La era de lo impensable
06 jul 2009
El libro de moda este verano en el mundo teki de EEUU y Gran Bretaña es un epitafio del viejo modo de pensar y gestionar organizaciones.
La era de lo impensable comienza con una escena ya histórica: la declaración de impotencia de Greenspan ante las preguntas de la comisión del Congreso de EEUU que estudiaba la crisis financiera
- En otras palabras, descubrió que su visión del mundo, su ideología, no era correcta, no estaba funcionando.
- Exacto, precisamente. ¿Sabe? Esa es precisamente la razón por la que estaba en shock, porque durante cuarenta años o más he tenido muy considerables evidencias de que estaba funcionando excepcionalmente bien.
El libro sigue con una comparación de tipos humanos entre Hizbullah, Google y los emprendedores chinos. Todos, según el autor, de la misma generación (entre los treinta y los cuarenta). La generación que convirtió la web en una herramienta masiva y revolucionaria. Los define con una expresión harto cercana a la famosa máxima de Juan Urrutia -arrebados por el cambio- y describe como una y otra vez en los últimos años los viejos sistemas burocráticos de gobierno estatal y corporativo colapsaron ante la lógica de lo impensable, esto es ante la innovación permanente de un nuevo tipo de sujetos que protagonizaban la llegada al punto de criticidad en el que los viejos modelos mentales de la Modernidad ya no eran operativos.
En apariencia nada muy novedoso para los lectores de la Colección Planta 29. Su primer capítulo, El efecto montón de arena -otro término familiar a los lectores de Urrutia- presenta la tesis principal, que podríamos resumir en una frase clásica de Saint Just: En tiempos de innovación lo que no es nuevo es pernicioso.
Pero lo relevante no es la diagnosis de que un cambio de paradigma está en marcha o la profecía de la emergencia de nuevos movimientos políticos. Se trata del primer producto mainstream que certifica el fin del modo del viejo modo de gestionar organizaciones y gobiernos.
Lo interesante, lo único realmente nuevo, es que el viejo stablishment, pondera y aprueba la tesis asintiendo pausada y gravemente. Eso si que parecía impensable.




David, me parece que tu inferencia es muy optimista.
Desconozco si Greenspan estaba convencido o sólo pretendía salir del paso. Tampoo estoy siguiendo de cerca las medidas de Obama, por lo que no sé si sus medidas son “más de lo de siempre”.
Sin embargo, lo que veo hacer en Europa (a Brown, Merkel, Sarkozy, Zapatero, Berlusconi…) me hacen pensar que el establishment aún dista mucho de empezar a reconocer que estamos en «la era de lo impensable».
¿No estarás tú también viendo los “brotes verdes” antes de tiempo?