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Galileo: ¿jaque o harakiri?

20 oct 2003

El posicionamiento es el arma clave en la guerra y el terrorismo modernos. Lo que hasta hace poco era un monopolio controlado por Rusia y Estados Unidos se abre ahora al mundo gracias a Galileo, el proyecto tecnológico europeo más ambicioso desde la segunda guerra mundial. Para poder financiarlo la Unión Europea abrirá su uso a grupos privados y estados de todo el mundo, empezando por China. Mientras Al-Qaeda amenaza directamente a España y China levanta su propia Guerra de las Galaxias, cabe preguntarse si el jaque a EEUU no podría convertirse en un hara-kiri europeo.

El 11-S fue un hacking al centro del sistema de transporte occidental, el GPS, nos aseguraba en Praga el profesor Istvan Csicsery-Ronay. Y es verdad. Pero ahora las cosas podrían cambiar: terroristas y estados gamberros podrían no necesitar hackear nunca más, la Unión Europea está dispuesta a alquilarles el servicio en cómodas cuotas. O eso al menos es lo que podría desprenderse de sus propios comunicados. Nada ha producido más briefings en el Pentágono durante las últimas semanas, nos comenta Rafael Bardají, Subdirector del Real Instituto Elcano y uno de los españoles más influyentes e informados de Washington.

El Arte de la Guerra just-in-time

¿Por qué tanta preocupación?. La estrategia militar se ha tecnificado y cambiado profundamente merced a las nuevas tecnologías. Frente a lo que postulaba la teoría de la superioridad abrumadora de efectivos de hace diez años (y que sigue defendiendo el entoces Jefe de Estado Mayor y hoy Secretario de Estado Colin Powell) ahora la superioridad informativa que la tecnología ofrece, es la clave del éxito y el fracaso.

En la invasión de Iraq ya no existían los libros de órdenes mastodónticos que habían ocupado a los mandos militares desde las guerras napoleónicas hasta la primera guerra del Golfo. El número de soldados sobre el terreno es casi diez veces menor que la operación Tormenta del Desierto. En Afganistán el mando operativo estaba en territorio norteamericano, a miles de kilómetros de distancia. Ambas campañas son revolucionarias desde el punto de vista militar, demostraban en la práctica las tesis del secretario de Defensa Rumsfeld: es posible cambiar fuerza operativa por velocidad. Pero esta velocidad operativa sólo es alcanzable si se dispone de información en tiempo real de la situación de cada una de las unidades propias y ajenas.

La nueva guerra está basada en el GPS, cuando una unidad militar llega al terreno las tres preguntas clave son dónde estoy, dónde están los míos, dónde están los otros, las preguntas que la red de satélites de posicionamiento responde automáticamente. El GPS transforma la guerra moderna de un modo similar al que los ERP transfomaron la organización de las grandes empresas durante la última década: haciendo más ligeras sus estructuras de recursos, agilizando la toma de decisiones y permitiendo a la organización la simultaneidad coordinada de frentes. Este es el núcleo de lo que se ha llamado la Revolución de los Asuntos Militares, revolución que Galileo amenaza con poner al alcance de todos.

GPS: una historia ciberpunk

Pero aunque el debate sobre el GPS y Galileo no había sido hasta ahora excesivamente claro respecto a su trasfondo militar y de seguridad, tampoco en una novedad ni en los ambientes políticos ni en los tecnológicos. De hecho, desde la aparición de las primeras evidencias de una nueva carrera espacial con China e India como protagonistas, es un tema recurrente en los análisis políticos de los autores ciberpunk.

GPS es en realidad un viejo conocido. El sistema de 24 satélites orbitales fue puesto en marcha en 1973 reservando una parte de su uso a la navegación civil. A la señal militar -que tiene su propia banda y sistema de encriptación- se le añade una interferencia antes de emitirla desencriptada. Esta señal abierta es la banda de uso civil del GPS que cualquiera puede utilizar gratuitamente con un sencillo localizador. Hasta hace dos años la interferencia generaba un error de ± 100m. Nada espectacular cuando hablamos de localizar a un montañero perdido, saber la posición de un mercante en alta mar o un paquete de correo, pero suficiente para que no pueda ser utilizado como guía para aviones de combate o misiles de precisión.

Sin embargo, como parte de una estrategia destinada a transmitir a la Unión Europea que es mejor compartir GPS que desarrollar Galileo desde cero, Estados Unidos ha disminuido la interferencia hasta reducir el margen de error en usos gratuitos y civiles a 10 metros, tan sólo dos más de los que Galileo ofrecerá cuando esté desarrollado. Y es que aunque a Estados Unidos lo que le gustaría sería ganar a las corporaciones y gobiernos europeos para invertir en la tercera generación del sistema GPS, de usos civiles avanzados, en cualquier caso no garantiza la calidad del servicio civil público en áreas de combate, como Iraq, o en situación prebélica, como Korea del Norte. Y sobre todo pretende asegurar que no sea utilizado con fines militares por países inestables u organizaciones terroristas, lo que a juicio de los europeos, justificaría por si mismo desarrollar un sistema propio, dado que la única alternativa existente, GLONASS, aunque sólo ligeramente inferior desde un punto de vista tecnológico, está monopolizada por la defensa rusa y no tiene vocación civil fuera de sus fronteras.

Europa: Poco dinero + mucha ambición = ¿malas compañías?

Resumiendo, el discurso europeo sería algo así como no quiero dejar el control de mi ejército y mis flotas aéreas y mercantes en tus manos para no depender de ti a la hora de actuar militar o comercialmente en el mundo. Algo que aunque lógicamente no entusiasma en Washington, aseguran no temer, como tampoco temen a día de hoy a GLONASS, dado su carácter cerrado frente a terceros países.

De hecho los norteamericanos lo que temen es que, no pudiendo los europeos financiar en solitario la tecnología que es la base de la guerra moderna, presten el servicio a los chicos malos de la comunidad internacional. Y es que el principal problema de Galileo es su financiación, como nos cuenta el profesor Florentino Portero, secretario del GEES, el principal think-tank neocon español en política exterior y de seguridad. A día de hoy sólo hay dos formas de financiarlo, nos asegura, mediante un incremento significativo de los déficits europeos o mediante la cesión de uso a terceros. Es este hecho lo que lleva a muchos a temer que surjan como setas empresas de prospección petrolífera y minera que contraten Galileo con fines maliciosos. Temor nada paranoico cuando son públicas sospechas bien fundadas de que ciertas empresas saudíes bien establecidas e incluso relacionadas empresarialmente con la familia Bush, financiaran el atentado de las Torres Gemelas. Los norteamericanos parecen pensar que si no pueden fiarse de sus propios socios comerciales, como van a fiarse de los de los europeos cuando Francia financia al régimen integrista de Sudán y rechaza considerar a Hamas una organización terrorista.

La cuestión de fondo es que en un mundo globalizado, la seguridad también es global. No cabe pensar que lo que a un lado del Atlántico produce inquietud no deba producirlo al otro. Esa ha sido la doctrina europea hasta ahora aunque el planteamiento europeo actual parecezca olvidar que ni el terrorismo internacional ni las dictaduras suelen hacer muchos distingos a la hora de usar la fuerza y la tecnología cuando están a su disposición. De hecho el primer gran socio de los europeos en Galileo no es otro que China. En un contexto que tampoco contribuye a pensar que vaya precisamente a servir a la paz mundial ni a la tranquilidad de los europeos, sus intereses y sus ciudadanos.

Conclusiones

No deja de ser curioso que por una vez que la Unión Europea apuesta por democratizar y dar libre acceso a la tecnología, los beneficiarios no seamos los ciudadanos sino estados y organizaciones privadas no comunitarias potencialmente peligrosas para nuestra seguridad. ¿No hubiera sido mejor empezar por casa con la música o la información científica?

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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