El cierre de Fanfou o por qué twitter es peligroso para el ciberactivismo
16 jul 2009
Fanfou es el Twitter chino. Tiene decenas de miles de usuarios. Pero lleva ya 8 días sin funcionar y nadie da explicaciones. Es, la última víctima de la violencia en XinJiang… o tal vez de su propia arquitectura.
Cuando la prensa española intentó fundir el relato de los sucesos de Irán con la exaltación de Twitter un párrafo llamó la atención de otros muchos periodistas:
El profesor de sistemas de información en IE Business School, Enrique Dans, cree que Twitter es incontrolable. “Es simple y promiscuo. Se puede utilizar desde el ordenador, una cafetería con conexión o desde el móvil. No hablamos de portabilidad de datos: es promiscuidad de información”, apunta Dans, autor también de un blog muy popular. “Tiene un ecosistema tan brutal que es incontrolable.
Media docena de periodistas de distintos medios nos llamaron en las horas siguientes pretendiendo que constataramos la incontrolabilidad de twitter y su pretendido papel revolucionario. Pero nuestros datos apuntaban a lo contrario. Y lo que es más importante: por definición toda red centralizada es facilmente controlable y censurable.
La prueba más evidente la hemos tenido en China. Los sucesos de XinJiang han tenido de fondo una verdadera guerra informacional entre el gobierno y la Internet civil que mayoritariamente azuzaba los enfrentamientos a un lado y otro de la divisoria étnica.
En sus intentos de profilaxis informativa (censura preventiva) el gobierno chino cortó el servicio de SMS en XinJiang, filtró el acceso a YouTube y cortó algunos otros servicios online. Evidentemente no pudo cortar más que unos pocos blogs. Cuando una cuarta parte de la población tiene una bitácora personal todo filtrado es selectivo y por tanto es como intentar coger el mar con las manos.
Pero los servicios de microblogging centralizado son otra cosa. Basta con filtrar una IP o parar un servidor para que decenas de miles de emisores desaparezcan. Eso es exactamente lo que ha pasado con Fanfou, el twitter chino, cuyo servicio fue cortado sin aviso previo ni explicaciones el día 8 de julio, en plena campaña gubernamental para evitar la agitación étnica en Internet.
Dicen que los usuarios se están mudando a sitios domo Digu o Jiwai, pero el problema es el mismo.
Pocos lo recordarán, pero fue, hace años, el juez Garzón el primero en practicar la censura mediante el control de DNSs. No es ninguna novedad tecnológica ni política. Da igual dónde esté el servidor, si el gobierno chino quiere todos los microblogs de estos sistemas se harán invisibles al mismo tiempo para los internautas chinos.
Nada más fácil de filtrar o eliminar que un sistema centralizado. Tiras el centro y cae la red. Un sistema distribuido en cambio se define por su robustez: ningún nodo, al ser extraído, desconecta la red o una parte sustancial de ella. Es decir, se puede tirar facilmente un blog, pero la blogsfera basicamente… es incontrolable.




Sí, claro que nos acordamos de la censura de Garzón a los Batasunis…
Lo del twitter chino no es nada nuevo, ya se sabe a lo que se prestan los servicios centrales (se prestan al control), pero el tema es que las evidencias, cuando van contra el hype, no reciben el eco que merecen…