¿Qué necesitan los emprendedores y las PYMEs para crear empleo?
12 jul 2010
¿Cómo empoderar a las PYMEs y los nuevos emprendedores para romper el círculo vicioso de la crisis? ¿Crear nuevas herramientas o empoderar las existentes? ¿Encerrarse en lo local o abrirse al mundo?
Emprendedores y PYMEs están sufriendo como nadie la crisis en Europa. También son los que generan la mayor parte del empleo y la innovación. En un momento en que 4 de cada 5 españoles piensa que la economía va mal o muy mal y el 79% de los portugueses declara que Portugal está en una situación insostenible, son cada vez más los que vuelven la cabeza hacia los emprendedores buscando soluciones.
El Ecosistema de apoyo a los Emprendedores
Con todos los matices parece claro que el eje central del discurso sobre el emprendimiento actualmente instalado ha formado un consenso social, un mantra: para crear riqueza hay que crear empresas, empresas además que generen valor añadido, sostenibles e innovadoras. El problema, como el de todos los mantras, es que cuanto más se repite menos signifcado real toma, más se degrada el mensaje original y menos creible resulta.
En la práctica tenemos todo un ecosistema filantrópico compuesto por un número creciente de fundaciones, semilleros, incubadoras e iniciativas públicas. Ya entre las fundaciones se pueden contar decenas sólo en España: desde la Príncep de Girona a la pequeña Fundación Item pasando por históricas como Rafael del Pino o gigantes como la Fundación Everis. Un fenómeno que se está reproduciendo en América donde fundaciones como la reputada Fundación Chile, la Corona (Colombia) o Avanzar (Ecuador) llevaban ya más de años si no décadas abriendo camino. Si nos ponemos a contar las incubadoras de negocios de base tecnológica y los parques tecnológicos y científicos las cifras crecen aún más. Sólo en España la Asociación de Parques Tecnológicos agrupa a 81 tecnópolis.
En otras palabras parece claro que existe un amplio tejido de apoyo al emprendedor que aunque con mayor incidencia en países como España, Chile o Brasil, se extiende por todo el mundo latoc. Es decir, la primera conclusión es que seguramente en muchos lugares sea más rentable en términos de empleo apoyar al tejido con herramientas y bases para que se coordine que crear nuevas estructuras que aumenten la competencia por unos necesariamente escasos emprendedores cuya conclusión no puede ser otra que aumentar aún más la inevitable selección adversa y el aumento de bluffs y emprendimientos insostenibles adictos a las rondas de financiación y las subvenciones.
La urgencia de acceder a nuevos mercados
Sería legítimo preguntarse también si este tejido saca partido de su propia extensión y si es capaz de incidir en toda la cadena de valor de apoyo al emprendimiento. Porque aunque es cierto que un emprendedor agradece espacio de oficinas por un precio asequible, conocimiento y, en un momento dado, financiación, lo que hace a las empresas viables son los clientes.
Acceder a mercados, mejorar las herramientas para hacerlo, no resulta ni mucho menos evidente a la mayoría de las pequeñas empresas y los nuevos emprendedores. Cabe aquí por tanto, un verdadero programa de acción sobre dos ejes:
- Creación de redes de empresas con lógica de mercado
- Plantearse la internacionalización en red en el horizonte de la transnacionalización, lo cual a su vez habría de desarrollarse en tres ejes:
- Abrir fondachis, parques de producción y comercio para pymes latoc en los nuevos competidores emergentes como China.
- Ahorrar costes comprando inputs en estos mismos países
- Buscar oportunidades comerciales y unirse en la presentación de los grandes proyectos integrales que comienzan a demandarse desde Africa, Asia y la América latoc. En otras palabras, desarrollar una inteligencia comercial para esas redes de emprendedores y PYMEs.
Acceder a nuevos mercados, buscar más eficiencia comprando más barato y produciendo en nuevos lugares no es “llevarse los puestos de trabajo“. Por el contrario, los estudios demuestran que cuanto más se internacionaliza una empresa, cuanto más produce, compra y vende fuera de su base original, más empleos y de mejor calidad genera localmente.
El reto merece la pena. No sólo en la península ibérica. También en México, Centroamérica o América del Sur, donde las pequeñas empresas -y en algunos lugares como Costa Rica, Uruguay o Paraguay las cooperativas- viven momentos de encrucijada mientras soportan buena parte de la responsabilidad de la creación de empleo privado. ¿Nos ponemos a trabajar?




