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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

La nueva carrera espacial

05 oct 2004

Jeff Bezos, Steve Allen, Elon Musk… los nuevos magnates tecnológicos pugnan por alcanzar la órbita terrestre con sus pequeñas naves espaciales. En juego, algo más importante que el prestigio militar de los tiempos de la guerra fría. En liza un negocio mucho más jugoso que el futuro turismo espacial: la próxima revolución de las telecomunicaciones, satélites baratos y adhoc bajo demanda.

¿Por qué habéis venido? preguntaba el último astronauta soviético, abandonado y moribundo ya en su estación orbital, cuando una familia de okupas espaciales unía su casa-estructura a su laboratorio espacial.

Te lo diré. Para vivir aquí. Podemos ampliar esto, tal vez construir más. Decían que nunca conseguiríamos vivir en las burbujas, pero erámos los únicos que podían hacerlas funcionar. Llegar aquí fuera era nuestra única opción. ¿Quién querría vivir aquí fuera por decisión de unos cuantos gobiernos, de un departamento del ejército o de un puñado de burocratillas? Tienes que desear una frontera, llevarla en tus huesos

La escena es de “Estrella Roja, órbita invernal”, un cuento de Bruce Sterling y William Gibson fechado en 1983. El cuento era en realidad una metáfora, proyección del viejo, ya entonces exhausto, mundo de la guerra fría y la emergencia del espíritu hacker en el que germinaría el movimiento ciberpunk. Pero hoy, veintiun años después, la realidad tiende a parecerse a aquello: pequeñas “naves espaciales” particulares pugnan por alcanzar la órbita terrestre. En juego, algo más importante que el prestigio militar o tecnológico o el futuro negocio del turismo espacial: la próxima revolución de las telecomunicaciones.

La liebre

En la carrera mediática, que no en la real, el premio X Ansari ha sido la liebre: 10 millones de dólares para el primer equipo privado capaz de llevar al espacio dos veces en dos semanas a un piloto y dos “turistas”, un modesto consuelo para una aventura que está costando algo más. El ganador, hoy mismo, ha sido el SpaceShipOne, diseñado y creado por Burt Rutan, el ingeniero que diseñó el Voyager, el primer avión que dió la vuelta al mundo sin repostar.

La frontera en los huesos

Rutan, que cuenta con la participación financiera de Paul Allen, calcula que en tres años tendrá un modelo que permitirá subir 4100 Km a turistas espaciales por “sólo” unos 6000 euros, el precio de un crucero de lujo. Claro que un crucero dura bastante más que los escasos minutos de gravedad cero que ofrece el SpaceShipOne.

Pero las expectativas ya están ahí: Jeff Bezos, el fundador de Amazon, ha lanzado su propia compañía de vuelos suborbitales, Blue Origin donde por cierto, ha contratado, ciberpunk obliga, a Neal Stephenson. Pero quien sin duda lleva ventaja es el siempre inquieto Sir Richard Branson que ya ha llegado a un acuerdo para explotar la tecnología de la empresa de Allen y Rutan y lanzar su propia compañía de vuelos turísticos espaciales: Virgin Galactic. Branson espera abrir el año que viene con 3000 ricos clientes dispuestos a pagar las 115.000 libras esterlinas que cuesta el billete del primer vuelo, planeado para el 2006. No hay clase turista, pero si el proyecto de abrir hoteles espaciales en órbita y algún día viajes a la luna.

¿Fantasía? Menos de lo que parece. Bigelow Aerospace, propiedad del principal accionista de una de las grandes cadenas hoteleras con base en Las Vegas, se propone instalar un hotel orbital inflable (sí, sí, inflable para que pese menos) que bien podría hacer de abuelo del Freeside de Neuromante. El ingenio sería llevado a órbita por una versión “lite” del Falcon, una lanzadera privada de carga. El Falcon es el último proyecto de Elon Musk, quien lo financia con el dinero obtenido de la venta de PayPal a e-Bay. Musk, otro buscador de fronteras, se está montando su propio UPS espacial. Porque ahí es donde está el verdadero negocio. Y el que va a cambiar nuestra vida cotidiana.

But… show me the money

SpaceX, su compañía, apuesta por ganar su propia carrera espacial frente a SpaceDev, los creadores de los motores combustible “híbrido” (sólido y líquido) que utiliza el SpaceShipOne y que son una de las claves de la reducción de peso de la nueva tecnología de lanzamientos.

El premio es mucho más jugoso que el del mercado turístico. De hecho, Musk tiene firmados ya cuatro contratos con DARPA -la misma agencia que amparó en sus orígenes el desarrollo de Internet- y la fuerza aerea americana para poner satélites en órbita.

¿Confían más los militares en lo que salga de estos aventureros espaciales en los próximos tres años que dicen tardarán en tener todo listo, que en lo que les ofrece ya hoy la vieja y conocida NASA? Seguramente no, pero son sensibles a la diferencia de precios y tiempos de preparación. Durante los últimos 10 años las agencias espaciales gubernamentales europea y norteamericana han mantenido constante, alrededor de los 20.000 dólares el kilo según el Economist, el precio de puesta en órbita. Y obviamente, los pioneros están ahí para bajar la marca. No sólo de costes, sino de tiempos. Mientras lanzar un satélite de “urgencia” supone ahora más de medio año de preparativos, los nuevos cargueros espaciales podrían hacerlo en semanas. Esto supondría un paso adelante en la Revolución de los Asuntos Militares auspiciada por los satélites de posicionamiento. Una lanzadera barata y rápida daría la posibilidad de lanzar y utilizar adhoc satélites para conflictos locales o “acciones quirúrgicas”, revolucionando la forma contemporánea de hacer la guerra.

Pero en el campo civil, también reduciría drásticamente el coste total de los satélites y la dependencia respecto a los grandes consorcios estatales. ¿Serán los móviles del futuro, los canales de televisión y las conexiones a Internet vía satélite?. La posibilidad se hace más cercana, aunque no todas las consecuencias serían deseables. El filtrado de contenidos y la censura se harían más difíciles, pero la represión más fácil. A fin de cuentas estaríamos todos geoposicionados.

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1 comentario a “La nueva carrera espacial”

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  1. Los últimos tres cuentos de Mirrorshades: Piedra, estrella o espejo. - ENTAMA

    [...] Estrella roja, órbita invernal, de William Gibson y Bruce Sterling: se sitúa en un mundo en el que la Unión Soviética ha ganado la carrera espacial, mientras EEUU se ahoga ante la ausencia de recursos petrolíferos. O, mejor, se sitúa en una estación espacial soviética que flota sobre ese mundo que sólo conocemos a través de las conversaciones de su tripulación. Una decisión política que anuncia el fin del programa espacial y, con él, la terminación del sueño, del futuro, y del pasado. Revuelta de la tripulación, abandono en la nave del coronel de la vieja guardia, que tras veinte años en órbita ya no puede volver a la Tierra y… [...]

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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