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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

El artesano y la máquina de fabbing

08 jun 2010

Tercera entrega de la serie sobre las formas de la postmodernidad y su relación con las pre y protomodernas. Hoy tratamos sobre el mercado y las formas de producción en el capitalismo que viene.

Si comparamos el desarrollo del valor de la producción mundial con su peso en toneladas, veremos que desde 1945 el primero no ha dejado de crecer mientras el segundo no ha dejado de disminuir en términos relativos. Es decir, el peso porcentual en cada producto del componente intelectual del valor (la creatividad, el diseño, el conocimiento científico y tecnológico) no ha dejado de crecer desde hace casi setenta años hasta convertirse en la parte fundamental de la estructura de valor de casi cualquier producto.

Fue esta dinámica la que impulsó el desarrollo de las tecnologías de la información y la aparición de las redes informacionales distribuidas. Simplemente eran necesarias para impulsar la innovación sin la cual era imposible generar más valor, mejorar la productividad y seguir compitiendo. Un mecanismo que a su vez impulsaba en paralelo hacia la globalización de mercados: en un principio porque la producción industrial necesitaba cada vez mayores escalas para mantener beneficios con productividades mayores, después porque la dispersión de la organización productiva empezaba a convertir a las empresas de multinacionales en transnacionales.

El resultado acumulado de todos estos procesos realimentándose constituye la base material del mundo postmoderno:

  1. En el terreno de la creación intelectual y la innovación la aparición, con las redes distribuidas, de la lógica de la abundancia, que pone en cuestión los sistemas de trabajo jerárquizados e instituciones tan propias del capitalismo industrial como la propiedad intelectual, pero que sobre todo impulsa la aparición de un mar de flores conversacional que supera el esquema descentrailizado de generación de conocimiento e identidad. Esta es la verdadera explosión postmoderna de las subjetividades.
  2. En el plano de la producción material un incremento sostenido de la productividad que a partir de cierto momento permite incluso la práctica reindividualización del proceso productivo. El camino más obvio nace de la desaparición de costes de entrada a través de la externalización, porque el valor del diseño -cada vez más abierto cuando no libre- hace proporcionalmente irrelevante el coste de producción con lo que por ejemplo una Universidad puede proponer al mercado global un segmento nuevo de ordenadores y encargar su fabricación, algo hasta ahora reservado a grandes empresas muy capitalizadas o una pequeña empresa local puede personalizar y comercializar un dispositivo de última generación como hemos visto con los libros electrónicos, a las finales producidos en China. El otro camino, la reducción de escala al mínimo que vemos con el fabbing y las microgrids energéticas internalizan el conjunto de la producción asumiendo que el incremento de costes por escala es absorbible porque una vez más la mayor parte del valor está en el componente inmaterial (conocimiento) liberado en las redes y merece la pena asumirlo por la ganancia de autonomía comunitaria que supone.

El sistema es tal que los datos demuestran que la relación entre inversión en el primer eje y los resultados en el segundo tienden a ser exponenciales. Resultado global: más allá de las resistencias de las élites y cuadros dominantes, temerosos de perder sus rentas (desde las de posición geográfica o social a las generadas por monopolios legales como la mal llamada propiedad intelectual), todos los incentivos sistémicos están dados para la evolución hacia el capitalismo que viene, un sistema de mercado caracterizado por la disipación de rentas y en consecuencia por la innovación continua y la confusión de estructuras sociales en una reemergencia de lo comunitario, ahora ya directamente transnacional.

Las formas económicas de la comunidad

Inevitablemente los nuevos relatos sobre la comunidad y la empresa se funden. Hay un sorprendente interés en experiencias de democracia económica y cooperativas como Mondragón tanto desde la lógica del desarrollo local como de la innovación social.

El cambio de escalas, o mejor dicho, la reducción del peso de la escala en el valor ante el increible nivel de productividad alcanzado globalmente y accesible a cada uno, empoderan la capacidad productiva a tal punto que lo pequeño, el taller y el artesano reaparecen como metáfora y modelo de las nuevas relaciones posibles con la producción.

Pero no nos engañemos, son metáforas. Las relaciones en el seno de un grupo cooperativo de nuevo tipo no son las del taller artesano medieval, aunque se recuperen valores. La autonomía personal y comunitaria generadas por la conectividad a la red global y la mayor movilidad alcanzada nunca en la Historia cambian radicalmente las relaciones interpersonales y el significado mismo de la comunidad que ya no volverá a ser geográficamente local nunca más.

Conclusiones de la serie

En las entregas anteriores (¿Es la postmodernidad una vuelta atrás? y Verdad y consenso en el mar de flores) nos hemos acercado a los nuevos agentes del conflicto global y a las formas sociales de generación de significado en la cultura popular preguntándonos si el paréntesis moderno es tal, es decir, si las nuevas formas son realmente deudoras de las de la premodernidad o en realidad responden a una naturaleza original que responde a unas relaciones sociales nuevas.

Tanto en ambos casos como en el análisis de las formas de producción hemos visto cómo en realidad la clave está en la emergencia de una nueva topología de la comunicación que resulta tan empoderante que coloca a grupos extremadamente pequeños en posición de afirmar su autonomía frente a las instituciones nacionales que en el mundo moderno, hijo del telégrafo más que de la imprenta, monopolizaban la generación de significados subsumiendo la definición de identidades en las categorías aceptables por el estado nacional, su academia y su ecosistema mediático.

La emergencia de las redes diistribuidas pone en el centro de nuevo a la comunidad real, una estructura social que en la cultura ha quedado a través del recuerdo o la permanencia de formas formas y relaciones sociales premodernas: desde la tribu al gremio artesano pasando por las formas de la cultura de la oralidad. Comprender sin embargo con las viejas categorías premodernas a las nuevas formas postmodernas no pasa de ser una metáfora, una forma de aprehensión que destaca la reemergencia comunitaria… a costa de invisibilizar lo realmente definitorio: el reempoderamiento personal y comunitario que subyace bajo las formas distribuidas y que se fundamenta en la lógica de la abundancia y el brutal aumento de la productividad.

La postmodernidad es comunitarista, diversa, incluso politeista si se quiere, pero no lo es en el sentido y el marco de relaciones de poder que definían el mundo premoderno. No hay avance hacia atrás.

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5 Comentarios a “El artesano y la máquina de fabbing”

  1. Ivan

    Esta dinámica de producción que describes llevaría en extremo al proceso de fabricación relatado por Neal Stephenson en La era del diamante, donde crear un objeto es una tarea casi completamente intelectual y muy similar al desarrollo del código de un programa, mientras que la fabricación es una «compilación» nanotecnológica del código que tiene un coste prácticamente cero aunque sea para producir un solo ítem.

    No obstante (corregidme si recuerdo mal), Stephenson mantiene la parte creativa ligada a y centrada en corporaciones (como la compañía del protagonista) e individuos geniales (como el Dr. X), y las comunidades que se generan tras la caída de los estados suelen tener tintes étnicos en su mayoría. Parece que el caso real es más interesante en la parte intelectual con el desarrollo colaborativo en abierto; ya veremos por dónde tiende a salir en lo identitario…

  2. David de Ugarte

    Tamborileros, neovictorianos, la filé naciente de Nell… en realidad las filés sintéticas parecen las más relevantes en el mundo stephensoniano…

    Y sobre la otra parte de tu reflexión te diría que una cosa es que el conocimiento sea libre o abierto y otra que sea “universal”. El conocimiento surge del cruce de contextos y necesidades. Tanto una como otra son específicas a cada comunidad aunque luego se extiendan y contagien.

    No hay conocimiento sin comunidad (y por tanto sin identidad). Por eso aunque las tecnologías base sean comunes, casi universales, los desarrollos son siempre comunitarios, particulares, aunque luego sean reciclados por los demás.

  3. Ivan

    Umm, tienes razón, esas filés tienen bastante más importancia argumental que las étnicas.

    Respecto a la «otra parte», era más bien una observación sobre cómo Stephenson mantiene esta clase de conocimiento en comunidades propias del industrialismo (i.e. corporaciones) en lugar de las comunidades construidas sobre redes distribuidas que conocemos hoy (p.ej. proyectos de software libre, especialmente cuando la producción física en el libro se basa en «código»). Aunque, otra vez, podría estar olvidando algo del relato… ¡qué bien que lo reeleré pronto! ;)

  4. David de Ugarte

    Sí, ahí llevas toda la razón, supongo que Stephenson ahí heredaba un universo heredado de Snow Crash. Seguramente su visión fuera un poco la del neovenecianismo de las emrpresas, donde son grandes corporaciones las que derivan en filé al asumir funciones estatales. Creo que igual que nosotros fuimos demasiado optimistas al respecto en ese momento, seguramente Stephenson lo fuera también. En “Anatema” creo que el planteamiento ya evoluciono, como nosotros mismos, hacia la relación comunidad-conocimiento como tema central y base de los cambios sociales. Te gustará mucho también :)

1 Trackback/Pingback

  1. L’empreniment segons Bancaixa | Ivan. Loves. Gazpacho.

    [...] de qualitats revolucionàries. Semblen obviar que desenvolupar una innovació és un procés costós i a sovint co?laboratiu en comunitat, i que les millores solen ser incrementals i basar?se en allò existent. El pitjor és que em [...]

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

Bitácora de las Indias

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