Kiva y el ambiguo espíritu del microcrédito
04 jul 2009
Los emprendedores de EEUU empiezan a competir por los microcréditos al desarrollo… como clientes. Suena mal, pero al abrirles las puertas tal vez Kiva haya descubierto un mercado emergente y una palanca contra la crisis.
En un mundo que desconfía cada vez más de las grandes e institucionalizadas ONGs de ayuda al desarrollo, el crecimiento de Kiva representó una alternativa esperanzadora. Su funcionamiento es sencillo: basado en pequeñas ONGs locales, cualquiera con una tarjeta de crédito puede prestar pequeñas cantidades de dinero a los emprendedores que él mismo elija en países de desarrollo.
Funcionando como la primera meta-ONG financiera global, Kiva consiguió reducir gastos operacionales y riesgos sufriendo una morosidad de tan sólo el 1.5%.
El anglocentrismo no es buen consejero…
Tampoco Kiva ha estado libre de las críticas. Basta dar un vistazo al mapa de microcréditos otorgados para darse cuenta de que su oferta se concentra en países africanos anglófonos y zonas estratégicas para EEUU en América Latina y el Este de Europa. El mundo árabe en general, el Magreb y el Sahel, el lusomundo, de Brasil a Mozambique o el francomundo, de Senegal a Rumanía o Vietnam, por ejemplo, han quedado fuera de sus prioridades. Un resultado un tanto sesgado para una organización que pretende articular un mercado global de los microcréditos.
El problema real vino el pasado 10 de junio, cuando se publicó que Kiva incluiría a pequeños empresarios de EEUU entre los receptores de microcréditos de su sistema. Kiva se redefinía así como el facilitador global de desarrollo económico, uniéndose al espíritu de la era Obama que pretende superar la diferencia entre dentro y fuera, entre globalistas y aislacionistas en el debate norteamericano sobre la globalización económica.
No será fácil, los propios usuarios de Kiva en EEUU protestan y sus protestas son recogidas como parte genuina de un nuevo debate de fondo.
…pero tal vez genere un nuevo mercado
La cuestión de fondo es que los microcréditos y la banca P2P han sido vistos hasta ahora como un ejercicio de solidaridad, o en el mejor de los casos, como i+d financiero. En el mundo desarrollado los microcréditos eran tan masivos como invisibles: los daba VISA con unos tipos de interés harto criticados, pero a las finales asumibles en economías al alza.
Pero, en mitad de la crisis, cuando las dificultades de la banca para dar crédito a las PYMes parece que va para largo, a nadie se le escapa que la combinación de P2P y crédito puede encontrar un mercado receptivo.
El hecho es que un buen proyecto de empresa basado en Internet es viable cada vez con menos dinero. Experiencias como eurecan parecen dar la razón a un directivo bancario que nos comentaba que la mayor parte de los emprendimientos en Internet que tienen sentido no necesitan más de 100.000 euros. A fin de cuentas de lo que se trata es de pagar desarrollos, esto es, salarios, durante un par de años mientras se programa, promociona y vende el servicio soñado. Los equipos son pequeños, la base tecnológica está ahí y forma parte del acerbo social, se llama software libre.
En un marco así, un mecanismo centralizador de microcréditos al estilo de Kiva, que recogiera préstamos personales de 60 euros, podría aportar en poco tiempo esos 25.000 euros que suponen la diferencia entre lanzarse y no a un pequeño grupo de emprendedores que buscan crear una coop tecnológica. Algo que globalmente podría obtener una tasa empleo creado / inversión realizada hasta 50 veces por encima de las de los planes de choque basados en obra pública.
Tal vez Kiva haya dado este giro llevada por un motivo erróneo, pero lo cierto es que ha abierto un nuevo mundo sin cerrar las puertas a aquel de dónde provenía.
Es hora de explorar e innovar desde la lógica de la cohesión social y los nuevos tipos de emprendedurismo. ¿Quién será el primero en dar el paso en el mundo latoc?




[...] con sosiego. Vuelves y te encuentras que has perdido un año. Esto es lo me ha pasado al leer este post en la bitácora de las Indias. Es de lectura [...]
[...] recataré tampoco en destacar cómo se acerca a las finanzas desde una mirada no muy alejada de las propuestas emergentes en la red en estos meses y que viene a preguntarse para qué queremos bancos que no sean confiables, transparentes y [...]
[...] Este mismo mes alertábamos de cómo la transformación de Kiva anunciaba una nueva banca comercial. [...]
[...] Tal vez piensen que no son tanto los bancos sino servicios como 11870 los que van a acusar el golpe de la entrada de Google en el mercado del pequeño negocio. No se equivoquen. Muchas cosas han cambiado desde que se consiraban servicios como Kiva parte de la responsabilidad so…. [...]
[...] tan cotidiano como para la vieja generación hacer la quiniela… y no mucho más caro. Del modelo Kiva al modelo Wonga, la banca se desdibuja como red comercial y se convierte en red social que te [...]