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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

El atún que acabó con el monopolio de la defensa

17 sep 2009

El desarrollo de la piratería en Somalia ha forzado en España a una regulación que abre la puerta a las empresas militares privadas. ¿Es el buen camino? ¿Debe el estado defender el monopolio del ejercicio de la defensa o por el contrario regularla guardándose un rol fiscalizador?

La economía de la piratería tiene una lógica implacable. Defender los atuneros vascos de los piratas somalíes cuesta una fortuna a cualquier ejército nacional. Y no son pocos los que piensan que setenta y cinco millones de euros son una subvención quizá excesiva para unas empresas cuyas prácticas en caladeros no vigilados parecen contradecir los esfuerzos globales por evitar la extinción del atún.

La alternativa del gobierno de España ha sido incluir una excepción en la ley de seguridad privada que permitirá a los buques bajo bandera española dotarse de servicios militares privados. En los hechos el gobierno ha venido a decir a los armadores que si el beneficio es privado, que el coste de defensa se privatice también. Un razonamiento que ha enfurecido por igual a nacionalistas españoles y vascos.

No es de extrañar. Como recordaba Juan Urrutia estamos ante el

desvanecimiento del estado (pos)moderno debido a la delegación de la violencia en manos privadas como único medio de seguir mandando por parte de aquellos que no se resignnan a perder el poder, pero no pueden mantenerlo ante la proliferación de enemigos

Volvemos al punto de partida del estado moderno, en el que el estado no disponía ni mucho menos del monopolio del ejercicio de la violencia, aunque regulara su uso mediante patentes y encargos en la arena global. Desde la conquista de Canarias por Bethancourt a la del imperio azteca por Cortés o la del inca por Pizarro, el estado administró la legitimidad de sus contratistas militares bajo concesiones, regulaciones y acuerdos.

La desterritorialización y desestatalización de la política global obligan a volver a una situación similar. La cuestión es cómo. Y seguramente reformas parciales, un tanto vergonzantes y surgidas como parches a situaciones políticas insostenibles no sean el mejor camino.

Si aceptamos la inevitabilidad de un ecosistema militar plural podremos aún reservar al estado un papel regulador y fiscalizador que garantice un control público y permita mantener si no ya el monopolio de la defensa, si el monopolio de la política de defensa. Algo que en España -aunque parezca paradójico- es reclamado por las propias empresas.

Es más, basta con acercarse a las webs de los primeros operadores de bandera española para darse cuenta de que los servicios de formación, entrenamiento, innovación tecnológica, soporte y escolta en acciones internaciones del estado, representan uno de los principales mercados de futuro de estas empresas. Si lo pensamos un poco, imaginando por un momento escenarios como el afgano, entenderemos por qué hay ya decenas de miles de contratistas militares privados en Iraq: no hay ejército preparado para llevar a cabo las misiones masivas de escolta que requieren las obras públicas y el reparto de ayuda humanitaria en territorios donde el estado es inoperante.

La dificultad hoy del estado está en pasar de monopolio absoluto a ordenador y regulador de un marco neo-renacentista donde la defensa es una industria más. Si es capaz de hacerlo con luz y taquígrafos, reconociendo sus propias limitaciones, el peso de los costes económicos y sobre todo su propio cambio de rol, el resultado fortalecerá sus objetivos globales. Pero si niega la necesidad para luego ceder ante ella por la puerta trasera, los contratados serán los piratas, que acabarán vendiendo protección a unos y ofreciéndose como corsarios a otros.

La alternativa es redefinirse o descomponerse. Administrar la legitimidad democrática al modo en que Fernando el Católico administró la monárquica o perderla en una espiral desastrosa como aquella en la que estamos viendo caer a los EEUU.

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2 Comentarios a “El atún que acabó con el monopolio de la defensa”

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. Cómo los Artes subvirtieron el orden feudal y sentaron las bases de la democracia urbana

    [...] duda a los que hoy impulsamos la idea de filé u otras formas postnacionales nos resulta familiar esa invisibilidad aparente. Pero aún más interesante entre las observaciones [...]

  2. Las empresas se arman… de diplomacia

    [...] multiplicación de agentes en el campo de la defensa no es el único signo de un cambio histórico y radical en las relaciones internacionales. Las [...]

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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