristianos se agarrarán entonces al término, redefiniéndolo más burdamente no como un nuevo sistema económico distinto del capitalismo, sino como esa actitud que distancia a los obreros de su supuesta misión revolucionaria. Estábamos ya cerca del contraculturalismo americano pero faltaba el ingrediente esencial: una culpa más profunda y dolorosa que la de no haber hecho la revolución (culpa que estaba ya en cuestión de forma generalizada tras la primavera de Praga). Es la época del cristianismo obrero y de la proletarización de dirigentes universitarios. Muchos empiezan a hablar de nuevo de los pobres, pobres que ya no serán europeos sino, siguiendo un término de Mao, tercermundistas. El discurso social del cristianismo de base recuperará muchas de sus tradiciones medievales reciclándolas con gotitas de marxismo y situacionismo. Estamos a las puertas de la Teología de la Liberación, una interpretación del compromiso con los pobres que recordará en muchas cosas a las herejías medievales y crecerá espectacularmente en América latina, pero que -demasiado vinculado a los grupos financiados por Cuba y la URSS- perderá su fuelle con la caída del bloque soviético en casi todos lados menos en Brasil, donde se asociará al proyecto petista dándole su ala pobrista.

      En la Europa protestante, el discurso sobre el consumismo como sistema es pronto asumido por la izquierda extraparlamentaria alemana y holandesa: la contradicción fundamental del capitalismo ya no se da entre capital y trabajo, como describió Marx, sino entre capital y recursos naturales. El enemigo no sería ya el capitalismo sino el industrialismo y el horizonte de una revolución mundial sería sustituido por el de una catastrofe ecológica global. Ese es el marco ideológico del nacimiento de die Grünen.

      Pero la sustitución de la clase obrera por la Naturaleza sobre un viejo armazón de origen marxista no puede pasar sin consecuencias, más bien retrotrae buena parte de las actitudes a las categorías de la moral protestante y a la culpa: el consumismo no será ya el complejo sistema de Bordieu, ni el opio del proletariado de Debord, sino un pecado que destruye los impecables dones recibidos. El proletariado otrora deificado, luego culpabilizado, pasará finalmente a ser estigmatizado como complice beneficiario del deicidio industrialista.

      La alternativa al industrialismo y la globalización se prefigura desde el relato idílico y tecnófobo de un edén comunal agrario, antiurbano y autosuficiente, en el que el impacto y por tanto la relación entre Humanidad y Naturaleza se minimizan. La puerta al nuevo Edén será una catástrofe global que desde la crisis del 73 se asociará al consumo energético. Una catástrofe que vendrá vestida conceptualmente bajo un esquema similar al de la segunda venida cristiana o la revolución marxista: irremisible, arrasadora y provisoria. En resumen: la nueva izquierda verde europea de los ochenta tenía todos los neuroreceptores para abrazar el decrecionismo.

      Desde los 90 esta corriente colaborará y se fundirá con los movimientos antiglobalización o alterglobalización con contradicciones tan evidentes como a veces crueles. Buena parte del protagonismo del movimiento francés antiglobalización la llevaron grupos que hacían de la producción local su bandera en contra de la reforma de la PAC que reducía las subvenciones a los campesinos europeos. El ejemplo más conocido es la Confédération Paysanne de José Bové. Lo llamativo es que mientras se protestaba por el fin de las subvenciones agrícolas también se acusaba a los países europeos y a EEUU de empobrecer artificialmente a los periféricos -cosa que era cierta precisamente por mantener un sector agrario subvencionado y fronteras cerradas a los productos de la periferia que era lo que pedía Bové. La solución a la contradicción vendría bajo el discurso conocido como de ”soberanía alimentaria”, pronto adoptado por ONGs y convertido en parte de un sustrato decrecionista más general.

      La realidad es que el consumo no es el origen de los males sociales ni de las crisis económicas. El consumismo como sistema no existe, no deja de ser otra brillante boutade situacionista y el consumismo, entendido como consumo exagerado y compulsivo, no es más que una práctica compensatoria propia de un modo de vida que angustia y hace desgraciadas a las personas, osea un síntoma psicológico de que algo va mal en la organización de la producción.

      En un momento de crisis en los países centrales y esperanzas de desarrollo en algunos periféricos que es simultáneo con un agravamiento global de la descomposición no hay nada más absurdo que culpabilizar al consumo y recomendar la pobreza como virtud. La pobreza, el decrecimiento productivo y por tanto de consumo que hemos tenido sólo en el momento más duro de la crisis, no es un objetivo, sino una amenaza básica a la cohesión social. Vivir con menos es algo que cada vez menos se pueden permitir.

    3. Hay que hacer “comercio justo” para alcanzar el desarrollo. La idea del “comercio justo” nace de la condena general al comercio que la Iglesia mantuvo durante toda la Edad Media. Es la siempre necesaria excepción que acaba abriendo la puerta a la realidad del triunfo de la Revolución comercial. Aunque desde el siglo XII algunos teólogos recogen el argumento, realmente no se consolidará hasta el XIII cuando, Santo Tomás, siguiendo el concepto aristotélico de “bien común” recoja los casos en que el comercio puede ser considerado necesario, no movido por el deseo de obtener ganancias:

      Si el comercio se ejerce en vista de la utilidad pública, si la finalidad es que no falten en el país las cosas necesarias a la existencia, el lucro en lugar de ser considerado como finalidad, es sólo exigido como remuneración del trabajo

      Es decir, una vez más la ideología del comercio justo no es sino un intento de mantener bajo control la expansión del mercado y la riqueza. El enemigo, el pecado, es el lucrum, el deseo de obtener ganancia. Ganancia que se deja de considerar como tal sólo cuando atiende a mantener el nivel de supervivencia, importando granos, por ejemplo, en años de malas cosechas y paliando así los desastres de las carestías cíclicas.

      La idea de comercio justo se diluirá con el Renacimiento y no volverá hasta la segunda postguerra mundial, cuando Ten Thousand Villages una asociación del Comité Central Menonita (los amish), cree la primera cadena de distribución “como una sociedad entre un grupo de importadores sin ánimo de lucro, unos cuantos minoristas del hemisferio norte y un grupo de pequeños productores de países en vía de desarrollo“.

      Pero su conversión en sistema estará ligada a grupos católicos que participan en los primeros planes de la UNCTAD – la organización de Naciones Unidas para el desarrollo- en 1964. Con buen criterio estos grupos critican que los paises agrarios no están percibiendo beneficios del libre comercio, ya que los países desarrollados, incluida Europa, mantienen barreras aduaneras, cupos de importación, etc. que hacen imposible la acumulación de un capital suficiente para la industrialización. Años después, la experiencia de Corea del Sur, pero sobre todo la de Taiwan, donde una reforma agraria basada en la pequeña propiedad precedió a la apertura comercial japonesa y norteamericana, demostraría la validez de la crítica y el modelo subyacente.

      Sin embargo, estos grupos cristianos que luego serían conocidos como de ayuda al desarrollo, postularán no la urgencia de la generalización del libre comercio para todos, sino la apertura de un tratamiento especial al comercio justo exactamente en los términos de Santo Tomás. Lo que define a estas organizaciones es que el importador trabaja sin ánimo de lucro, que los agentes son casi siempre voluntarios y que el planeamiento general y las inversiones en el lugar de producción está hechas por una asociación (de nuevo sin ánimo de lucro) que recibe donaciones en vez de por una empresa que recibe inversiones.

      Es decir, lo que realmente define al comercio justo no es que el productor reciba un poco más o se beneficie de programas asociativos de mejora de sus infraestructuras, sino que los importadores y comercializadores atienden la idea medieval de comercio justo, es decir, su móvil es el bien público entendido como opuesto al afán de hacer negocio.

      El resultado es una espada de doble filo: ahorrar costes renunciando a beneficios, salarios o retribuciones de capital permite, efectivamente pagar un poco más a los productores, pero también genera falta de incentivos y profesionalización. Medio siglo después el impacto de lo que presume de ser un sistema global alternativo, sigue siendo bajísimo: sólo 5 millones de campesinos pobres han conseguido vender alguna vez a precios ligeramente mayores. La mayoría de ellos no ha conseguido acceder a la propiedad individual o cooperativa.

      Para impulsar el desarrollo hay que tirar las barreras aduaneras a los productos agrarios, como bien sabe el presidente Lula o los economistas de los países norteafricanos, que lo han defendido en todas las cumbres de la ahora llamada OMC. La competencia entre los distribuidores bajará entonces los costes de gestión y transporte (como ha pasado ya con los productos industriales chinos) y el aumento de la demanda dará incentivos para la mejora de las explotaciones.

      Todo comercio en ausencia de coacción es justo pues es un libre acuerdo entre partes. Cada vez que se abre un mercado, un solo mercado agrario, el impacto en un año es mayor que el del sistema de comercio justo en medio siglo. El beneficio por el comercio no es un pecado, es el incentivo que pone en marcha la máquina de las inversiones y con ella el crecimiento de la productividad del trabajo que es a las finales la única medida del desarrollo.

    4. Una moneda local nos hará menos dependientes. Las grandes ferias fueron el verdadero momento de cambio en la Revolución comercial medieval. Hasta entonces el uso de moneda era muy escaso en la Europa cristiana, los tributos se pagaban en especie y las clases altas tenían como fuente de riqueza e incluso como sistema de pago o dote entre ellas el dominio sobre la propiedad de la tierra.Pero en las ferias la moneda resurge y con ella unos peculiares artesanos: los cambistas. Sus tiendas tendrán un banco o una mesa a la calle donde las monedas, a la vista en pequeñas montañas, indicarán a los comerciantes forasteros. Cambian monedas pero también metales con lo que se convierten pronto en los principales suministradores de las cecas y a pesar del monopolio sobre la exportación de los acuñadores, en exportadores ellos mismos de metal para monedas.

      La Iglesia no había tenido doctrina alguna contra el uso de moneda, aunque la moneda y las joyas aparezcan una y otra vez como metáfora del lucro y por tanto de la avaricia. Pero los tratará junto con los usureros (quienes practican el préstamo con interés), aún más abajo en la escala social que el común de los mercaderes. Ni siquiera serán considerados vergonzantes sino, peor áun, pecadores por el origen mismo de sus ingresos.

      La causa es a la vez social, económica y doctrinal. Nada como la moneda simboliza el ascenso de los mercaderes artesanos, ningún símbolo cotidiano les representa mejor en su irreverencia por las fronteras feudales. Fronteras que son ante todo estamentales, de clase, pero que ellos rompen también territorialmente con el viaje de comercio y las ferias. Cambiar monedas es diluir el poder secular que los papas acaban de hacer feudatario tras el sometimiento del emperador Enrique IV, supone tomar una prerrogativa divina para diluir las divisorias últimas de los derechos feudales. Si las monedas pueden ser cambiadas -y han de serlo para el comercio- ¿para qué dividió el mundo Dios entre los príncipes? Peor aún, cuando los señores les compran metales o monedas, ¿no están sometiéndose a esta capa sin lugar en el orden divino?

      Pero la objeción de la Iglesia a los cambistas no se relaciona en vano con el tipo de interés. Los cambistas se encuentran ciclicamente con excedentes de moneda o metales. Acostumbrados a trabajar en red empiezan a aceptar un nuevo instrumento llegado del Mediterráneo que impulsará aún más el comercio y las ferias: la letra de cambio. Las mesas (de cambio) se separarán de los bancos (de crédito) especializándose el primer sector financiero moderno. La Iglesia se da cuenta de que el cambio de monedas, el tipo de interés y el comercio no local están unidos inseparablemente. Frente al viejo sistema feudal, estático, con sus monedas con poco uso y escasa extensión social que no llevaban parejas el uso del interés, en el nuevo sistema emergente, el descuento es el motor de todo. Y resulta explosivo: en menos de 200 años los mercados se expanden e interconectan como no lo han hecho en los 500 anteriores juntos.

      Pero en el cristianismo, aunque la Iglesia finalmente -unos siglos después- acabará levantando la prohibición sobre el tipo de interés, siempre quedará esa nostalgia de una sociedad estamental basada en monedas locales no convertibles y por tanto ajenas al cobro del riesgo (el tipo de interés, malvada usura) asociado al comercio a larga distancia.

      En la práctica histórica el sistema financiero, el crédito, siguió creciendo hasta convertirse en el verdadero tejido de la economía, pero una vez más, el siglo XX conocería un verdadero revival del sueño localista al otro lado del Atlántico.

      En EEUU los pánicos bancarios de 1895 y 1907 habían abierto la necesidad de dotar al estado de un Banco Central parangonable a los europeos. El debate sobre Ley de acuñación de moneda y banca que culminaría con la aprobación de la Federal Reserve Act no sería sin embargo luego un trámite: duró casi una década porque involucraba el propio concepto federal y las relaciones entre el capital y la estructura política.

      Un debate tan complejo, largo y con tantos intereses en el medio es el terreno ideal para conspiranoicos de todo tipo. No hay que olvidar que estamos en los primeros años tras la muerte de Henry George, el verdadero padre del populismo norteamericano. Cuando nace la Reserva Federal, quitando el privilegio de acuñación de moneda y emisión de billetes a los bancos privados, el georgismo, con su inevitable secuela de teorías simplistas al gusto de las clases medias menos ilustradas, no es ya una fuerza de primera magnitud, pero forma parte establecida de la marginalidad política americana. Y la idea de una banca local con sus propias emisiones de moneda, dando crédito sin interés a las PYMEs, siguió ahí como parte de la utopía moral del EEUU libertario y aislacionista. Tanto es así que el relato (falso) del nacimiento de la FED ha perdurado hasta hoy con el famoso documental conspiranoico Zeitgeist.

      Un runrún conspiracionista que se une a la reciente resurrección -a la que no ha sido ajena la prensa de gran tirada- de Silvio Gesell. Vegetariano ético, continuador de George y con experiencia comercial en Suiza, Alemania y Argentina, acabaría como Comisario del Pueblo de Finanzas en la efímera República de los Consejos de Munich durante la revolución spartakista de 1919. Allí intentaría testar -durante la escasa semana de gobierno obrero- su freigeld (moneda libre), base de su Economía Natural, una versión ampliada del sistema de Henry George.

      Pero su reciente resurreción se debe a sus seguidores y epígonos. En 1934, tan sólo cuatro años después de su muerte surgirá en Suiza el banco WIR, un intento serio de demostrar la viabilidad de la freigeld y la innecesariedad del interés. Pero WIR, en realidad una cooperativa de crédito, abandonó el modelo de Geseell en 1952 empezando a utilizar el interés (y creciendo hasta alcanzar un valor en balance de más de 500 millones de euros).

      Pero esto no conseguiría acabar con el sueño de la moneda libre de interés. La misma crisis del 29, la Guerra Civil española o el corralito argentino, al poner en jaque el dinero como medio de cambio, impulsaron a la gente a reinventarlo usando desde bonos descuento a papel moneda emitido localmente. Monedas que no deben confundirse, aunque la prensa lo haga, con divisas alternativas, pero que en los últimos años han dado fuelle como ejemplos al último epígono de Gesell: Bernard Lietaer y su idea de las monedas complementarias locales. Habiendo recibido la cobertura de la gran prensa y generado un pequeño ámbito investigador, con conferencias en los TED y un nutrido grupo de seguidores al que se han unido -quién si no- los decrecionistas de los Transitional Communities, no se puede negar que Lietaer haya conseguido eco.

      Su teoría es sencilla como un lector decrecionista resumía en un comentario en este blog, según Litaeter, las monedas (sean complementarias o alternativas), “si no tienen tasa de interés, generan una economía real donde cuanto más relaciones comerciales exista entre la comunidad que lo utiliza más porcentaje de la economía absorverá y más beneficios directos proporcionará a la comunidad“.

      Dicho de otro modo: creamos una moneda -llamémosle el moneto- si no se cobra interés por los préstamos, más gente pide dinero prestado, hay más dinero en el mercado y en principio se compran más cosas (suponiendo que haya quien presta). Si los monetos no son convertibles a euros/pesos/dolares o simplemente no son muy deseados ahí fuera, más te vale gastar los que tienes en cosas que produzcan tus vecinos porque al hacer el cambio descubrirás que el valor de tu trabajo o producto en cuanto sales al mundo exterior se queda en nada. Hay aquí un problema básico de eficiencia: si sólo puedo usar los monetos acabaré comprando a gente de mi entorno cosas que querría comprar fuera (por gusto o por precio). Estaré obteniendo menos con el mismo esfuerzo de mi parte. Si la moneda es convertible, lo ganado en monetos sufrirá previsiblemente un recorte similar o mayor al salir fuera que recogerá la diferencia de eficiencia de la economía interna con la externa… y por tanto habré perdido también horas de trabajo para lo mismo.

      Evidentemente puedo asumir una cierta pérdida de eficiencia a cambio de un refuerzo identitario. Prefiero comprar cosas a mis amigos o a la gente que piensa como yo, así sus productos sean un poco peores o un poco más caros. Pero si lo hago en la divisa estándar en la que también pago a mis proveedores, sabré cuánto exactamente me cuesta la identidad y, lo más importante, puedo hacer un balance consciente cuando quiera de los costes y beneficios de esa preferencia identitaria.

      La utopía medieval de la moneda local, sin intereses asociados está reapareciendo por doquier. En el modo más ligero (Leitaer) como moneda complementaria que crea mercados sectoriales cerrados, otras veces como moneda alternativa o privada. En su forma más sofisticada, incentivando con impuestos que se preste a interés cero

      Pero la verdad es que lo que la Historia ha demostrado una y otra vez es que cuanto mayor sea el mercado más rápido crece la productividad y por consiguiente el bienestar. Si no existen legislaciones asimétricas más oportunidades tienen los pequeños productores también. Las monedas a interés cero nos retrotraen al mundo anterior a la revolución comercial, un mundo asfixiante de pequeñas comunidades autárquicas y estáticas. Un mundo al que nos acercamos un pasito cada vez que rompemos el mercado global.

      Conclusiones

      En tiempos de crisis no faltan soluciones novedosas y alternativas que en realidad no son ni una cosa ni la otra. Hemos visto en los párrafos anteriores cómo algunas de las más llamativas y promocionadas hoy, en realidad, tienen una larga historia enraizada en lo más oscuro de nuestro sustrato cultural. Enfoques que ya parecían olvidados y que resurgen animados por el impulso suicida de volver a la sociedad preindustrial y sus utopías medievales… pero si en el pasado preindustrial hay bases para encontrar inspiración, está no vendrá desde luego de los que condenaron a artesanos, mercaderes y cambistas haciendo de la pobreza y el dolor base de sus teologías. Y tampoco vendrá de las teorías autárquicas y culpabilizadoras de la New Age y el conspiracionismo que informan lo más burdo de la cultura popular y los movimientos religiosos norteamericanos del siglo XX.

      Si tenemos una fuente de inspiración en el pasado es precisamente de aquellos que cambiaron el mundo realmente, creando grandes redes comerciales, sentando las bases de la democracia urbana o impulsando la democracia económica.

      Pero a lo que no podemos renunciar en ningún caso es al legado vivo que hemos recibido de las generaciones pasadas: el gran mercado global, el conocimiento sobre las bases de su funcionamiento en libertad y la increible productividad que es capaz de impulsar. Sólo usándolos podremos enfrentar la pobreza. Renunciando al mercado, al comercio y al consumo nunca tendremos cohesión social. Asumiéndolos, sumergiéndonos en su lógica sin pudor, podremos construir y construir sentido.

      Necesitamos mercaderes para vivir prósperos, pero sobre todo necesitamos el mercado para ser libres.

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  7. Del elearning al ciclo del conocimiento

    16 jun 2010

    El conocimiento no es algo estático. Es un proceso intra e intercomunitario en el que los contextos se delimitan e interpretan continuamente en un ciclo compartir- significar- transmitir que una y otra vez vuelve al punto de origen, estilizándose y enriqueciéndose continuamente. Una verdadera Universidad P2P no puede quedarse en la transmisión, en el elearning.

    Cuando estudiamos de cerca el modelo P2PU (Universidad P2P) lo primero que llama la atención es que las herramientas generan un tipo de relación idéntica a la de cualquier plataforma de e-learning. Lo único que varía es quién ofrece los cursos, pero no se pone en cuestión cómo se llega a ellos o si realmente la única aspiración sensata es transmitir conocimiento, no crearlo. Desde la lógica del bazar, en cambio la cuestión no es quién ofrece cursos sino cómo aprende una comunidad.

    La clave para el bazar es pues la generación de conocimiento. Y si asumimos que el conocimiento nace de la generación de significados sobre contextos comunes desarrollar las herramientas que faciliten ese proceso espontáneo en cada una de sus fases.

    Fases, herramientas y servicios

    En las Indias hemos desgranado las implicaciones de nuestras tesis sobre generación del conocimiento en cuatro fases:

    1. En la primera las personas/comunidades/empresas comparten referencias, compilándolas con el objetivo de formar un repositorio común, un contexto a partir del cual discutir y el cual significar.
    2. En la segunda, a través de los itinerarios (selecciones ordenadas de los contextos que conforman un relato) aportan un significado, interpretan los contextos de un modo determinado para destilar lo que podríamos llamar el conocimiento residente en esa comunidad.
    3. Finalmente, la transmisión hacia fuera de ese conocimiento puede tomar una forma completamente automatizada, utilizando herramientas de autoevaluación, o perseguir la creación de una comunidad de aprendizaje, requiriendo tutorización y sobre todo herramientas de trabajo en equipo entre los alumnos.

    Podemos resumir el proceso, seguramente de una forma un poco más clara, en la siguiente tabla:

    Fase Objetivo Herramienta
    Comunidad de conocimiento Compartir contextos Generación de repositorios
    Comunidad de conocimiento Creación de relatos/significados Desarrollar itinerarios
    E-Learning Transmisión de conocimiento Itinerarios + herramientas de autoevaluación
    Comunidad de aprendizaje Creación de comunidad en torno a nuevos contextos/conocimiento Itinerarios + herramientas de trabajo y discusión + tutorías personalizadas

    Conclusiones

    El conocimiento no es algo estático. Es un proceso intra e intercomunitario en el que los contextos se delimitan e interpretan continuamente en un ciclo compartir- significar- transmitir que una y otra vez vuelve al punto de origen, estilizándose y enriqueciéndose continuamente.

    Una verdadera Universidad P2P como la del bazar, ha de llegar mucho más allá del e-learning, cubriendo todas las fases en las que el conocimiento se genera, se transmite y se comparte para ser reprocesado de nuevo.

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  8. El bazar es la universidad de mañana

    10 jun 2010

    Desarrollar un bazar para los emprendedores artesanos no es sólo dar herramientas de compra y venta. El comercio de ideas, conocimiento y mediación son tan característicos de un verdadero mercado como los intercambios monetarios.

    El bazar de la civilización árabomusulmana, como el foro romano o el ágora griega no era sólo un lugar para la compraventa. Era también un espacio de interacción política y social y -se olvida demasiado a menudo- el lugar donde maestros, filósofos y cadíes arbitraban conflictos y se encontraban con sus discípulos. El Tribunal de aguas de Valencia o el Consejo de hombres buenos de Murcia son joyas culturales que nos recuerdan que el mercado no es exclusivamente una relación monetaria sino sobre todo una relación social definida por su forma distribuida y la ausencia de agentes decisivos no consensuales. El mercado, el bazar fue la cuna de la plurarquía.

    El debate sobre cómo desarrollar un gran bazar distribuido para los emprendedores artesanos debe incorporar pues las experiencias y metodologías de arbitraje y sobre todo la evolución del elearning hacia sistemas pedagógicos virtuales cada vez más distribuidos. Una reflexión que tenemos que agradecer a Fernando Álvarez.

    Sintetizando la experiencia pionera aunque todavía germinal de la Universidad P2P, Fernando resume cómo la metodología de las comunidades de software libre puede ser trasladada al bazar virtual de un modo sencillo para generar entornos de transmisión de conocimiento:

    sobre una base de materiales liberados se crea una comunidad de gente deseando aprender, alguien propone un curso o materia, se forma un grupo de trabajo y un moderador/ animador se encarga de proponer un itinerario sobre los materiales para aprehender ciertos conocimientos, pero sobre todo una actitud.

    En ese marco, el trabajo principal de los animadores de la red es desarrolllar herramientas que faciliten los procesos de aprendizaje y simplemente dejar que el bazar genere por si mismo ofertas y demandas formativas cruzando las fronteras entre empresas e involucrando a las personas que las componen.

    Creemos que no se trata tan sólo de una nueva funcionalidad en un software en desarrollo. Se trata sobre todo de un paso en la comprensión cabal de qué es el mercado y cómo funciona en libertad, utilizando o no los precios como sistema de incentivos e información. Nuestro bazar virtual distribuido será bazar y por tanto lugar de comercio, de intercambio en su sentido más amplio.

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  9. Balance de la presentación de resultados de la Cumbre UE-ALC

    09 jun 2010

    Los formatos de interacción masiva (FIM) se consolidan como herramienta de comunicación y participación política.

    A principios de este año ensayamos con la Secretaría de Estado española de Iberoamérica una nueva forma de comunicación. La Cumbre UE-ALC se aproximaba y desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se quería maximizar su difusión dada la importancia de la cita y los ejes de trabajo a tratar. Nos propusimos implicar a la blogsfera pero no buscando una audiencia sino creando un espacio de deliberación.

    Así nuestro primer trabajo, intenso, fue mapear aquellas personas o equipos que habitualmente tratan en sus blogs los temas objeto de la Cumbre, entrar en contacto, abrir una conversación e intercambiar documentación de cara a generar un contexto previo.

    La presentación de la Cumbre que realizó el Secretario a la blogsfera nos confirmó la viabilidad del formato, se estableció un diálogo rico y diverso entre ambas partes, la retransmisión fue seguida por más de 60.000 personas. Algo insólito en la historia de la comunicación del Ministerio de Exteriores.

    Hace unos días tuvo lugar un segundo encuentro, con el objetivo de transmitir los acuerdos alcanzados por los jefes de gobierno durante la Cumbre. Nuevamente abrimos la conversación a la blogsfera, el resultado, 24.000 participantes en directo y más de 56.000 en diferido durante la primera semana:

    Queda patente de nuevo que una red de blogs puede comunicar de forma distribuida generando un amplio impacto y manteniendo una conversación abierta con independencia de la ideología de cada uno de ellos. De cara a las adminsitraciones y organizaciones en general no queda sino animarles a utilizar formatos reales de comunicación bidireccional creando espacios de interacción y deliberación costructivos.

    Muchas gracias a todos por participar, muchas gracias de nuevo al equipo de Agora News, seguiremos emitiendo.

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  10. El artesano y la máquina de fabbing

    08 jun 2010

    Tercera entrega de la serie sobre las formas de la postmodernidad y su relación con las pre y protomodernas. Hoy tratamos sobre el mercado y las formas de producción en el capitalismo que viene.

    Si comparamos el desarrollo del valor de la producción mundial con su peso en toneladas, veremos que desde 1945 el primero no ha dejado de crecer mientras el segundo no ha dejado de disminuir en términos relativos. Es decir, el peso porcentual en cada producto del componente intelectual del valor (la creatividad, el diseño, el conocimiento científico y tecnológico) no ha dejado de crecer desde hace casi setenta años hasta convertirse en la parte fundamental de la estructura de valor de casi cualquier producto.

    Fue esta dinámica la que impulsó el desarrollo de las tecnologías de la información y la aparición de las redes informacionales distribuidas. Simplemente eran necesarias para impulsar la innovación sin la cual era imposible generar más valor, mejorar la productividad y seguir compitiendo. Un mecanismo que a su vez impulsaba en paralelo hacia la globalización de mercados: en un principio porque la producción industrial necesitaba cada vez mayores escalas para mantener beneficios con productividades mayores, después porque la dispersión de la organización productiva empezaba a convertir a las empresas de multinacionales en transnacionales.

    El resultado acumulado de todos estos procesos realimentándose constituye la base material del mundo postmoderno:

    1. En el terreno de la creación intelectual y la innovación la aparición, con las redes distribuidas, de la lógica de la abundancia, que pone en cuestión los sistemas de trabajo jerárquizados e instituciones tan propias del capitalismo industrial como la propiedad intelectual, pero que sobre todo impulsa la aparición de un mar de flores conversacional que supera el esquema descentrailizado de generación de conocimiento e identidad. Esta es la verdadera explosión postmoderna de las subjetividades.
    2. En el plano de la producción material un incremento sostenido de la productividad que a partir de cierto momento permite incluso la práctica reindividualización del proceso productivo. El camino más obvio nace de la desaparición de costes de entrada a través de la externalización, porque el valor del diseño -cada vez más abierto cuando no libre- hace proporcionalmente irrelevante el coste de producción con lo que por ejemplo una Universidad puede proponer al mercado global un segmento nuevo de ordenadores y encargar su fabricación, algo hasta ahora reservado a grandes empresas muy capitalizadas o una pequeña empresa local puede personalizar y comercializar un dispositivo de última generación como hemos visto con los libros electrónicos, a las finales producidos en China. El otro camino, la reducción de escala al mínimo que vemos con el fabbing y las microgrids energéticas internalizan el conjunto de la producción asumiendo que el incremento de costes por escala es absorbible porque una vez más la mayor parte del valor está en el componente inmaterial (conocimiento) liberado en las redes y merece la pena asumirlo por la ganancia de autonomía comunitaria que supone.

    El sistema es tal que los datos demuestran que la relación entre inversión en el primer eje y los resultados en el segundo tienden a ser exponenciales. Resultado global: más allá de las resistencias de las élites y cuadros dominantes, temerosos de perder sus rentas (desde las de posición geográfica o social a las generadas por monopolios legales como la mal llamada propiedad intelectual), todos los incentivos sistémicos están dados para la evolución hacia el capitalismo que viene, un sistema de mercado caracterizado por la disipación de rentas y en consecuencia por la innovación continua y la confusión de estructuras sociales en una reemergencia de lo comunitario, ahora ya directamente transnacional.

    Las formas económicas de la comunidad

    Inevitablemente los nuevos relatos sobre la comunidad y la empresa se funden. Hay un sorprendente interés en experiencias de democracia económica y cooperativas como Mondragón tanto desde la lógica del desarrollo local como de la innovación social.

    El cambio de escalas, o mejor dicho, la reducción del peso de la escala en el valor ante el increible nivel de productividad alcanzado globalmente y accesible a cada uno, empoderan la capacidad productiva a tal punto que lo pequeño, el taller y el artesano reaparecen como metáfora y modelo de las nuevas relaciones posibles con la producción.

    Pero no nos engañemos, son metáforas. Las relaciones en el seno de un grupo cooperativo de nuevo tipo no son las del taller artesano medieval, aunque se recuperen valores. La autonomía personal y comunitaria generadas por la conectividad a la red global y la mayor movilidad alcanzada nunca en la Historia cambian radicalmente las relaciones interpersonales y el significado mismo de la comunidad que ya no volverá a ser geográficamente local nunca más.

    Conclusiones de la serie

    En las entregas anteriores (¿Es la postmodernidad una vuelta atrás? y Verdad y consenso en el mar de flores) nos hemos acercado a los nuevos agentes del conflicto global y a las formas sociales de generación de significado en la cultura popular preguntándonos si el paréntesis moderno es tal, es decir, si las nuevas formas son realmente deudoras de las de la premodernidad o en realidad responden a una naturaleza original que responde a unas relaciones sociales nuevas.

    Tanto en ambos casos como en el análisis de las formas de producción hemos visto cómo en realidad la clave está en la emergencia de una nueva topología de la comunicación que resulta tan empoderante que coloca a grupos extremadamente pequeños en posición de afirmar su autonomía frente a las instituciones nacionales que en el mundo moderno, hijo del telégrafo más que de la imprenta, monopolizaban la generación de significados subsumiendo la definición de identidades en las categorías aceptables por el estado nacional, su academia y su ecosistema mediático.

    La emergencia de las redes diistribuidas pone en el centro de nuevo a la comunidad real, una estructura social que en la cultura ha quedado a través del recuerdo o la permanencia de formas formas y relaciones sociales premodernas: desde la tribu al gremio artesano pasando por las formas de la cultura de la oralidad. Comprender sin embargo con las viejas categorías premodernas a las nuevas formas postmodernas no pasa de ser una metáfora, una forma de aprehensión que destaca la reemergencia comunitaria… a costa de invisibilizar lo realmente definitorio: el reempoderamiento personal y comunitario que subyace bajo las formas distribuidas y que se fundamenta en la lógica de la abundancia y el brutal aumento de la productividad.

    La postmodernidad es comunitarista, diversa, incluso politeista si se quiere, pero no lo es en el sentido y el marco de relaciones de poder que definían el mundo premoderno. No hay avance hacia atrás.

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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