Estrategias para un tiempo de recentralización y descomposición
29 mar 2010
En las Indias estamos trabajando en un marco estratégico que trata de entender los efectos de la actual crisis y cómo responder a ellos desde una perspectiva sociotecnológica.
Las estrategias de medio y largo plazo se basan siempre tanto en un programa como en una perspectiva sobre el pasado. En nuestro caso se trata de mirar hacia un atrás que sigue muy presente, incluso para muchos todavía como novedad. En ese pasado inmediato las tendencias sociales dominantes estaban marcadas por el paso a una sociedad de redes distribuidas. Sin embargo, la lógica distribuida está siendo puesta en cuestión en los últimos años por una serie de fenómenos (recentralización informativa, cambio cultural y crisis económica) que al solaparse amenazan no ya al futuro sino al presente mismo.
El marco histórico reciente desde una mirada sociotecnológica
- La larga década de la revolución distribuida (1989-2005). Pertenecemos a una generación que ha tenido la tremenda fortuna de vivir en primera persona la transformación de las estructuras informacionales de un modelo desdentralizado a otro (parcialmente) distribuido. Estos cambios se manifestaron en una verdadera eclosión de movimientos civiles, revoluciones democráticas y en el curso de una globalización que, en parte, se convirtió en transnacional gracias a la globalización de los pequeños, los movimientos migratorios y el desarrollo socioeconómico. Internet en general y la blogsfera en particular se convirtieron en el primer medio de comunicación distribuido, generando un contrapoder civil que pondría en jaque sistemas político-sociales enteros y estructuras de poder tan asentadas como la propiedad intelectual o la identidad nacional.
- El cambio de rol de los mumis (2005-2008). En medio de las transformaciones que modificaban la estructura de información hacia un mundo distribuido apareció una figura peculiar y contradictoria: el mumi. Los mumis facilitaban el acceso a la emisión y recepción de información distribuida desde una estructura centralizada. Sin embargo, a partir de 2005, cuando sus dimensiones son ya realmente monstruosas, su estrategia se decanta hacia la recentralización. Pasan de tener como objetivo extender la red a sustituir la red. La perspectiva supone una ruptura con la idea de una red de infraestructuras de comunicación neutrales. Se va abriendo la idea de una ruptura de Internet en redes propietarias dependientes del proveedor de acceso y contenidos.
- El cambio cultural (2007-2009): El caracter centralizado de las nuevas herramientas de éxito como Facebook y otros libros de caras, tiene un efecto inmediato: la emergencia de una cultura de la adhesión que va marginando el espacio de democracia transnacional y deliberativa que se había consolidado en la blogsfera. La primera manifestación de la eclosión y potencia recentralizadora y nacionalizante de esta nueva lógica estará en al campaña electoral de Sarkozy (2007) y alcanzará su zenit con el triunfo electoral de Obama (2008). De forma mucho menos glamourosa, la asunción de las nueva lógica de herramientas centralizadas se materializará en debilidad de los movimientos contestarios frente a la censura en China e Irán. De una forma más sutil se comienza a observar una renacionalización de las audiencias en la blogsfera, antesala de una regresión identitarista azuzada desde los grandes estados europeos.
- El impacto de las soluciones a la crisis (2008-2010). Con la llegada de la crisis económica las soluciones y formas institucionales nuevas planteadas por los estados apuntaban con decisión a una nueva recentralización económica que devolviera el control de la maquinaria social a los estados nacionales y sus herramientas internacionales. No es casualidad que tanto en países como España como en acuerdos internacionales se plantee el endurecimiento de los derechos de autor dentro del rediseño del modelo económico, igual que no lo es el eco de nuevos modelos recentralizadores en un debate energético cuyo horizonte se dibujaba, por pura necesidad social y medioambiental en lógica distribuida.
Descomposición
Pero no demos por hecho el triunfo de la recentralización. No estamos ya en los tiempos de la guerra fría y mucho menos en tiempos en los que las fantasías políticas de aquella época tengan viso alguno de realidad.
El hecho es que, campo a campo, sea en política económica, social, medioambiental o sobre todo en sus intervenciones internacionales, cada intento del estado nacional por recuperar terreno perdido y poner fronteras al campo se salda con mayor descomposición y descontrol. Por eso, el verdadero peligro está en la extensión de la cultura de la adhesión en una época de crisis económica, descomposición social y nacionalismo de unos estados que buscan reforzarse identitariamente.
Es esta cultura, alimentada desde la recentralización de la red, la que dará alas a un populismo que hará mucho más difícil en esta etapa crear espacios transnacionales democráticos y la que pondrá palos en las ruedas de cualquier propuesta distribuida, invisibilzándola más allá de donde alcance por si misma.
Pero los tiempos de descomposición son también tiempos de diversidad. Diversidad forzada muchas veces por las dificultades impuestas por la crisis. Pero también diversidad nacida de la necesidad del reforzamiento de las redes sociales más básicas y cercanas.
Es esta necesidad de sostenibilidad y resiliencia de las comunidades lo que se trasluce tras los nuevos relatos emergentes… que con el tiempo alimentarán a nuevos sujetos transnacionales.
Volver a lo pequeño
En un marco así, toda estrategia viable ha de volver a lo pequeño, lo que en la práctica significa, entre otras cosas:
- Pensar en lógica de producto más que de servicio. Los productos llevan mundos y valores en su interior a través de las arquitecturas de información y relación que facilitan. Van a ser tiempos difíciles en los que se demandará recentralización. Si queremos empoderar a las personas y las comunidades hemos de ser capaces de materializar -literalmente- la lógica de las redes distribuidas en objetos, es productos que la pongan en marcha por si mismos.
- Frente a la lógica del producto universal, volver a lo pequeño significa rechazar los productos desubjetivados. Tenemos que diseñarlos para alguien y con ese alguien cuando menos en la cabeza, idealmente en la mesa de trabajo con nosotros.
- En el campo de los servicios y en el empoderamiento de redes transnacionales, frente a la abrumadora reiteración de los discursos recentralizadores la única respuesta está en el relato del ejemplo concreto y exitoso. Pequeños proyectos bien documentados y publicitados, que ilustren el poder de las redes distribuidas para generar sostenibilidad y libertad son más efectivos ahora que proyectos de gran alcance donde haya que transar o convivir con los discursos de la recentralización.
- Apostar por el fortalecimiento de las comunidades locales: lo local accede más facilmente a la transnacionalidad que lo implícita o borrosamente nacional, tiene el poder del ejemplo concreto y permite construir resiliencia desde la lógica de la comunicación y la energía distribuida.
- Con la presión de la crisis y la descomposición social, nosotros somos nuestro principal ejemplo y producto. El modelo de la filé indiana está lleno de ejemplos concretos, sencillos y aplicables desde los que mostrar a otras comunidades caminos nuevos para reinventarse, construir cohesión social y ganar soberanía sin caer en el segregacionismo ni el aislacionismo.
Y después…
El impulso general de la recentralización tendrá facetas crueles, aparecerán nuevas formas de control que nos parecerán asfixiantes y surgirán a su alrededor valores sociales y herramientas para difundirlas que nos parecerán tan empobrecedoras como destructivas… pero su vuelo es en realidad más corto de lo que ahora parece. A medio plazo, la necesidad de libertad y el deseo de formas auténticas de cohesión llevarán a más y más personas en todo el mundo a buscar alternativas.
Que esas alternativas se hayan demostrado capaces de resistir en tiempos difíciles, que se hayan mostrado útiles para todos, depende de lo que hagamos ahora, cuando todo lo que digamos parecerá inocente, utópico y contracorriente.
Precisamente por eso, ahora es, más que nunca antes, nuestro momento. El momento de mostrarnos al sol y materializar con nuestros actos, nuestra evolución y nuestros productos que hay una alternativa posible que pone la libertad y el empoderamiento de las personas por delante.





Me parece extraordinariamente pertinente abrir este debate. Pedro J. Ramírez ha dicho que Orbyt tiene ya 3000 abonados que pagan los casi 15 euros mensuales previstos. La suma es un dinero que difícilmente consiguen los sitios basados en publicidad con ese tráfico. Difícilmente, no. Imposible.
Lo cierto es que Orbyt es todo lo contrario de la red que conocíamos: cerrado, muy difícil de enlazar y con pocas opciones de que sirva para algo y, sobre todo, el deseo de los periodistas: que la información esté jerarquizada de acuerdo con su agenda e intereses.
Cosas como Orbyt sumada a iPads y similares con la perspectiva de crear entornos muy cerrados donde el contenido “distribuido” no tenga acceso son preocupantes. La popularidad de Facebook ha hecho lo que no hicieron los blogs: meter en la red a todos los que no estaban y disponer de una herramienta única y relativamente sencilla para compartir fotos y enlaces y, también, conversar y debatir.
Esos nuevos usuarios nunca participaron en los blogs. Y están encantados en ese entorno, tantas veces banal, como mucho de la vida en cualquier caso. Vale lo mismo para Tuenti. ¿Ha sido un sueño la existencia de comunidades realmente deliberativas o llegó hasta donde pudieron llegar?
Para las grandes empresas de siempre y para los mumis cotizados en bolsa, centralizar es, por supuesto, controlar, y controlar supone poder controlar sus cifras económicas como no esperaban. Verdaderamente, el ataque desde los estados a la libertad de la red está siendo frenético. Se puede decir: ladran, luego cabalgamos.
La propia clase periodística, por ejemplo, sigue otorgando al papel el valor de referencia de la agenda a seguir, incluso aunque quienes lo hagan se proclamen hombres de red.
La apropiación de la conversación en sitios como FB hace difícil usarlo como herramienta “broadcast”. Twitter sí deja margen. Pero la audiencia está allí…
En fin, tengo muchas preguntas y ninguna respuesta. Lo apabullante es que las herramientas tienen un éxito desmedido y eso está creando una retroalimentación que lleva a las empresas y negocios a construir sus identidades allí dentro. ¿Cuándo será la primera que vea que está en una mala posición? ¿Aparecerá una nueva moda que eche por tierra la moda actual?
Creo que es para abrir un debate amplio. Y me gustaría seguir conociendo vuestra evolución. Pensad que, por ejemplo, el incremento tremendo de los televisores conectados a internet abre la oportunidad de hacer con el video lo que sucedió con el texto y los blogs. Pero ahora la industria tradicional tiene muy claro lo que no quiere que le suceda y el proceso de adaptación tecnolóigica para controlar la experiencia online y free to air, está en marcha.