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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

Mientras Madrid duerma

18 oct 2004

Llega el revival de los 80. Un punto de tristeza: Madrid ya no es el centro permeable, la puerta de Europa y América en España. De la movida al inmovilismo, sólo la inmigración comienza a cambiar un poco las cosas… aunque ya no irradia tendencias y aires nuevos al resto del país. ¿Por qué Madrid es una plaza tan inmune al cambio? ¿Por qué hasta su alcalde descubre con sorpresa y demasiado tarde que su partido se radicaliza y le condena a la soledad? El análisis de la red social de la clase media madrileña puede darnos algunas pistas de por qué la capital parece a veces tan distinta del resto del país.

Hoy los ochenta son vistos, con razón, como los años prodigiosos: cambio social, cultural, despegue económico… Los años de la integración en Europa y el diseño. Pero para Madrid no fueron sólo los años gloriosos del pop, los Spectrums y Ouka Lele. También fue el el tiempo del chalet adosado y la ley Boyer, pistoletazo de salida de la especulación. El comienzo del éxodo de los jóvenes y las clases medias al extrarradio.

La clase media madrileña, protagonista de la movida y el cambio cultural comenzó entonces su aislamiento. Al principio como un sueño glamouroso representado los domingos por aquel inefable “País Estilo” y materializado en la pasarela Cibeles permanente de la calle Almirante. Tres Cantos, con su parque tecnológico, representaba la modernidad del exilio más allá de la M30.

Una cotidianidad atomizada

Para el nuevo ciudadano del extrarradio madrileño la vida se convirtió y sigue siendo un paseo continuo entre los dos extremos de un segmento marcado por sendas plazas de garage: el de la oficina y el del adosado. Las consecuencias del consiguiente cambio en la estructura de la información están en la base de muchas cosas sorprendentes del Madrid de hoy.

En primer lugar el tiempo y el espacio social se redimensionan. La plaza, el bar, los puntos y oportunidades de promiscuidad social, de contacto y formación de redes, se reducen a la oficina y la comida familiar del fin de semana. La radio en el coche se convierte casi en el único puente de entrada de información social. Información al fin sobre el espectáculo, sobre toda esa vida colectiva que para él, ya, separada del diálogo en red, sólo existe como representación, sin casi relación con su cotidianidad. Porque la esencia del “descontento” es que la cotidianidad y lo colectivo, el yo y el mundo, pasan a ser percibidos como planos mútuamente ajenos. Nuestros actos no conforman el mundo, no trascienden colectivamente y la Historia colectiva (desde la caída del muro a la Guerra de Iraq) pasa a no significar gran cosa en la vida diaria, siendo sólo abordable como un problema ético abstracto. Para el ciudadano extrarradial hacer algo en relación con esa esfera, lo político, es tan absurdo como sospechoso. Y en realidad lleva razón pues, desprovista casi de red social su palabra tiene corto vuelo, su frustración ante lo oído a través de la radio matutina, largo alcance. No tardará entonces en surgir un discurso radiofónico basado en la indignación permanente.

Recuperando la palabra, rehaciendo la red sobre nuevas bases

Claro que el párrafo anterior no describe la totalidad de la realidad social madrileña. Toda una generación de “universitarios inmigrantes” de todas las puntas de España repoblará el centro en caros y pequeños pisos de alquiler. Los vermús en la Latina, las terrazas, los cafés o los conciertos mantendrán las bases para la formación de redes sociales offline. Además la lenta eclosión de las redes online también juega su parte y se proyecta desde estas “células madre” de redes sociales. No es casualidad que el 13M fuera protagonizado por la generación Spectrum y se irradiara desde núcleos de amigos con base -y piso alquilado- en Malasaña y Lavapiés.

Conclusiones muy preliminares

De un modo muy somero nos hemos acercado a los orígenes de algunas peculiaridades madrileñas que se proyectan sobre el país: desde el discurso radicalizado de la indignación permanente de ciertos medios al desencanto respecto a lo político (lo político real, que va mucho más allá del desencanto respecto a los partidos). Para al final encontrarnos con un esperanza y un cruce de caminos: el 13M, el momento en que las nuevas redes sociales emergen. Nuevas porque implican a una nueva generación y nuevos medios y contextos: desde Internet al móvil, desde la transversalidad geográfica a la organización espontánea pluriárquica. Pero el 13M es a día de hoy, mientras Madrid duerma desesctructurada, sólo un camino posible. Toca construir.

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Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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