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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

Freenet, la próxima frontera

12 nov 2003

Tal vez la expresión “protocolo de enrutamiento” o las siglas NGR no le digan nada. Pero la presentación de NGR, el protocolo de enrutamiento para Freenet supone un importante paso en el desarrollo de redes que garanticen la completa privacidad, independencia y seguridad del individuo. Desde sus inicios en 1999, Freenet, el proyecto de una red libre distribuida, se ha convertido en una de las batallas claves para garantizar las libertades civiles en el nuevo siglo.

La implantación de Internet en todo el mundo despertó el interés de muchas personas que veían en la red una nueva forma de comunicación en la que podían difundir contenidos que apenas eran tenidos en cuenta por los medios habituales. Durante los dos o tres primeros años, se convirtió en un extenso campo de pruebas al que cualquier persona podía acceder: tan sólo se necesitaba un ordenador y una conexión. Sin embargo, la afluencia de público cada vez mayor llamó la atención de diversos grupos empresariales que comenzaron a comprar a golpe de talonario sus nuevos derechos sobre la red y que alteraron las relaciones paritarias que se habían establecido. La situación había cambiado: la información comenzaba a ser controlada de nuevo por los poderosos consorcios de comunicación

En el principio fue Napster

En mayo de 1999 Shawn Fanning y Sean Parker revolucionaron la Red al poner en marcha su proyecto Napster Inc., un servicio de intercambio de ficheros desarrollado a partir de los modelos de programas de comunicación IRC y de los buscadores de contenidos que en aquel momento comenzaban a aparecer. Sin embargo, a diferencia de ellos, se basaba en la comunicación directa entre ordenadores: los usuarios almacenaban y descargaban los contenidos que les interesaban en sus propios discos duros, sin recurrir a ningún servidor. La nueva arquitectura, denominada peer to peer (P2P), fue aceptada de inmediato y propició la implantación de un formato de codificación para archivos musicales, el MP3, que se ha convertido en la actualidad en uno de los estándares más empleados

Lo que después ocurrió es de sobra conocido: el uso masivo de este servicio llevó a las compañías discográficas a temer por su futuro y, en lugar de adaptarse a la nueva situación, tal como han hecho muchos músicos, comenzaron a emprender acciones legales ese mismo año a través de la RIAA, que culminaron con el juicio y la posterior sentencia que condenaba a Napster al cierre. El caso habría quedado en un simple pleito entre compañías si los representantes de Metallica no hubiesen entregado en los juzgados un listado con las IP y los nombres de 335.000 usuarios que habían intercambiado archivos musicales del grupo. A partir de ese momento, la responsabilidad penal recaía tanto en los suministradores del servicio como en sus clientes.

La revolución de las redes P2P

Aunque la tecnología P2P se consideró en un principio válida sólo para redes de trabajo pequeñas que funcionasen a modo de intranets, el éxito de Napster, Gnutella, Kazaa o Emule demuestra todo lo contrario. Sin embargo, las implicaciones de este nuevo modo de conexión son mucho más importantes de lo que pudiera parecer a primera vista, ya que el almacenamiento de los contenidos no requiere un servidor al uso, sino simplemente una carpeta situada en el disco duro de un ordenador personal a la que pueda accederse desde cualquier punto de la Red. De este modo, cualquier usuario gestiona directamente la información que desea publicar, sin depender de ninguna empresa de servicios y, lo que es mejor, sin correr el riesgo de que alguien desee bloquear el acceso al servidor donde los aloja por considerarlos molestos, inadecuados o peligrosos. El P2P, por su propia naturaleza, subvierte las restricciones inherentes a Internet.

El nacimiento de Freenet

En 1999, el mismo año en que aparecía Napster como red de intercambio libre, un estudiante de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Edimburgo, Ian Clarke, presentaba su trabajo de final de carrera, A distributed decentralised information storage and retrieval system (Un sistema de almacenamiento y recuperación de información distribuido y descentralizado), en el que describía un algoritmo que, ejecutado en un grupo de ordenadores interconectados, permite gestionar grandes cantidades de información sin que fuese necesario un control centralizado y garantiza un uso anónimo de los ficheros, así como su duplicación dinámica y la transferencia de su localización según la demanda. No era más que un prototipo: las simulaciones realizadas hasta el momento, escritas en Java, habían dado buenos resultados, pero no podía asegurarse su eficacia en un entorno tan extenso y complejo como la World Wide Web.

Tras licenciarse, Clarke comenzó a simultanear su trabajo en la empresa británica Logica UK con el desarrollo de su proyecto. En poco más de un año, las simulaciones sobrepasaban los 200.000 nodos y la construcción de la red estaba cada vez más cerca. El interés por los resultados crecía: desde el año 2000, las reuniones anuales del Intel Developer Forum han seguido los progresos de Clarke, quien finalmente, junto con su equipo, ha conseguido desarrollar un protocolo de enrutamiento (NGR) que asegura la plena estabilidad de la red.

La arquitectura de Freenet

El sistema se basa en el modelo descentralizado de Gnutella, en el que cada ordenador se convierte en un nodo que funciona como cliente y servidor al mismo tiempo. De este modo, mientras el usuario busca información en otros nodos, el suyo ofrece la que desea compartir. Este modelo de organización permite una mayor capacidad de cómputo, ya que se basa en un procesamiento en paralelo, una propagación por inundación, una búsqueda mucho más rápida en comparación con los motores actuales que, con excepción de Google, no suelen rebasar un 20% del total de sitios existentes y, en la medida en que no depende de ningún nodo principal, una gran estabilidad ante posibles caídas del sistema.

Sin embargo, Gnutella cuenta también con dos inconvenientes: en la medida en que la información fluye libremente por esa red, el mantenimiento de los índices de contenidos exige un esfuerzo mayor y aumenta el peligro de que los archivos sean interceptados y se localice el ordenador de donde proceden. Freenet solventa esos dos problemas mediante la incorporación de un robusto sistema de encriptación que garantiza el anonimato completoasí como de un algoritmo de búsqueda que determina los archivos más visitados y genera rutas adicionales para evitar una sobrecarga de la red. Para ello, se ha dispuesto que cada nodo ofrezca el índice de contenidos más completo posible, tanto de los archivos públicos que almacena en su disco duro como de los que pueden encontrarse en los demás ordenadores conectados.

Por otra parte, el mecanismo de duplicación de ficheros está diseñado de manera que, ante una avería o un ataque a un nodo, la información que se halle contenida en éste sea copiada en otros nodos para evitar su desaparición, lo cual hace de Freenet un medio completamente autónomo que se adapta y se organiza sin cesar según el número de ordenadores conectados en ese preciso momento.

Las implicaciones políticas de Freenet

A diferencia de muchas otras tecnologías, Freenet fue desarrollado bajo una premisa política concreta: el derecho de toda persona a compartir información sin correr ningún riesgo. A finales de los años noventa se vislumbraron algunos de los riesgos que planteaba Internet. El desmantelamiento de algunos sitios que distribuían contenidos perseguidos por las leyes internacionales o que servían de tapadera o enlace de diversas organizaciones criminales hizo que las autoridades de diversos países comenzaran a pensar en la posibilidad de crear leyes que castigaran los usos y comunicaciones electrónicas que entrañasen algún peligro para sus ciudadanos o para la estabilidad de sus propias instituciones. Algunos, como Arabia Saudí, la República Popular China o España, bloquearon en mayor o menor medida los servidores DNS que podían albergar informaciones ilegales. Otros, como Estados Unidos, desarrollaron sofisticados sistemas de control como Echelon o Carnivore con los que se podía espiar y registrar cualquier mensaje transmitido a través de medios electrónicos.

Pese a que estas medidas han dado ciertos resultados, éstos han sido bastante discretos, pues las redes criminales o terroristas son mucho más difusas y complejas de lo que se preveía, y aunque los atentados del 11 de septiembre de 2001 han puesto en evidencia que el espionaje e inteligencia de señales, sigint, por muy competente que sea, no asegura la desarticulación de estos grupos, todavía se considera que el uso de la criptografía en la Red supone un peligro muy grave para todos los ciudadanos.

La garantía de privacidad en todas las comunicaciones es una de las reivindicaciones más importantes de nuestra época, ya que asegura no sólo la libertad de pensamiento, sino también la de acción. Freenet, al no depender de ningún servidor, se ha convertido en una de las armas más poderosas para que los disidentes de países que restringen el acceso a Internet mediante el bloqueo de DNS puedan comunicarse y denunciar los atropellos contra las libertades que sufren continuamente, ya que no sólo les permite conectarse de manera anónima, sino que les garantiza la permanencia de sus contenidos a pesar de la desconexión o destrucción de los nodos que empleasen.

Un reflejo de nuestro mundo, no una utopía

El uso favorable o no de Freenet no es una cuestión que preocupe demasiado a Clarke y a sus compañeros de proyecto. Cualquier tecnología, por sí misma, no es buena ni mala y sus efectos dependen obviamente del uso que se le dé. Las redes de comunicaciones son una parte de nuestra organización social y, en consecuencia, su mayor o menor bondad dependerá de cómo se organice la sociedad. No obstante, Freenet, por sus propias características, ofrece una cierta resistencia a ser manipulada: la dispersión de los contenidos y la encriptación no sólo evitan la interceptación y destrucción de los mensajes, sino también la apropiación de la red por parte de colectivos, empresas o instituciones, ya que no hay manera de asegurar los derechos por los contenidos ni tampoco la identidad de los usuarios. Su uso comercial es inviable y no podrá ser colonizada como Internet.

Esta vocación acomercial no la convierte en un medio marginal. Aunque por el momento la mayor parte de los contenidos que se encuentran en Freenet podrían tildarse de alternativos o minoritarios, no se trata de una red underground. La programación en Java garantiza que los programas de transmisión de comunicaciones puedan funcionar en cualquier plataforma, sea Windows, Linux, Unix o Apple, y su instalación no requiere ningún tipo de conocimiento informático especializado. Tan sólo basta con descargar el archivo adecuado a cada sistema, descomprimirlo y comenzar a navegar (aunque no es recomendable el uso de Internet Explorer, por sus fallos de seguridad). De este modo, cualquiera puede gestionar la información de la manera que crea más conveniente. El objetivo de Clarke y sus compañeros es volver, en cierto modo, a los orígenes de Internet y reinventar las relaciones entre usuarios para alcanzar la realización plena de la nueva sociedad de la información. Pocas veces en la historia hemos tenido la oportunidad de dar marcha atrás y enmendar nuestros pasos. Ahora podemos hacerlo.

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

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