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Sociedad de Las indias Electrónicas Grupo Cooperativo de Las Indias

Verdad y consenso en el mar de flores

07 jun 2010

Segunda parte de la miniserie sobre la aparición y significado de las formas pre y protomodernas en los fenómenos de la postmodernidad, dedicado hoy a la cultura de masas y la generación social de significados.

(II parte de ¿Es la postmodernidad una vuelta atrás?)
Hace años que Umberto Eco no pierde ocasión de cargar contra Internet. En su mirada patricia sobre la cultura de masas no sólo existe la capa marxista que la categoriza como saber alienado sino todo el programa moderno, monoteista, que cree la diversidad social reductible a una única verdad. Para Eco y su entorno la postmodernidad no puede ser sino una regresión… o si se prefiere una invasión bárbara como la define Baricco, que avanza destruyendo con su banalidad el bien organizado y taxonomizado mundo abierto por la Ilustración.

Libre del dramatismo de la posición culpable y chovinista de los semiólogos italianos y su entorno, existe un debate más profundo sobre lo que se ha venido en llamar el paréntesis gutemberiano. La idea de que la manera de trabajar la información y alcanzar consensos sociales a partir de ella (eso que llamamos verdad) fue transformada por la imprenta, cerrando una era de oralidad y abriendo una época que ahora se estaría cerrando, gracias al impacto de Internet para dar paso a un tiempo de oralidad secundaria.

El paréntesis gutemberiano

Este debate incluye miradas cada vez más potentes como Thomas Pettit, que más allá de constatar el fin de las categorías de la textualidad moderna, abren el espacio de la discusión a una crítica más radical, subversiva, todavía timidamente enunciada. Como se pregunta Alejandro Piscitelli:

¿y si la imprenta en vez de haber jugado es el lugar emancipador, en realidad no fue sino el Caballo de Troya, a través del cual la estandarizacion, automatización y sobretodo mecanización de la conciencia tuvo lugar?

¿Internet premoderno?

El imaginario moderno, con las subjetividades derivándose unas de otras en una taxonomía perfecta y concurrente en el vértice de la verdad, no se hizo material hasta la revolución del telégrafo, no la de la imprenta, al fin indistinguible de la ordenación (centralizada) del mundo en la teología protestante en cuyo marco se expandió (no olvidemos que el primer bombazo de la imprenta fue la Biblia de Lutero). Si la imprenta creó en cierta medida a la nación, el telégrafo ordenó el estado nacional y la estructura mental de la Modernidad en su forma canónica: creó la opinión y la agenda pública nacional, la escuela nacionalizante y la homogeneidad originalmente sólo soñada en los últimos mapas coloniales de América y los primeros napoleónicos.

El concepto de verdad de la era telegráfica, instantánea y globalizada pero jerarquizada y filtrada desde el poder, es el verdadero canon moderno. Para nacer precisaba hacer global la universidad y la Academia napoleónicas. Tuvo su edad de la inocencia en el victorianismo, su imagen especular en la Rusia Soviética y su ocaso monstruoso -cientifismo étnicosocial incluído- en la Shoah.

La epistemología moderna al final encontraba su mapa en el mundo puzzle de los congresos y premios internacionales. Su centro no era la textualidad sino la posibilidad de afirmar consensuadamente verdades globales según el modelo científico universitario. Entre los premios de la Academia Sueca y las directrices de la Comintern o la Internacional Socialista mediaban diferencias de contenido, no de concepción del mundo.

Eso es lo que la explosión de diversidad, que llamamos postmodernidad y que surge en paralelo a la nueva topología de la información hija de Internet, pone en cuestión. Pero ¿supone realmente el paso a una cierta premodernidad a una oralidad secundaria?

Seguramente estemos, como en el análisis de los conflictos, cayendo en el mismo error moderno de confundir metáforas con categorías y estas con estructuras materiales.

Como se ve en el esquema del paréntesis gutemberiano, el metabolismo social de generación de significados ha cambiado. Ha cambiado precisamente porque no es una bien organizada Academia global la que establece esos significados sino la gigantesca digestión simbólica de un mar de flores. La consecuencia es obvia: Al distribuirse el poder se multiplican los saberes y dejan de tener sentido estrictamente en relación al estado. El académico que daba esplendor a la verdad, el escritor que servía de medium al espíritu nacional, pierden su obligada audiencia y se ven contestados impúdicamente. Su propio trabajo se banaliza y se hace efímero. Eco comienza el luto de su mundo sabiéndose recientemente olvidado como académico pero honrado como novelista pulp.

Pero tanto en un modelo como en otro, la herramienta es textual. En el nuevo recuerda a la oralidad porque la oralidad a pesar de ser restringida desde la omnipresencia de la agenda pública nacional al conocimiento consuetudinario y las relaciones sociales básicas (familia, amigos, gremio…) nunca desapareció como mecanismo distribuido de generación de consensos (=verdades =poder) locales. Comprender el reempoderamiento que el nuevo metabolismo informacional supone en la nueva era no es asumir la lectura diagonal y la supuesta banalización de la globalización y atomización de la agenda, sino abandonar las categorías moderno-protestantes de la textualidad.

No avanzamos hacia atrás, reemerge la verdad del saber en comunidad, la irreductibilidad de la diversidad de intereses e identidades, frente a la homogeneización forzada de la verdad única del estado constituyente de connacionales.

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3 Comentarios a “Verdad y consenso en el mar de flores”

  1. Ivan

    ¡Muy interesante esta serie sobre la postmodernidad y su plasmación en la realidad! Esta última entrada y la referencia al paréntesis gutemberguiano me ha recordado a un artículo de Douglas Adams recientemente traducido por Versvs. En él se ciñe sólo al aspecto de la interactividad de los medios de masas, pero la idea es similar a la del paréntesis: las formas de comunicación a lo largo de la historia han sido siempre interactivas, lo raro es que durante el s. XX hayan predominado las unidireccionales, situación que empieza a revertirse con Internet. Para mí se podría tratar de un aspecto concreto de la teoría del paréntesis.

2 Trackbacks/Pingbacks

  1. Internet y la nueva Edad Media « tiempos postmodernos

    [...] Verdad y consenso en el mar de flores (en Sociedad de las Indias Electrónicas) By emiligene, on 7 Junio 2010 at 18:15, under [...]

  2. Un ensayo postmoderno

    [...] la postmodernidad una vuelta atrás?, Verdad y consenso en el mar de flores y El artesano y la máquina de fabbing forman un pequeño ensayo hipertextual que creo es de lo [...]

Natalia Fernández, socia fundadora de La Sociedad de Las Indias Electrónicas
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas, cabeza del Grupo Cooperativo de las Indias, es una consultora de innovación, inteligencia y redes con oficinas en Madrid y Montevideo.

El Grupo Cooperativo de las Indias entiende el mundo desde la lógica de las redes y el compromiso con la democracia económica y la transnacionalidad. Creamos conocimiento, productos y servicios empoderadores para las personas, las comunidades y las organizaciones con herramientas innovadoras que refuerzan la sostenibilidad social y medioambiental de sus proyectos.

Grupo Cooperativo de las Indias

En la Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas nuestros fuertes son la innovación corporativa, social y de negocio, el desarrollo local y regional, la diplomacia corporativa y la inteligencia de fuente pública, especialidades basadas todas ellas en el análisis dinámico de redes sociales. La Bitácora de las Indias, el primer blog corporativo que existió en el mundo, analiza tendencias en todos estos campos.

La innovación de negocio consiste en pensar, diseñar y poner en marcha nuevas formas de negocio que ayuden a las empresas a redefinirse empoderando a su entorno y a la sociedad. Ejemplos recientes del trabajo indiano en este campo serían BBVA para quien realizamos informes de oportunidades organizativas y tecnológicas y Szena, una compañía de software de riesgos con la que trabajamos en la liberación del código que permitirá a los bancos ser más transparentes, nutrirse de propuestas de una comunidad global de expertos y a universidades de todo el mundo desarrollar innovación en un campo hasta ahora reservado para los que podían pagar licencias millonarias.

Innovación social y desarrollo regional son otros dos productos que van de la mano. Se trata de aumentar el capital social de los ciudadanos mediante programas de generación de red.

La diplomacia corporativa consiste en empoderar a los ejecutivos y directivos de una organización para que cuando llegan a otro país, a un nuevo mercado o se dirigen a un nuevo sector social puedan convertirse en interlocutores sociales reconocidos. La mayor parte de las empresas comprende ya que a largo plazo sólo se triunfa cuando la sociedad las entiende como una herramienta de sus propios intereses y bienestar. Sin embargo las empresas tienen problemas para establecer conversaciones significativas con el conjunto de la sociedad civil. Hay una parte de formación, de conocimiento cultural, histórico y social que es obvia, pero también hay otra que consiste en “mapear” interlocutores sociales, escuchar y dirigirse a los críticos de igual a igual y establecer conversaciones de las que surjan primero el respeto, luego la confianza y finalmente la cooperación.

En todos estos productos es fundamental el análisis de redes sociales y la inteligencia de fuente abierta. Este tipo de análisis de inteligencia empresarial se llama de “fuente abierta” porque se elabora a partir de información pública (blogs, periódicos, publicaciones universitarias, etc.). Se trata de hacerse una imagen cabal del tejido social real, sus líderes -normalmente no institucionales- y sus estrategias. Sólo de ese modo es posible establecer una interlocución social. Un ejemplo sencillo de trabajo en este campo sería el mapeo de la blogsfera latinoamericana que realizamos para la Secretaría de Estado de Iberoamérica del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del Gobierno de España en el marco de la última cumbre Euro-Latinoamericana.

Anuncio de la Sociedad de las Indias Electrónicas (detalle)
La Sociedad Cooperativa de las Indias Electrónicas fue fundada como sociedad limitada con 3007 euros de capital el 2 de octubre de 2002 por Natalia Fernández, Juan Urrutia y David de Ugarte. Partían sin cartera de clientes, con el capital social mínimo pero con la experiencia social del primer ciberactivismo europeo y la experiencia empresarial de Piensa en Red que había sido la primera desarrolladora europea de software de gestión en movilidad y creación de redes sociales.

Los comienzos fueron económicamente muy duros para una compañía casi desconocida sin capital ni agenda. Para darse a conocer en medio de lo más duro de la crisis de las puntocom crearon la primera bitácora empresarial del mundo: la Bitácora de las Indias (a la izquierda de esta columna). Pronto llegó el primer cliente: la Federación de Empresas Distribuidoras de Gases Licuados del Petróleo y otros clientes que buscaban sobre todo mejorar el aprovechamiento comercial de su esfuerzo en la web, como Meliá o Nupik.

Mientras los pioneros luchaban por despegar, desarrollaron también las técnicas de análisis de redes sociales que les permitirían ofrecer servicios de mucho más valor añadido y asumir los primeros proyectos relevantes. El primero de ellos llegaría en la primavera de 2003, asesorando la candidatura de Belloch a la alcaldía de Zaragoza. Se trata del primer caso documentado de análisis de redes sociales para elaborar la estrategia de una campaña electoral. Y fue un éxito.

A finales de 2003 llegaría un contrato con Telefónica —desarrollar e implementar las primeras novelas para móviles fuera de Japón— y a partir de ahí la empresa despegaría con cada vez más y mejores clientes. Tras el 11M trabajamos con el Consejo Consultivo de Castilla- La Mancha en el desarrollo y articulación del debate virtual del foro Armas y Letras: la guerra y el Derecho en el IV centenario de el Quijote.

Llegan entonces nuestros primeros grandes proyectos: una importante farmaceutica y una de las principales empresas europeas de gestión medioambiental a los que el análisis de redes sociales en ámbitos informales de decisión les servirán para diseñar sus estrategias regulatorias y su proyección pública.

Usando la misma metodología, en 2006 desarrollaremos para Turismo de Andalucía el primer análisis de red de creadores de opinión en la Internet informal que se hacía a nivel mundial en un sector en el que el 75% de los destinos se deciden en la red.

La Sociedad llegará a su madurez a partir de 2007, bajo la dirección de su actual gobernadora, Natalia Fernández, que consolidará el posicionamiento de la empresa y ampliará su cartera de clientes, iniciando un crecimiento sostenido de la facturación que haría después posible la internacionalización de nuestra presencia en el mercado y la transformación en sociedad cooperativa el 18 de septiembre de 2009.

En ese periodo fundamos la desarrolladora de software libre Feed the Ivy SL, creadora del servicio feevy.com posteriormente vendido al grupo BBVA, para quien la Sociedad de las Indias empezaría a trabajar -y continúa hoy- como consultora de innovación, desarrollando proyectos como la blogsfera BBVA, la primera blogsfera corporativa de un gran banco transnacional y emitiendo regularmente informes sobre oportunidades sociales, organizativas y tecnológicas para el banco.

En 2007 asesoramos utilizando técnicas de análisis de redes sociales y posicionamiento estratégico a la expansión en América Latina de un importante grupo inversor español con intereses en el sector energético.

En 2008, también en asociación con el Area de Innovación de BBVA y con la editorial El Cobre lanzamos la primera colección de libros de autores contemporáneos en dominio público: la Colección Planta 29.

El 18 de septiembre de 2009 nos transformamos formalmente en cooperativa. Para entonces, nuestra forma de trabajo ya nos había llevado a un ratio de ingreso/persona varias veces superior al de las grandes consultoras.

El 9 de febrero de 2010 iniciamos formalmente a la puesta en marcha del Grupo Cooperativo de las Indias integrando en la estructura a la Sociedad Cooperativa del Arte de las Cosas y poniendo en marcha el proceso de elaboración de estatutos e inscripción en registro del nuevo grupo, con la idea de ampliar nuestra oferta de servicios a nuevos campos en sinergia con nuestras participadas y nuestras áreas de experiencia tradicionales.

Hoy nuestra cartera de clientes se extiende por América Latina y España y se desarrolla en ámbitos tan diversos como el fomento del emprendimiento, la inteligencia de negocio para grandes grupos industriales en transnacionalización y la comunicación social y política.

Colección Planta29

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