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¿Es la postmodernidad una vuelta atrás?

06 jun 2010

Primera parte de una miniserie donde nos acercaremos a distintos aspectos de la postmodernidad desde los conflictos globales a la cultura de masas, tratando de comprender por qué podría parecer como una “premodernidad con Internet satelital y gps”.

Como contaba ayer Jesús Pérez Triana una reacción ciertamente habitual frente a los fenómenos de la descomposición que configuran el mundo postmoderno es la simple negación: la piratería no es algo nuevo, la guerra asimétrica puede remontarse a Viriato, etc.

En realidad lo que es definitorio y novedoso es el cuadro en su conjunto. Siempre nos habían presentado al estado nacional como el fin del desorden premoderno, como una racionalización materializada hegelianamente en el estado, capaz de constreñir en su seno los conflictos del mundo reduciendo la globalidad a una suma de problemas nacionales e internacionales, el mundo puzzle. Y es esto es lo que ha cambiado:

Como hemos visto con Indonesia y Malasia en Malacca, EEUU en Iraq o en México con su guerra contra los cárteles, el estado nacional empieza a no reconocerse por encima simplemente porque no puede asegurar ya su preponderancia en los conflictos con los nuevos sujetos emergentes.

De fondo, tras la imposibilidad de mantener las viejas categorías y taxonomías sociales de la Modernidad, está la emergencia de un mundo de redes distribuidas. La diferencia entre un mundo multipolar al estilo de la Modernidad y el que realmente tenemos es que el primero en vez de bloques tiene una diversidad de potencias globales y regionales. En el postmoderno, el que vivimos, a ellas se suman todo tipo de agentes comunitarios y privados. Si la expresión del mundo multipolar moderno más clara fue el reparto de Africa en Berlín en 1895, lo que tenemos hoy se parece mucho más a la conquista de México por Cortés y su pequeña empresa de aventureros.

En la base misma de todo está la revolución de las redes distribuidas. Nunca comunicarse, intercambiar, proyectarse y discutir ha tenido menos filtros posibles. Nunca el mundo había sido tan pequeño y compacto para los pequeños. Si Internet y la comunicación distribuida han destruido la idea nacional de la opinión pública y el encorsetamiento en fronteras estatales de los sujetos colectivos, la globalización de los pequeños (y los oscuros) que ha sido su pareja y su hermana, ha destruido definitivamente el mapa mundi como relato de los agentes internacionales.

Descomposición y postmodernidad

Para entender qué debe realmente la postmodernidad al mundo pre o protomoderno, toca distinguir entre la postmodernidad en si misma y la forma histórica concreta que está tomando: la descomposición. Cuando comenzamos a darnos cuenta de que el conjunto de fenómenos que analizábamos iban más allá, que sistemáticamente escoraban hacia un tipo de agente transnacional ligado a la delincuencia y los tráficos ilícitos, confesamos:

Tradicionalmente definíamos la postmodernidad en términos históricos por la multiplicación de agentes, subjetividades y discursos. Ahora nos damos cuenta de hasta dónde apunta ese estallido de sujetos… que ya no vemos desde luego, bajo el marco de los estados-nación, pero tampoco, como quisimos imaginar, bajo instituciones transnacionales democráticas.

La verdad es que el mundo amalgamado en los bloques de la Guerra Fría no cayó de un golpe. Sus instituciones, categorías y divisorias estaban seriamente cimentadas. La globalización post-muro de los 90 cogió a buena parte de las élites con el pié cambiado y grupos sociales enteros -muchos de ellos en las propias clases gobernantes o el aparato de los estados nacionales- quedaron fuera de juego. El problema se agravó con la resistencia de las élites de los países centrales a abrir el tablero de juego y competir en el mundo de la globalización distribuida. El capitalismo que viene no acababa de nacer y el viejo capitalismo de las oligarquías periféricas no acababa de morir. Eran los primeros síntomas de la descomposición: el desmoronamiento de Somalia iba a la par con la emergencia de paraestados por medio mundo y con las inesperadas dificultades de la UE para deglutir a los países de Europa Central recién salidos de la órbita soviética.

Las élites descolgadas

Los descolgados de la globalización, las élites medias de las estructuras sociales de la perifería eran ya hijas de Internet y las compañías de vuelos baratos. Si volvemos atrás un lustro y miramos las biografías personales de sus líderes veremos que los dirigentes de los cárteles mexicanos habían estudiado en inglés en buenos colegios, los activistas de AlQaida habían estudiado en universidades occidentalizadas y hecho viajes de estudios a Europa e incluso la dirección del Primer Comando da Capital paulista gestionaba vía satélite el curso de sus tráficos en tres continentes con la eficiencia de los sistemas de logística y mensajería punteros en el mercado.

Pero construir un poder no es algo que pueda hacerse desde la total discontinuidad histórica. Ni siquiera en descomposición. Construir un poder es asegurar y asegurar un territorio, tradicionalmente físico, y ahora, en postmodernidad, social. Las formas que tome han de partir cuando menos con un enlace comprensible con las instituciones que la gente asume como tradicionales, como fuente de seguridad. No es casual que los talibanes -un movimiento absolutamente novedoso- se llamen así (talib= estudiante). Las escuelas coránicas eran prácticamente la única institución con extensión territorial suficiente como para cimentar un poder de nuevo tipo en Afganistán. Tampoco lo son los mutirãos (fiestas/asambleas redistributivas) en las favelas organizadas por el Primeiro Comando o el énfasis en la justicia comunitaria del gobierno de Evo Morales. La biografía de Morales -un campesino de las tierras altiplánicas relativamente acomodado que emigra a la selva para cultivar coca- nos habla de la nostalgia por unas instituciones en contradicción con su propia vida, ligada al cultivo más globalizado de América.

En la mayoría del mundo las instituciones del capitalismo nunca habían triunfado plenamente. Eran tan sólo una fina capa sobre un conjunto de formas comunitarias y relaciones de dominación que en el mejor de los casos pertenecían a la protomodernidad.

Por eso mientras en las partes del mundo donde tradicionalmente el mercado había sido más fuerte veíamos emerger como protagonistas de la nueva era transnacional un nuevo tipo de fenómenos y sujetos marcados por la cultura de las redes distribuidas y en el extremo -la filé- por la ética hacker; la periferia nos daba una versión deformada y terrorífica de los mismos, desde el yihadismo a los nuevos cárteles mexicanos; todos ellos recogiendo elementos simbólicos, nombres e instituciones de gobierno interno que se ligaban a las formas comunitarias propias de cada lugar: tribus, comunidades, gremios, partidas piratas, empresas de conquista o escuelas religiosas, parecían volver a la primera línea de los conflictos globales tras más de 300 años de subsunción en el estado nacional.

No eran sin embargo como pensamos en un principio, los viejos piratas con GPS sino un nuevo fenómeno, puro capitalismo que viene, pura globalización, con lógica de sujeto político postmoderno.

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4 Comentarios a “¿Es la postmodernidad una vuelta atrás?”

4 Trackbacks/Pingbacks

  1. Postmodernismo y descomposición « tiempos postmodernos

    [...] ¿Es la postmodernidad una vuelta atrás? By emiligene, on 6 Junio 2010 at 18:24, under transición. Etiquetas:descomposición, Indianopedia. Sin Comentarios Envía un comentario o deja una ruta: Trackback URL. « Élites y gestores [...]

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  4. Un ensayo postmoderno

    [...] ¿Es la postmodernidad una vuelta atrás?, Verdad y consenso en el mar de flores y El artesano y la máquina de fabbing forman un pequeño folleto hipertextual que creo que es de lo mejor que hemos producido ultimamente por las Indias. El trabajo ata en una visión global fenómenos tan característicos de la postmodernidad como la lógica de la abundancia, las guerras postmodernas, el ecosistema informativo de Internet o la democracia económica. Seguramente diera para un nuevo libro, pero de momento quedará así, condensado y en hipertexto, como realmente nos gusta escribir. (0) [...]

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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