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Las expectativas frustradas de las PDAs

10 oct 2002

El cierre del área de desarrollo de PDAs de la primera empresa española del sector, Piensa en Red, ha dejado el panorama de la movilidad en España cojo. La empresa se centrará en el negocio del alojamiento web, de momento mucho más rentable.

Los que comenzaron a pensar aplicaciones industriales y profesionales sobre PDAs a finales de los noventa, sentían rápidamente que se trataba del siguiente paso tecnológico. Habitualmente se comparaba con los dos grandes cambios ligados a dispositivos que habíamos conocido en nuestra vida: el teléfono móvil y el PC. Muchos otros lo compararon con Internet. Si alguno de éstos símiles tenía sentido, no era por las razones que entonces se arguían, sino por las que se dejaban de lado.

Los PDAs frente al PC

Cuando comenzó la revolución del PC yo tenía doce años. Mi generación, criada en el imaginario de la informática de gran ordenador y bata blanca entenderá siempre Internet como una consecuencia a narrar en primera persona del cambio que protagonizaron nuestros hermanos mayores.

Cuando vimos las potencialidades de los PDAs, pensamos que se trataba de un calco. Una vez más un dispositivo que cambiaba la filosofía de trabajo hacia una mayor descentralización, hacia una mayor autonomía personal. Arquitecturas distribuidas, movilidad… ésto tenía que empezar en el mundo empresarial e ir de allí a los usuarios, como había pasado en los ochenta.

Claramente ha pasado lo contrario: los PDAs han triunfado como dispositivo de uso personal, pero aún les queda mucho para integrarse en la forma de trabajo de las empresas. Ahora, en la perspectiva de tres años, la respuesta parece evidente, entonces, puedo asegurar que no lo era.

En los ochenta, el PC se comportó respecto al mundo empresarial como un parásito mimético. No cuestionaba nada, no cambió -en principio- las formas de trabajo ni la organización interna de las personas. Los propios directores de Informática (auténticos dioses de bata blanca) los recomendaban como forma de ahorrar costes y facilitar la toma de información. Y la verdad es que en un principio sirvieron poco más que como herramienta de administración y máquina de escribir moderna. La prueba: la revolución del PC no aumentó la productividad del sector servicios hasta la segunda mitad de los noventa… cuando mi generación empezó a representar un porcentaje suficiente de la fuerza laboral e Internet había convertido al modesto ordenador en un potente medio de comunicación y trabajo en red.

Con los PDAs nos equivocamos precísamente porque no son miméticos. Posiblemente generarían un claro avance de la productividad empresarial si se aplicaran con cierta profusión… pero a cambio, y salvo aplicaciones muy concretas (casi todas en el campo de la salud) exige que la propia arquitectura organizativa sea distribuida. A estos pequeños y revolucionarios trastos para colmo de males se le ven las intenciones desde el primer momento. Los PDAs ponen en cuestión la primera medida del poder de un director de sistemas: el presupuesto.

Los PDAs frente al teléfono móvil

A principios de 2000 tanto Palm como la recien nacida Handspring publicaban en su página web análisis mostrando cómo la curva de producto de los PDAs era aún más pronunciada que la de los teléfonos móviles: en poco tiempo todo el mundo tendría uno.

No nos engañemos, la primera generación en sacar jugo realmente al PC fue la nuestra. Para una gran masa de oficinistas de la generación anterior el PC realmente sirvió de máquina de escribir. Compraron una para casa si, pero para el chaval que fué (fuimos) el que realmente le sacó jugo.

¿Pero cúal es el uso no técnico de los PDAs? ¿Agenda?. ¿Bloc de Notas?. Eso es lo que nos propone el software por defecto de todos los fabricantes. Sin embargo está claro que como bien de consumo sólo puede atraer masivamente a la gente si le produce un incremento de productividad claro en las tareas domésticas habituales. Vamos que la gente los usaría de agenda, si una gran parte de la población usara previamente agendas de papel y si introducir las citas fuera más cómodo en las PDAs que escribirlas en papel. Vamos, que como agendas sólo podían triunfar si incluían el reconocimiento de voz, cosa que por el momento resulta imposible a bajo precio.

Los PDAs frente a Internet

Desde el principio muchos tuvimos claro que Internet era una tecnología social mientras que los PDAs eran una tecnología instrumental. La diferencia entre ambos está en que nadie pregunta para qué sirven las primeras: o estás dentro, y lo sabes, o estás fuera, no lo sabes y probablemente entres para encontrar a otros como tú.

Epílogo: el efecto fax

Este año, José Rodriguez, un buen amigo linuxero que trabajo en la puesta en marcha de Red Hat y que ahora trabaja para IBM me mandó un interesante enlace: la web del OQU, que acababa de salir.

OQU es algo así como un aviso de que a los PDAs les queda muy poquito, cuatro o cinco años a lo sumo, para desaparecer como tales. Es un ordenador normal, con su disco duro, su sistema operativo igual al de sobremesa… pero con una pantallita de color de cristal líquido y que cabe en la palma de una mano. Cuando quieres usarlo en la calle utilizas un método similar al de los PDAs, cuando llegas a casa o a la oficina, le conectas a un monitor grande y a un teclado y trabajas al modo habitual… a fin de cuentas es un PC jibarizado.

Me acordé del fax, una tecnología de finales de los años veinte que tuvo la desgracia de nacer en vísperas de una gran crisis económica. Tardó muchos años en recuperarse. Hasta los ochenta no se popularizó. Si hubiera tardado diez años más, ni siquiera la recordaríamos, el correo electrónico la habría abortado como forma de relación empresarial

¿Los PDAs sufrirán un efecto fax y llegará el OQU antes?. ¿Quedarán relegados a terminales de extranets móviles?. Es algo que sólo la profundidad y duración de la presente crisis podrá determinar.

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

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