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¿Discutimos la propiedad intelectual?

26 abr 2010

En el día de la propiedad intelectual, la fiesta de las Sociedades de Gestión, Agoranews publica una entrevista con Juan Urrutia y David de Ugarte sobre la necesidad o no de la mal llamada propiedad intelectual.

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38 Comentarios a “¿Discutimos la propiedad intelectual?”

  1. Gonzalo Martín

    Hay un tema que el vídeo deja abierto y que merece otro debate:

    Si los devolucionistas optamos por la reducción progresiva de plazos para la adaptación de las industrias, tienen que existir unos mínimos de enforzamiento de copyright y patentes en el proceso. El asunto es ¿cuáles?. ¿E-mule nos vale, pero seriesyonkis no? Hay evidentemente que ampliar el “fair use” propio del derecho anglosajón y determinar claramente lo que es compartir. Pero, de nuevo, ¿donde está la línea y bajo qué condiciones de reducción progresiva?

  2. David de Ugarte

    Pues si que es un buen debate… pero que se dará, a su momento, seguramente como un trade off con los plazos. Creo que tiene poco sentido imaginarlo ahora desde el punto de vista de lo “ideal” o lo “más conveniente” para el proceso, precisamente porque será una negociación y todavía no sabemos con qué baraja y en qué contexto se jugara…

  3. hezumartin

    El vídeo está genial! Creo que es necesario acercar estas ideas, repetirlas y hablar de ellas de forma natural en un entorno en el que las creative commons parecen la panacea.

    Quizás la reducción temporal podría venir acompañada de reducciones en la amplitud del monopolio, pero no sé muy bien cómo podría materializarse, quizás ampliándose el fair use o equivalentes a la vez que se reducen los plazos. De todas formas hacer imaginaciones podría ser positivo para plantear posibles escenarios, hipótesis, alternativas, aunque tenga una alta dosis de imaginación. Posiblemente por esta vía se podría llegar a más commodities como el devolucionismo.

  4. ALyCie

    Haría un esfuerzo enorme en diferenciar los derechos de propiedad intelectual de los derechos de autor.
    En concreto el artículo 63 de la Ley de Economía sostenible EXPOLIA los derechos de autor a favor de las entidades.
    El autor -generoso- se deja expoliar por el ente -egoísta- que a su conveniencia se reserva TODO derecho de explotación, bajo cualquier circunstancia, es decir sin condiciones ninguna, ni si quiera el derecho moral de cita.
    Y esto tiene noma de ley con la LES.
    Saludos

  5. Gonzalo Martín

    Está claro que la posición reivindicativa reside en ese trade-off. Que sería un avance espectacular: si quieres control, tienes que ceder el ámbito de protección. Lo interesante es que ¿hasta ahora? esta posición está ausente del debate de la red. Al menos de la carpetovetónica.

  6. David de Ugarte

    Creo que lo dijo Pere Quintana una vez: son preferibles derechos intensos y breves, centrados en los primeros 2 a 5 años de explotación económica, a derechos laxos pero largos (normalmente más de un siglo)… como Creative Commons

  7. Gonzalo Martín

    Una película de cine… en seis meses está en el limbo.

  8. indarki

    Juan dijo:”La innovación es secuencial”
    David dijo:”La creación es collage”

    Creo que la suma de estas dos frases es clave (por no asumida por muchos) para afrontar con seriedad un debate sobre propiedad intelectual.

  9. ALyCie

    Sería muy cuidadoso siempre, en diferencias los términos derecho-de-autor como un derecho inherente a la persona y los derechos-de-explotación, mal llamados propiedad intelectual, pues la confusión enturbia y encona el debate hasta hacerlo impracticable.
    Saludos

  10. enrique canessa

    Si bien considero que en último análisis la propiedad intelectual “es de todos” o por oposición la propiedad no es propiedad de nadie, la libertad del creador en dar o conceder el uso libre de ese supuesto derecho, es el único acto que hará; paulatinamente, revertir el criterio absoluto de exclusividad.

  11. F. Tusell

    No acabo de ver claro el comentario de David de Ugarte, según el cual era precisa la existencia de un Avellaneda para que se diera una segunda parte del Quijote.

    La cuestión, me parece, es si hubiera habido una primera de no tener Cervantes alguna expectativa de beneficio. Cervantes, no lo olvidemos, estaba bastante mal de dinero, y su mujer resultó no ser lo rica que él parece que creyó que era cuando se casó.

    Mi sospecha es que Cervantes, sólo motivado por su deliberado y consciente intento de renovar la novela española, quizá no hubiera acometido la escritura de bastantes de sus obras, cuyos beneficios nunca le bastaron.

  12. Ivan

    ¡Qué grata sorpresa de vídeo, mi enhorabuena! Además es lo suficientemente llano como para darle publicidad a tutiplén, aunque echo en falta ejemplos.

    Un poco al margen, ayer estuve buscando traducciones al castellano del «Against Intellectual Monopoly» de Boldrin & Levine, pero parece que no hay ninguna… ¡cómo me gustaría traducirlo si tuviese tiempo! :(

    A falta de la traducción, encontré una noticia de 20 minutos que habla de él y está bastante bien como resumen, aunque se centre en las patentes y deje el copyright de lado.

  13. David de Ugarte

    @FTusell Hombre, la carga de la prueba queda en tu lado, debes “demostrar” que si Cervantes hubiera disfrutado de un monopolio sobre la explotación de sus obras similar al existente actualmente, hubiera creado más y mejores obras.

    Personalmente creo que se hubieran vendido muchísimos menos ejemplares de sus obras, que Lope nunca hubiera encargado el Quijote de Avellaneda para salirle al paso (porque no hubiera gastado munición en alguien menos conocido que él) y que por tanto la segunda parte del Quijote no habría sido escrita.

    Pero en cualquier caso esto es sólo una suposición, la realidad es que sin protección de Derechos de Autor ni “propiedad intelectual” ni monopolio real otorgado sobre la impresión de sus obras, Cervantes creó y creó cosas de cierta relevancia :P

  14. Gonzalo Martín

    @ivan : estoy traduciendo el primer capítulo. Iba a ir piano piano hasta acabar el primero y luego abrirlo a la cooperación.

    Pero me he encontrado con una sorpresa: el libro tiene copyright y no sé exactamente cómo es la cuestión de traducirlo y colgarlo. No sé si las paginas colgadas en la red no lo tienen, pero el tomo que se vende en Amazon sí lo tiene.

    En fin, que somos dos. No nos paremos.

  15. F. Tusell

    Yo no puedo demostrar nada, sólo ofrecer evidencia, aunque sea anecdótica. Y me vienen a la cabeza casos a montones de autores con una clara (y, a mi juicio, legítima) finalidad lucrativa: además de Cervantes, Dostoievsky (que solía andar “colgado” y vendía obras
    antes de escribirlas), Dickens (que se las editaba por entregas él mismo, porque Chapman & Hall no le trató muy bien), Chejov, George Sand (que escribió alguna novela para solventar un momento económico difícil)…

    No seamos maniqueos con esta cuestión de la propiedad intelectual: ella y el dominio público o licencias como la GPL pueden coexistir y ser adecuadas para diferentes cosas, diferentes personas y diferentes momentos. Igual que los matrimonios y las uniones de hecho, o las sociedades anónimas y las cooperativas.

    Y ¿porqué he de ser yo el que demuestre nada? ¿No le “toca” eso a quién propone un cambio del “statu quo”?

  16. Gonzalo Martín

    @Ftusell : siempre estamos con la confusión entre creatividad y expectativa de beneficio: la pregunta es si exige condiciones de monopolio el que haya incentivos para la innovación y, lo que dice el vídeo, es que empieza a haber consenso científico en torno a que este tipo de monopolios no fomentan más innovación y creatividad, sino que la entorpecen.

    Si a eso le añadimos que sí existirían flujos positivos de caja, la conclusión es que no hay necesidad de monopolio. Es decir, se ganará menos, pero no dejará de ganarse para el que gane. Porque, como en todo mercado, unos ganan y otros no… Las proclamas de las entidades de gestión y sus ministras es que la gente se morirá de hambre. Ya. Como si no fuera una minoría hiperminoritaria la que vive de estas cosas… seguramente la que seguiría viviendo bien de la creación en otras condiciones… solo que permitiendo que otros creen más y más deprisa.

    En otras ocasiones no se espera ese beneficio y, si viene, mejor. O no se espera en forma de rentas, sino de reputación y como un camino de una carrera. A ver si ahora, como pretende CEDRO, nos vamos a creer que TODOS los escritores son escritores profesionales por el hecho de tener copyright: vamos a tomar al anticipo medio recibido por el autor por parte del editor a ver si en un porcentaje superior al 1 o el 2% eso es un sueldo o una labor profesional comparado con el tiempo invertido en la producción de la obra.

    Los “autores literarios” suelen más bien ser profesores o periodistas y escriben por ser su pasión. Hacernos creer que por ese mero hecho tienen que ser capaces de vivir de ello – que puede que sí, que puede que no – es una de las mentiras de las entidades de gestión. Si lo consiguen, enhorabuena.

  17. F. Tusell

    Gonzalo:

    No digo que los autores tengan que ser capaces de vivir de ello; ni lo contrario. Digo que es su opción, y que si lo quieren intentar, no se les debe impedir ni obstaculizar. Y que cada cual debe ser libre de conservar el fruto de su trabajo, o compartirlo en las condiciones que tenga por convenientes.

    No confundo creatividad y expectativa de beneficio, hasta ahí ya llego. Simplemente, no excluyo que la segunda puede ser un acicate para la primera.

  18. David de Ugarte

    @FTusell: Es verdad que otorgar monopolios genera una renta extra para autores y empresas gestoras de patentes. La cuestión es que esas rentas simplemente no son necesarias para que la innovación creativa o productiva estén incentivadas. Permíteme que te enlace a este post donde profundizábamos sobre las cuasirentas

  19. José Joaquín

    En el debate cibernético español sobre derechos de autor , creative commons y dominio público, hay ciertas cosas que no me cierran. Por ejemplo, economistas y geeks hablando de que el copyright es malo porque el creador no es creador, sino un simple autor de collages.

    De Ugarte dice que a medida que avanza el tiempo, el “valor agregado” de las obras intelectuales es casi nulo y por lo tanto, vale menos. ¿Cómo hizo para hacer una medición de esto? Quién sabe. Quizás le deberíamos pedir, como él mismo hizo con F. Tussell en el caso de Cervantes, que lo demuestre.

    Lo que me parece es que la cruzada anticopyright va muy bien en el sector tecnológico y de innovación, pero no el campo del arte. Y como De Ugarte o el mismo Dans, no son artistas profesionales, fácilmente toman el discurso “oye, escritor, como ni siquiera vives de tu literatura, ni lo vas a lograr en el futuro porque el valor agregado de lo que das es cada vez menos, dalo todo en dominio público.”

    Al final parece que el discurso es que el arte no tiene el valor agregado que sí tienen las actividades profesionales que realiza De Ugarte y compañía. Por lo tanto todo arte debe ser devuelto como dominio público.

    Ahora, además, hay inconvenientes prácticos con el dominio público. La idea del dominio público es entregar la obra de tal manera que cualquiera pueda reproducirla incluso obteniendo beneficio económico. De tal manera que cualquier editorial o persona puede tomarla. Incluso los enemigos del creador. Incluso aquellas grandes editoriales que ganan millones, o instituciones con las cuales el autor no es afin, o con aquellas con que no quisiera ver su nombre involucrado. ¿Para quién entonces es el incentivo acá?

    Sobre los modelos de negocio, el papel tiene sus días contados, así que funcionará algún tiempo y en determinados casos la venta de libros de papel, pero está cada vez más cerca del final. No es más que una solución pasajera.

    Me parece que las descargas por suscripción, sobre todo en las editoriales electrónicas que lanzan nuevos escritores, podría ser la solución. Pero igual no he visto mucho debate del asunto, que parece centrarse más en que hay que ser generoso y dar todo en dominio público, porque así debe ser, y porque no hay mucho valor agregado en el arte.

  20. Gonzalo Martín

    “Y que cada cual debe ser libre de conservar el fruto de su trabajo”

    Es que nos enfrentamos al problema de que “el fruto de tu trabajo” se compone del fruto del trabajo de mucha gente: aquello tan clásico de que todo lo que no es tradición es plagio. Lo que se llama “la opción” eso es el monopolio y que sirve para impedir que la gente haga otras cosas. Señalando además que, sin la opción, también hay beneficios: sigue la indicación de David sobre las cuasirentas. Si entramos en el terreno del cine o el teatro ya es clamoroso. Pero tengo un ejemplo que me gusta más: ¿sabes que hay columnas de Moneo patentadas? Quiero saber qué innovación trascendental que no sea producto de la evolución desde la antigüedad justifica eso, por mucha opción que tenga.

  21. F. Tusell

    David:

    Estudiaré el enlace que me proporcionas, en particular el libro de Boldrin. Gracias.

    Gonzalo:

    Estoy de acuerdo en que a veces bajo cobertura de propiedad intelectual se intentan verdaderos desafueros. Además del caso que citas, que no conocía, hubo hace años un intento de patentar… el “look and feel” no recuerdo si de Windows o del sistema operativo del Mac. Lo que me parece un disparate.

    En el resto, me parece que seguimos discrepando, lo que no tiene nada de particular.

  22. Ivan

    @Gonzalo: Vaya, yo tenía desde hace tiempo la impresión de que «Against Intellectual Monopoly» estaba él mismo bajo dominio público, pero ya no recuerdo dónde lo leí. ¿Sería muy atrevido preguntar a los autores o pedirles que lo liberaran? Creo que gente hay por aquí que los conoce…

    @José Joaquín: Uno de lo problemas de la propiedad intelectual es trasladar el incentivo a la explotación de la obra en lugar de a su creación, lo que no fomenta precisamente la innovación constante y da lugar a las reticencias que comentas sobre enemigos del autor explotando económicamente sus obras. Cuando por el contrario lo importante es la creación en si, y la difusión de las obras es inmediata y casi gratuita, poco importa que otros decidan redistribuirla o que se creen versiones derivadas, ya que no hay merma de la circulación e identificación de la obra original y su autor. Evitar que otros reproduzcan una obra es casi imposible hoy día, y justamente bajo ausencia de propiedad intelectual, que lo haga un enemigo del autor no implica que éste lo apoye de ningún modo o le haya dado algún permiso. Bajo copyright, la «enemistad» puede ser simple competencia y entonces hablamos de usar un monopolio para bloquearla.

    @F. Tusell: Al hilo de lo que respondió Gonzalo sobre «el fruto de tu trabajo», imaginemos que él y yo queremos traducir el libro de Boldrin & Levine al castellano y el propietario del copyright se niega. De ninguna forma estaríamos negando a los autores el fruto de su trabajo (el libro), sino que el propietario del copyright nos estaría negando a nosotros la posibilidad de *nuestro trabajo*. Como dice Juan, «la innovación es secuencial», y el propietario del copyright estaría matando toda una rama de innovación futura, aquí.

  23. José Joaquín

    Iván: el incentivo a la explotación económica es lo que ha impulsado al arte pop, y en ocasiones al -por llamarle de algún modo- “arte verdadero”. Así, un aspirante a rockero, puede soñar con llegar a triunfar y hacer mucho dinero. O un escritor puede soñar también con lo mismo, si logra que su obra llegue a ser muy leída a través de las editoriales tradicionales, en formato de papel o formato digital. Justo como un emprendedor puede soñar en grandes rentas.

    ¿Es malo eso? No me lo parece. Incluso si los ingresos sólo dan para vivir decentemente, la explotación económica de los derechos de autor habría cumplido su fin. Estaremos totalmente de acuerdo en que no todo mundo será un rockstar o un bestseller, pero no podemos negar que es un incentivo interesante.

    La facilidad de copia en internet ha venido a cambiar las cosas, y aquí empiezan los problemas para el actual sistema. Nadie lo niega. Hay que buscar alternativas viables para que los artistas puedan ejercer un oficio artístico y sean reconocidos no solo a nivel artístico sino a nivel económico.

    Entiendo que De Ugarte quiera introducir ideas y proponga cambios. Muchas de sus ideas me parecen interesantes. Pero él no es artista, no es músico, no es escritor. Habrán habido obras de arte que lo conmovieron, pero su pasión no es el arte, sino la economía y el análisis social.

    Por ejemplo, nos remite a un artículo sobre las cuasirentas. En él parte de la idea de que el monopolio sobre las creaciones artísticas es malo. En lo que estamos de acuerdo es que ese monopolio es, de hecho, un cobro por trabajo. Como es economista, supongo que monopolio es para él una mala palabra.

    Partiendo de ahí, como suele suceder con cualquier artículo, nos cuenta casos reales para ilustrar su posición. El primero, Auttomatic. A pesar de el eslogan de WordPress es “Code is poetry”, lo que produce Auttomatic no es arte. Luego habla de Novell y Feevy, que tampoco hacen arte. Luego habla de farmacéuticas. El ejemplo que yo esperaba al principio nunca apareció. Más bien me pareció un artículo que como dicen en España, mezclaba churros con merinas.

    Es cierto que es imposible hoy en día que otros reproduzcan una grabación musical o una obra de literatura. Pero sí es posible hacer que si alguien hace mucho dinero con eso pague. Lo que hizo la autora de Harry Potter persiguiendo a los autores de fanfics, por otro lado, es ridículo. Pero si una editorial pirata hace buen dinero con las reproducciones, pues que las mande a juzgado si es económicamente viable.

    Es una lástima que De Ugarte no se haya aparecido para dialogar. Muchas obras arte, principalmente musicales y literarias, han dejado huella importante y han sido inspiración de muchas personas. Sin embargo, pareciera que ese “valor agregado” que dan, como dice De Ugarte, no es mucho. Cien años de Soledad es una genial obra, que tuvo su principal impulso en ganarse la vida, según el mismo García Márquez. ¿Cómo es que un economista quiere que ese autor no viva de la genial obra que hizo?

    F. Tussell da una opinión que comparto. Si un artista quiere utilizar el monopolio de la explotación económica de su obra, debería poder hacerlo, como es ahora. Si otro quiere entregar su obra en dominio público, que también lo haga. Puede que al segundo le vaya mejor, o no. Eso dependerá de muchas circunstancias. No a todos mueve el mismo incentivo. No es lo mismo un García Márquez escribiendo Cien años de soledad con la presión de no tener dinero, que un programador web, que al regresar de la jornada de trabajo se sienta en su computadora a escribir un poema o un cuento. Al primero le interesará obtener fruto económico, al segundo, desahogo pasajero.

  24. David de Ugarte

    José Joaquín, mi pasión privada siempre fue la literatura y el audiovisual (aunque en mi CV no salga más que mi relación con la Economía de la Cultura, estudié historia del cine en la Universidad Cambridge, promuevo bibliotecas, tuve el honor de conocer y entrevistar en varias ocasiones a grandes creadores como Juan Antonio Bardem)… y creemé que lo que me mueve no es un afán por hacer gratuito el consumo cultural o un ciega racionalidad de analista, sino, el deseo de expandir socialmente los beneficios de la creación, la invención y la innovación, nunca desincentivarlas.

    Entrando en tu largo comentario he de darte la razón en que, dada la legislación, evidentemente si un autor quiere hacer uso de sus derechos monopolistas, desde luego que es legítimo que lo haga. Ninguna crítica de mi parte.

    Otra cosa, y esa es la discusión, es que deban mantenerse esos privilegios que se crearon en un momento dado intentando paliar las consecuencias de un entorno que ya no existe en el mundo desarrollado en general (y desde luego en España en particular)… más cuando de hecho ahora es contraproducente a los objetivos perseguidos.

  25. José Joaquín

    David, me alegra saber que estaba equivocado en cuanto a tu apreciación del arte.

    La discusión de estos temas da para largo. A mí me parece que entregar obras literarias en dominio público es una idea excelente, si atrás hay una estrategia definida para que al autor le sea rentable, ya sea en metálico o en atención. Si de esa manera disfrutamos de más y mejores obras literarias, y los creadores se benefician de ello, yo creo que todos estaremos contentos.

    Ahora, lo que propones es que ese sistema sea para todos. Y ahí es donde yo no estoy de acuerdo. En el caso del software libre y la música está demostrado que la fórmula de dar gratis (que no siempre implica devolución) funciona y bien. En caso de la literatura tengo mis serias dudas, ya que la fórmula de más descargas gratuitas = más ventas de papel es cada vez menos útil, porque todos estamos de acuerdo en que la lectura en papel quedará desplazada por la lectura en dispositivos electrónicos.

    Por otro lado, estoy de acuerdo en que las licencias Creative Commons a veces son un tanto complicadas. Pero mantienen la idea de preservar el monopolio de explotación económica al autor, si este así lo desea.

    Preservar el monopolio de explotación económica no implica que no se pueda descargar el material. Quizá se puedan crear descargas que sólo contengan el texto, y ediciones especiales de pago que tengan algún valor agregado, como ilustraciones, videos, archivos de audio, etc. El gran problema de ahora es lo engorroso de los actuales sistemas de cobro. Si cada vez que compro en una tienda virtual debo llenar un montón de datos que no siempre son necesarios el asunto se vuelve tedioso. Aquí en Guatemala ya tengo problemas yo al cobrar mi trabajo en otros países, porque no tenemos paypal. Si quiero comprar un mp3 en Amazon, como mi país no está la lista, no puedo comprar. A veces la gente está dispuesta a pagar, pero los sistemas no facilitan el pago.

    En fin, lo fascinante del tema es que internet en tan sólo 20 años ha venido a cambiar muchas cosas, pero también es fascinante que no hay una sola solución.

    Disculpas por alargar otra vez mi comentario. Prometo intentar no hacerlo de nuevo.

  26. Gonzalo Martín

    @Josejoquin

    Unas notas sobre algunas de tus observaciones:

    “A mí me parece que entregar obras literarias en dominio público es una idea excelente”

    La idea no es “entregar”, en ese caso sería una estrategia en un entorno legal que concede el monopolio. Sino que, de facto, toda obra sea dominio público: todos iguales, todos con las mismas condiciones.

    “si atrás hay una estrategia definida para que al autor le sea rentable, ya sea en metálico o en atención”

    ¿La hay ahora para la mayoría de los autores? Siempre hablamos de tal forma que parece que la creación es rentable económicamente de por sí… y la tristeza cotidiana es que no. El monopolio pretende decirnos que, sin él, sería imposible que existiera rentabilidad y, lo que vemos, es que no, es que habría obras rentables económicamente y otras que no. Como ahora. Todo el mundo ha podido descargar libremente el informe del gobierno USA sobre el 11-S y, sin embargo, ha sido un exito de ventas editorial… cuando ha habido varios editores que lo han publicado.

    En metálico es un azar del comercio. En atención, es seguro que la difusión libre garantiza mucha más facilidad. Si emprendes la tarea de comercializar una obra… siempre tienes que tener una estrategia comercial. Si no, ruina. Ahora es igual… solo que con un monopolio que impide a los demás hacer otros trabajos. Lo que repugna es la posibilidad de que otro gane dinero con trabajos míos y yo no vea nada… Pero nos olvidamos de que ese otro no está solo y cualquiera puede usar la obra para ganar dinero, incluso el autor. Si la obra tiene atención suficiente (hay éxito o no lo hay)… habrá competidores en su comercialización… y apuesto a que alguno estaría dispuesto a pagar al autor por contribuir a la promoción de su proyecto y no el de los rivales. La competencia genera más riqueza que el monopolio. Eso sí, los grandes éxitos ganarán menos. Pero el conjunto de la creación crecerá.

  27. José Joaquín

    Gonzalo: “entregar” no era la palabra adecuada, lo sé, lo supe cuando escribí, pero no se me ocurría otra.

    La estrategia claramente la decide el autor, y esta no garantiza éxito, claro. Me refiero más a un creador que tenga intención clara de sacar provecho de su obra. Un autor que sólo quiera escribir y que lo lean no tendrá más estrategia que la de abrir un blog o publicar sus creaciones en las tantas webs que dan esa oportunidad. Es decir, me refiero a un artista que no viene a “probar a ver qué pasa”, sino a trabajar en serio. Tenga éxito o no. Sea este éxito económico o no.

    Estoy de acuerdo con que no es necesario el monopolio para lograr este éxito, totalmente de acuerdo. Ahora, el discurso contrario, que el monopolio (en el campo del arte) obstaculiza me parece igual de radical e incorrecto. Tal parece que una vez aparece la palabra monopolio todo es malo.

    “Lo que repugna es la posibilidad de que otro gane dinero con trabajos míos y yo no vea nada…” claro, ese es el punto. Pero además repugna la idea de que alguien, utilizando el dominio público, utilice la obra en sitios en donde los que el autor no quiere aparecer o con proyectos con los que no quiere ver su nombre involucrado. La etiqueta “todos los derechos reservados” no sólo implica el derecho de explotación económica. Si yo publico un artículo en cualquier web con los derechos reservados y después resulto teniendo diferencias con los administradores, puedo pedir legalmente que se borren mis contenidos. Puedo recurrir a tribunales si es necesario. Simplemente yo no quiero mi nombre en ese lugar. Eso no lo puedo hacer si el artículo se publica en dominio público. Si los dueños de la web se niegan a borrar mi artículo estarán en su derecho.

    “apuesto a que alguno estaría dispuesto a pagar al autor por contribuir a la promoción de su proyecto y no el de los rivales” eso suena interesante y esta sería una buena estrategia. También sería perfectamente posible que no exista ese alguno que estaría dispuesto a pagar.

    Mira, Gonzalo, yo no rechazo de plano toda la idea de devolver al dominio público cualquier creación. No es esa mi posición. En lo que no estoy de acuerdo es en que se hable de cambiar la legislación para que esto suceda. Que ya no sea el creador el que decida quién se pueda lucrar con su obra o quién pueda (o no) publicarla. Creo que estamos de acuerdo en que la copia para usos personales es imposible detenerla.

    Comentario offtopic: no he entendido aún qué valor agregado supone colocar una @ antes del nombre o nick de la persona a quien nos dirigimos. Creo que es una moda que trajo Twitter. Debo ser un tipo raro y medio maniático, pero me hace ruido un caracter que sobra, generalmente. En todo caso mi usuario de twitter es @josejoaking. Por último, un placer dialogar con gente grande. Saludos.

  28. David de Ugarte

    No os liéis: basta con demostrar que existen incentivos para la creación/invención para que el privilegio otorgado un día (la mal llamada propiedad intelectual) pueda ser revocado y los costes sociales (altísimos) eliminados. Eso es lo que demostraron Levine y Boldrin y es ya parte del corpus económico. Hay mil estudios sobre el impacto por ej de las partes en dominio público y las partes patentadas del genoma humano que muestran que lo que ha generado más (abrumadoramente más) invención e innovación son las partes en dominio público… así que realmente hay poco que discutir seriamente.

    Yo entiendo José Joaquín que la realidad económica del entorno guatemalteco se parece todavía más a la del siglo XIX que a la del XXI, pero creemé, la forma de extender la innovación y el conocimiento a allá pasa precisamente por el devolucionismo en los países desarrollados.

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En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

Bitácora de las Indias

Sociedad de las Indias Electrónicas
CIF F-83409656 / Grupo Cooperativo de las Indias
Barco 37 - 28004 - Madrid

Florencio Escardó 1486 - 11700 - Montevideo