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Los trabajos del presidente Chen

14 nov 2003

Desde su investidura como presidente de la República de China en Taiwan, Chen Shui-bian ha tenido que hacer frente a un sinfín de dificultades que amenazaban la supervivencia del país. Ahora, cuando las reformas políticas y económicas comienzan a dibujar un futuro más próspero, debe asumir un reto que puede costarle su reelección en los comicios de marzo de 2004 e incluso sentenciar el futuro de la isla: convencer al mundo de que Taiwan es un país soberano.

Pocas veces la concesión de un premio iba a ser tan conflictiva. Cuando el pasado viernes 31 de octubre el presidente Chen llegaba al hotel Waldorf-Astoria de Nueva York para recoger el premio que le había concedido la International Human Rights League, pudo ver cómo los taiwaneses que lo esperaban eran abucheados e increpados por un grupo de activistas chinos mucho más numeroso y mejor organizado. El griterío, en el que se mezclaban las expresiones de ánimo y los insultos de uno y otro bando, se prolongó durante unas cuantas horas y acabó con una discutible victoria china.

Las implicaciones del premio

El hecho de que se conceda un premio de estas características al presidente de Taiwan, justo en un momento en que las relaciones con China pasan por uno de sus momentos más difíciles, no debe interpretarse como un mayor acercamiento del gobierno estadounidense, sino como un reconocimiento a su defensa de los derechos humanos -una cuestión todavía pendiente en la mayor parte de los países asiáticos- y a su labor por la democratización del país, lo cual hasta cierto punto puede considerarse como un apoyo implícito a su proyecto soberanista por parte de ciertos sectores norteamericanos muy influyentes.

La revolución verde

Conocido activista liberal, Chen Shui-bian accedió a la presidencia del gobierno tras conseguir una apretada mayoría en los comicios del año 2000. Sus propuestas electorales, centradas en el abandono de una política exterior basada en subvenciones generosas a los pocos aliados con los que cuenta el país, el desarrollo pleno de las instituciones democráticas y, en consecuencia, la lucha contra la corrupción, calaron hondo en una parte de la sociedad taiwanesa para la que los últimos resultados de las negociaciones con China y la falta de apoyos internacionales la habían llevado a desconfiar del modelo de Estado mantenido por el Partido Nacionalista y a desear una situación más definida y estable.

Su elección fue vista entonces -y ahora- con gran preocupación tanto por el gobierno chino como el estadounidense, partidario de mantener relaciones diplomáticas sólo con una China, ya que el giro soberanista que anunciaba Chen podría tener no sólo repercusiones muy graves para el país, al que China amenaza con una intervención armada, sino también para el equilibrio geoestratégico de la zona. El continuo acantonamiento masivo de tropas en la provincia militar de Nanjing y el asesoramiento de Estados Unidos lo obligó a adoptar una estrategia menos estridente pero igualmente decidida. Así, pese a la renuncia pública a los cuatro puntos más importantes de su programa (la proclamación de la independencia, la redacción de una nueva constitución, el cambio de la denominación del país y el desarrollo de una política internacional soberana), Chen ha dispuesto una serie de medidas para garantizar un sistema democrático pleno, basadas en la reforma de las instituciones gubernamentales, la liberalización completa de la economía y la convocatoria de diversos referendos para concienciar a la sociedad taiwanesa de su protagonismo en la política nacional. De este modo, la independencia de la isla deja de ser una opción personal y partidista para convertirse en el deseo explícito de sus ciudadanos.

Una nueva Constitución

Para llevar a cabo un cambio de estas características es preciso romper con el pasado. La constitución taiwanesa vigente, promulgada en 1950 por la Asamblea Nacional y enmendada seis veces durante la década de 1990, declara al gobierno de Taiwan como único representante legal de China y deja bien claras sus aspiraciones de volver al modelo de la Primera República, proclamada por Sun Yat-sen en 1911. Este propósito, además de ser completamente inviable en la actualidad, ha sido una de las causas principales de su inestabilidad política internacional. Por ello el equipo de gobierno de Chen ha comenzado a dibujar las líneas básicas de una nueva constitución que defina el statu quo de Taiwan de una vez por todas y le permita afrontar los retos de la nueva economía globalizada.

La propuesta, aunque goza de muy buena aceptación entre la clase media taiwanesa -y en especial entre profesionales liberales, científicos y técnicos-, apenas está definida y se enfrenta con poderosos opositores, vinculados a grandes empresas de tecnología implantadas en el continente o al Partido Nacionalista, que la rechaza de plano y muestra su voluntad de restablecer las negociaciones con Pekín para una futura reconciliación nacional tan pronto como vuelva al poder.

En el caso de que el referéndum para su aprobación, previsto en 2006, fuese favorable, se promulgaría la nueva constitución y se cambiarían los símbolos nacionales y la denominación oficial del país (que a partir de ese momento sería Taiwan). De este modo, la sociedad taiwanesa decidiría por primera vez en su historia el modelo de Estado que desea y refundaría el país de manera democrática. Sin embargo, para que se dé esta situación se requieren ciertas garantías.

Un futuro incierto

Aunque las reformas acometidas por el gobierno taiwanés aseguran a medio y largo plazo la estabilidad y la prosperidad del país, son también una fuente de problemas para los políticos chinos, quienes consideran que todo está yendo demasiado lejos y que la isla debe comenzar a dar señales de su vuelta a China. Temerario o no, Chen Shui-bian asume una gran responsabilidad que pone en juego tanto su carrera política como el futuro del país y de buena parte del sureste asiático. Sus propuestas reformistas -por lo demás, completamente aceptables en cualquier otro país del mundo- pueden terminar con la paciencia del gobierno de Pekín y desencadenar una intervención armada que a buen seguro terminaría en una guerra en la que, de una manera u otra, todos los países occidentales se verían afectados sobre todo tras el último encuentro entre la Unión Europea y la República Popular China. Sin embargo, si postergase el referéndum y la promulgación de una nueva constitución, perdería en buena parte el apoyo de la mayoría de la sociedad taiwanesa y el país se sumiría en un estado de incertidumbre que, tal vez, inquietase a los inversores extranjeros. No en vano, el expresidente Lee Teng-hui, partidario de las negociaciones con China de país a país, ha afirmado con una cierta sorna que, en el caso de que el Partido Demócrata Progresista perdiese las elecciones, sería conveniente que él mismo se exiliase para evitar mayores complicaciones, ya que el Partido Nacionalista se vería legitimado para dar marcha atrás y preparar, tal vez con mayor rapidez, la anexión al continente.

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

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En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

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La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

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