Las Indias desde los modelos indianos
26 jul 2010
El verano en el Hemisferio Norte es una buena ocasión para hacer balance de lo que llevamos construido y contrastar la estructura desarrollada con los modelos que le sirven de guía
Durante el último año hemos construido dos modelos de trabajo que hemos utilizado con nuestros clientes: el modelo tejido-célula para la arquitectura de procesos y organizaciones y el modelo de la pirámide del compromiso para la institucionalización de su comunicación.
Pero los modelos sólo son realmente aprovechados cuando se interiorizan por el mismo que los promueve. ¿Ha sido nuestro caso? ¿Responde el desarrollo de nuestro grupo cooperativo a los modelos que promovemos?
- Modelo tejido-célula: Podríamos definir el tejido indiano como la suma de unos ciertos valores culturales y prácticas características:
Tejido indiano = pensar en red + democracia económica + lógica de la abundancia + transnacionalidad
De este tejido emergen tres capas en función del nivel de coincidencia en lenguaje y valores requerido para desarrollar cada una.
Tenemos un primer nivel de células (consultoría de innovación + inteligencia de fuente abierta + creación de redes + …) que corresponden con las diferentes cooperativas de primer grado del Grupo Cooperativo de las Indias y sus representaciones territoriales.
En un segundo nivel -cooperativas de segundo grado y alianzas empresariales- aparecen una serie de actividades derivadas que van desde la edición de libros bajo Dominio Público a los servicios para la internacionalización de empresas, configurando el nivel de mayor compromiso dentro de la Red Honos.
Y finalmente un tercer nivel está formado por empresas participadas con menos del 10% del capital que se desarrollan sobre conceptos y lenguajes necesariamente compatibles pero específicos y diferenciados, en actividades cuyo origen está en otros tejidos (software libre + contenidos multimedia y transmedia + seguridad transnacional + …)
- Pirámide del compromiso. El modelo de la pirámide del compromiso sirve para el diseño de estructuras de comunicación que maximicen el valor de las relaciones en las redes que rodean al sujeto o la institución.
- El nivel más alto (la interacción avanzada) recurre a su vez al modelo de emprendizaje de los Artes, configurando del proceso de integración como un viaje a través de una serie de funciones con cada vez mayores responsabilidades a lo largo de una carrera de 7 años
- La interacción se organiza alrededor de los blogs agrupados en El Correo de las Indias, que a su vez sirven para canalizar la participación, a través de los comentarios, las conversaciones y de la convocatoria de eventos regulares como los Encuentros sobre democracia económica
- En el nivel más bajo, estructuramos la adhesión huyendo de la cultura de la adhesión propia de los libros de caras y limitándola a la promoción de nuestra RSS de contenidos y los libros que editamos.
Conclusiones
Es difícil contar las Indias desde los modelos tradicionales de empresa centrados en producto. Sin embargo, su estructura y el porqué de cada una de sus aparentemente dispares células aparecen como algo evidente desde los modelos que desarrollan nuestros valores, nuestro tejido. La dificultad radica no en la comunicación o cómo se hace, sino en la imposibilidad de explicar algo de manera completamente satisfactoria desde unos valores diferentes a los que lo animan. Y son diferentes por mucho que desde las escuelas de negocio, los medios y las instituciones se asuman los suyos como únicos.
Explicar las Indias o su forma de comunicarse con el mundo a un completo neófito que nunca se planteó nada exige explicar qué es una red distribuida, por qué se mueve bajo una lógica de la abundancia y cómo traducir eso a las organizaciones y la comunicación mediante nuestros modelos.
Las empresas que viven en el juego de valores de toda la vida (maximización del beneficio rendido al accionista, producto, especialización profesional, etc.) ya no sólo se explican bajo sus productos, sino aderezando estos bajo banalizaciones que, como contaba Julen, toman la forma de dudosas advocaciones (innovación, apertura, responsabilidad social, sostenibilidad etc.).
Pero lo que en ellas es frivolidad más o menos hipócrita que no oculta la lógica interna de siempre, en las Indias es fundamento, es original y ha costado desarrollarlo en discusión colectiva permanente durante mucho tiempo (y sigue). Seguramente la clave esté en que al querer las viejas empresas caer bien sobre discursos de buen tono en las escuelas de negocio, han producido una reacción en los interlocutores de banalidad simétrica: “cuentame lo que les dices a todos que ya hablaremos luego sobre lo que me interesa“, osea, del producto. Y eso no vale con nosotros, que nos tomamos en serio tanto lo que somos, como lo que hacemos.




